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La sexualidad abarca un espacio físico, mental, emocional y espiritual bastante más amplio que la procreación

¿El orgasmo es tan sólo el momento climático de la excitación sexual?

Se afirma en textos técnicos que los eventos y sacudidas que ocurren durante el orgasmo están encaminados y programados por la biología para garantizar la reproducción de la especie, pero la voz de la experiencia asegura que la sexualidad abarca un espacio físico, mental, emocional y espiritual bastante más amplio que la procreación. Por fortuna la naturaleza incluyó el placer en la canasta básica de las necesidades humanas y colocó la manzana de la pasión bajo las faldas del Monte de Venus, a la entrada del Jardín del Edén.

Por consiguiente, es ocioso mencionar que muy pocas veces en la vida se sube uno al colchón del sexo con intención reproductiva. Ciertamente la mayoría vive trepada en sus fantasías sexuales 24 X 7 sin que su intención sea darle hijos a la persona con la que quiere sobre todo darse gusto. 

Es más, en el deporte más penetrante del mundo, entre parejas heterosexuales, el embarazo no deseado es un factor de alto riesgo. Un fantasma, más temido por algunas y algunos que las mismísimas enfermedades venéreas, por cierto, mucho más frecuentes. Como siempre, prevenir es mejor que lamentar.

“Es más fácil meterse en problemas que salir de ellos” (Woody Allen)

“no salgas caliente a la calle” (Rocktor)

¿Por dónde le llega a cada cerebro el afán erótico? Quizá lo que se busca a través del sexo es únicamente el alivio de un apetito fisiológico guiado por el instinto, o la regalada gana de abandonarse al placer de los sentidos un rato y sin compromiso. Sin embargo, según la personalidad de cada quién, la experiencia sexual promedio incluye un recorrido por sueños, fantasías y laberintos psicológicos individuales, que plantean la alternativa de liberar hacia el amor o encerrar en la frustración a los viajeros genitálicos que abordan el coito.

El antes de que entre es siempre mucho más fácil de manejar que el después de que salió. Al final es cuando y donde se demuestra la autenticidad de la intención. Bien dice el dicho que palo dado, no hay dios que lo quite. 

Además del derramamiento de semen y licores que lo acompañan, una buena cogida, o una serie de las mismas, en el mejor de los casos, enciende la luz interna que muestra la salida del túnel neurótico. Pero también una función frustrante puede generar un pantano afectivo y hundir en traumas tamaño psicoanálisis a quienes alimentan hasta la obesidad la proliferación mental negativa. Y bueno, embarazo o infección exterminan la pasión.

La persona se consuma y florece, o se consume y se marchita cada vez que se viene o se corre. El clímax sexual produce la evaporación de las ideas e inicia una fiesta o la guerra entre la expectativa y la percepción de la experiencia. Te encueras ante ti mismo y alguien más como testigo. ¿Estás lista o listo para espejearte sin Photoshop?

El orgasmo es un instante mágico que impacta a todo el organismo, afuera, adentro, arriba y abajo. Es nirvana al alcance de cualquier anatomía y de todos los cultos, incultos, puros o viciosos, ricos o sabrosos. Es la gran puerta democrática y natural para aterrizar de sopetón en el aquí y ahora, que es el terreno donde ocurre la vida real. Así como puede gustarte, puede que no… la intención cuenta mucho.

Por mencionar unos cuantos ejemplos de motivaciones que desencadenan deseos carnales, ahí van éstos, con y sin vaselina:

  • Obtener una ilusión efímera de dominio y poder sobre quien hace temblar las rodillas y pone a zozobrar el juicio; son las personas que no se vienen, sino se vengan.
  • Satisfacer la necesidad de consumar la entrega total a quien uno ama, para lo cual la mejor poesía está en la cópula.
  • Exteriorizar algún producto o fantasía de la imaginación erótica, materializar sueños o corroborar pesadillas.
  • Chocar de frente contra el sentido carnal de la existencia sin necesidad de consumir sustancias psicoactivas.
  • Desahogar alguna perversión en el cuerpo de la víctima o en carne propia.
  • Reafirmar la sexualidad personal, comprobar que se tiene sex appeal.

El cuerpo es el lugar donde se produce la alquimia. Existe el sexo glorioso, incluso tratándose de un polvo fortuito que dura una noche. Entre las múltiples manifestaciones representativas del placer orgásmico puramente físico, de carne y hueso, se conocen, entre otras:

  • Contracciones involuntarias de la cintura pélvica, que sólo se danzan a ritmo genital en festejos sexuales.
  • Activación glandular total; las personas se ofrecen para el sexcrificio bañadas “en su jugo”.
  • Desbordamiento de la cascada hormonal y de los neurotransmisores y demás químicos que circulan por el cuerpo manipulando desde el ánimo hasta los sentimientos.
  • Se apaga el pensamiento. 
  • Se descarga el instinto.
  • Se recarga la batería del deseo.

Hay muchas maneras de sacarle provecho a los encuentros sexuales, que en su mejor versión resultan grandes aliados de la salud física, emocional y mental. Los orgasmos sacian apetitos animales y existenciales, ubican a las personas en el universo de las relaciones humanas íntimas, “resetean” el cerebro y generan la memoria indeleble que habita en la entrepierna de los usuarios y usuarias cuando han transitado por la ruta del placer supremo.

¿Cómo se mueve a nivel hormonal y neuroquímico el magnetismo sexual?

No te pierdas los próximos episodios de “Consexos y Sexcretos”…

Lee primera parte: La alquimia de los orgasmos

 

Consexos:

  • Cada día aparecen más chancros que chavos. Si te descubres cualquier granito, úlcera o lesión en los genitales, o te sale sangre, pus o moco por la uretra, y te duele orinar, meas a cada rato de a poquito, orina hedionda, o descargas un flujo que huele a hotel de paso, díselo a quien más confianza le tengas para que te recomiende un buen médico y así evites complicaciones posteriores y contagios al prójimo.
  • Es vital pensársela dos veces antes de arriesgarse a la aparición prematura y/o indeseada de la fertilidad, pues la mayoría (alrededor del 80%) de las mujeres que se embarazan antes de los 18 años, terminan siendo madres solteras antes de transcurridos 5 años, con todas las dificultades presentes y futuras que esto implica y el estigma asociado. Y por lo general, 80% de machos jóvenes y prometedores en el lecho, se acobarda a la hora buena ante la responsabilidad de cooperarse para los pañales, y huye sin dejar rastro, patrimonio o matrimonio.
La forma en la que están programadas las plataformas en línea hace que cada uno de nosotros experimente una versión personalizada de la realidad, la cual nos mantiene aislados de versiones que desafían nuestras propias ideas.

En el día después de la votación del Brexit, el activista Tom Steinberg notó un hecho alarmante. Aunque más de la mitad de su país había votado a favor de abandonar la comunidad europea en su Facebook no podía encontrar ningún post sobre alguien que estuviera celebrando el Brexit.

Estoy activamente buscando personas que estén celebrando la victoria del Brexit, pero la burbuja de filtros es tan grande, se extiende incluso a la búsqueda personalizada de Facebook, que no puedo encontrar nadie que realmente esté feliz pese a que la mitad del país claramente está en estado júbilo hoy.

Steinberg incluso hizo un llamado a las personas que trabajan en Facebook para que detuvieran "este problema de una cámara de ecos" donde "tenemos países en los que una mitad simplemente no se entera de la otra mitad". Claro que el problema no puede detenerse por los empleados de Facebook, porque es parte del código más básico de Facebook, gobernado por su complejo algoritmo: darle a las personas más de lo que ya les gusta. Sin embargo, el pleito de Steinberg probó ser ominoso en el caso de Donald Trump, una elección en la que la mitad de un país estaba tan disociada de la otra que nunca espero que pudiera ganar.

Algo similar le pasó a Douglas Rushkoff, quien ha montado este excelente sitio para entender la nueva ecología mediática que ha hecho surgir un nuevo nacionalismo. Explica Rushkoff que el Internet: 

Se ha convertido en un bucle [loop] de retroalimentación que se auto-refuerza, cada elección que hacemos es cuidadosamente notada e integrada por los algoritmos que personalizan nuestros feeds de noticias, así aislándonos cada vez más en nuestras burbujas de filtros ideológicos. Ninguno de los miles de personas que aparecen en mi feed de Twitter apoyaron a Trump o al Brexit. Para aquellos que si lo hicieron, estoy seguro que lo contrario es verdad. 

El término "filter bubble" fue acuñado por el fundador de Upworthy, Eli Pariser en el 2011. "Tu burbuja de filtros es única, un universo de información personalizada para ti por este abanico de filtros". Desde hace algunos años, Erick Schmidt de Google ya había anticipado que "va a ser muy difícil que las personas vean o consuman algo que no haya sido de alguna forma hecho a la medida para ellos".

Actualmente la mayoría de los principales sitios de Internet no ofrecen ya una experiencia igual para todos los usuarios, cada uno se encuentra con una plataforma personalizada y optimizada para satisfacer su experiencia. Por ejemplo, la búsqueda de Google utiliza más de 200 señales para personalizar los resultados que arroja (incluso si no estás logged in en una cuenta de Google). Cada pregunta que le hacemos a Google, buscando que nos ayude a entender la realidad, recibe una respuesta sesgada a nuestros patrones previos de consumo de información.  

Nikki Usher Layser, de la Universidad de George Washington, habla de una nueva "mass self-communication",  (autocomunicación de masas), un entorno mediático en el que "la toma de decisiones autónoma" de los algoritmos define que historias vemos. "No podemos romper con el patrón si sólo consumimos información en línea a través de nuestros feed sociales". Somos como peces pero no en el mar sino en nuestra propia pecera con los otros peces que piensan como nosotros. 

Adam Curtis, en su extraordinario documental Hypernormalization, sugiere que esta burbuja de filtros es parte de todos los sistemas informáticos de la actualidad, consustancial al desarrollo del Big Data y la predicción de comportamientos. Una serie de sistemas de información en los que todos los usuarios constantemente reciben una versión de la realidad basada en lo que de antemano ya les gusta, creando pequeñas bolsas de realidad que sólo afirman las creencias preestablecidas y  los mantienen aislados de ideas que desafían sus nociones básicas (el axioma de los algoritmos es: if you liked that, you will love this). Esto hace que en cierta forma nuestra experiencia con la tecnología moderna sea la de un espejo, que tiende al narcisismo, e incluso a un narcótico: nos empachamos de nosotros mismos y quedamos sedados, aislados en el confort de nuestra burbuja algorítmicamente personalizada del mundo externo --un mundo externo que nos parece frustrante ya que no es como nosotros queremos, por lo cual mejor nos quedamos en la plácida y anestésica comodidad de nuestra versión de la realidad cuidadosamente curada por los algoritmos que conocen lo que nos gusta.

El peligro de esto es que al movernos en una ecología de información personalizada sólo reforzamos lo que ya somos y nos encontramos con información que pueda desafiar nuestra ideología. Adam Curtis ha sugerido que los algoritmos utilizados por los sistemas financieros y las grandes corporaciones digitales tienen programado en su núcleo la noción de evitar los riesgos, maximiza ganancias y mantener la ilusión de que el mundo es simple, por lo cual puede ser enmarcado en narrativas dualistas del tipo bueno o malo, me gusta o no me gusta. Los algoritmos mantienen el orden de lo mismo y nos protegen del caos y la incertidumbre o del enfrentamiento con lo desconocido. En otras palabras, las plataformas digitales han incorporado en sus programas el sistema neoliberal de una economía de crecimiento infinito y consumo de entretenimiento a manera de distracción de los sucesos políticos que desafían su versión de la realidad y que los podrían colocar en contra de este mismo sistema. Como explicó Mark Zuckerberg a una periodista la importancia de su news feed. "Una ardilla muriendo en tu patio trasero puede ser más relevante para tus intereses en este momento que una persona muriendo en África".

Eli Pariser sugiere que hemos pasado de una broadcast society una sociedad de transmisión unidireccional, como ocurría en la TV y en los diarios impresos, a una sociedad digital interactiva de consumo en paquetes discretos de información en la que los usuarios eligen o creen elegir todo lo que consumen. En una primera impresión esto tiene sus aspectos positivos, el paradigma de la transmisión hacía del usuario el receptor de un mensaje que se ajusta a ciertos intereses, con una agenda específica, sin embargo, también permitía que ciertos editores o gatekeepers que controlaran los flujos de información. Al leer un diario o incluso hasta hace unos al visitar un sitio de noticias en línea uno se encontraba con información de mayor variedad, filtrada por expertos, personas que reconocíamos como calificadas para presentar una versión relevante del mundo. Actualmente, según Pariser, se ha producido un relevo de la antorcha de los editores humanos a los editores algorítmicos. Esto es importante ya que los algoritmos no tienen ninguna noción ética, curan el mundo a partir de una única motivación: darle a los usuarios lo que les gusta para que sigan consumiendo más información en la plataforma en la que se encuentran, lo cual a su vez genera útil información que es procesada e integrada para generar mejores anuncios y actualizar esos mismos algoritmos que nos mantienen cautivos. Algoritmos que incluso ya empiezan a saber lo que vamos a hacer incluso antes que nosotros.  

Algunos téoricos de medios han sonado la alarma sobre el posible problema que esto representa para la democracia, incluso se habla de que la "burbuja del filtro" fue un factor importante en la campaña electoral del 2016.  Pero esto podría ser sólo la punta del iceberg, si es que, como creen algunos insiders de Silicon Valley quienes se desviven en elogios por la nueva tecnología de Magic Leap, estamos por entrar a la nueva revolución tecnológica: la realidad virtual o la realidad mixta. Si sumamos los algoritmos personalizados y su burbuja de filtros a una serie de aplicaciones que se mezclan con la realidad o la reemplazan, entonces literalmente enfrentamos la posibilidad de que hagamos realidad lo que ya sospechaban algunos filósofos escépticos: que cada quien sólo experimenta su propia realidad, todos vivimos en nuestra propia burbuja.

< Twitter del autor: @alepholo