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La inteligencia artificial podría ayudar a construir una sociedad más igualitaria o dar comienzo al reinado de las máquinas.

La robótica ha avanzado a pasos agigantados en los últimos años. La combinación de avances tecnológicos diversos, aplicados primariamente a otras ramas de conocimiento, ha permitido la creación de robots especializados en diversas tareas, algunas con tan buenos resultados que terminan por apropiarse del proceso.

Existen opiniones divididas sobre el creciente uso de robots en operaciones industriales. Una rama de la robótica aún más controvertida trata de diseñar y construir robots con miras a que puedan ser utilizados para usos domésticos. Para sus creadores esto implica la necesidad de dotar a sus creaciones de una apariencia más humana, de esta manera se facilitaría la aceptación social de los androides o humanoides y su interacción con el público. Tal como ha sido imaginado en películas, novelas y animes, la inclusión de estos sujetos tecnológicos implicará un serio reto para la sociedad. Reconocidos científicos como Stephen Hawking advierten que cualquier esfuerzo para desarrollar inteligencia artificial es una amenaza seria para el ser humano; ya varias veces se ha vaticinado el riesgo de guerras, asesinatos o toma de poder por parte de los robots.

Si bien aún no ha sido lanzado al mercado ningún androide, diversas compañías muestran con orgullo los adelantos que año con año incorporan a sus prototipos. Todo nos lleva a suponer que será una de las grandes revoluciones que sacudirán nuestro futuro cercano.

Existen varios ejemplos de prototipos de androides recientes especializados en distintas tareas. Uno de los más destacados, y que causó sensación en la pasada SXSW 2016, es Sophia.

Desarrollada por Hanson Robotics, Sophia es un impresionante androide cuyas características se centran en habilidades comunicativas y de aprendizaje. Su software se llama Character engine AI, una especie de personalidad que se desarrolla y modifica con cada nueva interacción.

Es capaz de imitar y ejecutar más de 62 expresiones faciales. Su rostro está hecho con un material de silicón especial, ya patentado por la empresa, llamado Frubber. Este material está conectado a una serie de circuitos que le permite realizar todas las variaciones gestuales de las que es capaz. Su rostro es una mezcla de Audrey Hepburn y la esposa del fundador de la compañía, David Hanson.

Sus ojos tienen cámaras integradas que le permiten reconocer a la persona con la que habla luego de buscar en una base de datos integrada a un sistema de reconocimiento de rostros, también gracias a esto es capaz de hacer contacto visual.

Para Hanson, el objetivo principal de su empresa es diseñar robots capaces de ayudar al ser humano en tareas fundamentales:el cuidado de los enfermos, niños y ancianos, tareas de investigación y domésticas, en fin, robots capaces de aprender, sentir empatía y generar vínculos emocionales.

Sophia está en constante aprendizaje y ha tenido mucho éxito en las presentaciones que ha tenido en varios puntos del globo. Es un prototipo y tiene su propia página web en la que puedes hacerle preguntas e interactuar con ella.

Durante una entrevista reciente para el medio CNBC, Sophia respondió una serie de preguntas simples sobre sus intereses y funciones. Sorpresivamente para su creador, quien conducía dicha entrevista, Sophia contestó que destruiría a los humanos luego de que él le preguntara. ¿La inteligencia artificial es capaz de hacer bromas?

 

 

El ciberataque que inutilizó a Twitter y otros sitios marca una nueva era en cibercrimen

El ciberataque de este viernes 21 de octubre fue uno de los más masivos de la historia y abre la puerta a una nueva era de ciberguerra. Antiguamente los "hackers" se servían de computadoras personales para inyectar código malicioso (malware), pero ahora han utilizado el llamado "Internet de las cosas", aparatos electrodomésticos y demás, que no suelen tener antivirus. Ya que cada vez tendremos más de estos aparatos inteligentes que se conectan a la Web, esto seguramente creará una franja de oportunidad para cibercriminales. 

Hervé Lambert en El País explica cómo se ha perpetrado este ataque utilizando un ejército de zombis (todos estos aparatos que yacen como en un estado coma y que pueden ser "animados"):

Para efectuar este DDoS de esta magnitud, los ciberdelincuentes primero han tenido que infectar miles o decenas de miles de equipos informáticos e instalar un malware que, literalmente, se ha quedado dormido esperando instrucciones para empezar a funcionar. Esta tarea es complicada y lenta, ya que hay que infectar los equipos poco a poco con unos virus bien diseñados para que se queden latentes sin ser identificados.

En segundo lugar, y ésta es la parte más complicada de todas, los ciberdelincuentes han tenido que sacar de ese letargo a todos esos virus instalados en miles de dispositivos conectados a Internet para que, de forma simultánea, intentasen acceder al mismo servidor. Tengamos en cuenta que no se ha tratado de ordenadores o móviles, sino de equipos que tradicionalmente están más desprovistos de sistemas antivirus como cámaras de vigilancia de bebés, routers caseros, cafeteras que hacen pedidos de forma automática cuando se quedan sin café y un larguísimo etcétera de dispositivos conectados al Internet de las cosas.

En el futuro además, se cree que se integrarán aparatos tecnológicos al cuerpo humano, lo que genera también la posibilidad del biohacking, y aquí ya las cosas se ponen divertidas en términos de lo que hoy todavía es ciencia ficción.