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Masas de destrucción dejadas por el paso del huracán Matthew, una de las tormentas más poderosas del tiempo reciente que ha dejado sobre todo a Haití en una condición trágica

El huracán Matthew es la tormenta más poderosa que se ha generado en el Atlántico en una década, dejando una gran estela de destrucción a su paso por el Caribe, principalmente en Cuba y en Haití, y en el sur de Estados Unidos, principalmente en Florida. Cientos de personas han muerto y Haití, un país asolado por grandes catástrofes en los últimos años, ha sufrido una enorme devastación.

En este enlace aparecen una serie de opciones para hacer donaciones a los afectados en Haití, a través de sitios que no son la Cruz Roja, una organización que ha sido acusada de malversar los fondos que fueron donados para ayudar a este país caribeño en una ocasión previa.

Algunas personas se preguntan si este tipo de fenómenos no son parte de la nueva dinámica catastrófica en la cual estamos enfrascados debido al cambio climático, algo que no se presentaba de manera tan dramática antes de la "era industrial". Daniel Pichbeck escribe:

Mi nuevo libro se pregunta "¿Qué tan pronto es ahora?" (How Soon is Now), porque lo admitamos o no, podemos sentir la verdad de las cosas: nuestra biósfera ha sido llevada a su límite y, reluctantemente, ha empezado a luchar de regreso. Lo peor es que, como una madre protegiendo a sus crías, hará lo todo lo que está en su poder para evitar esta amenaza. Esta es la amenaza que nosotros –la familia humana– ahora representa para la intrincada red de vida interdependiente que nos rodea, ya que estamos eliminando más de 10% de la biodiversidad de la Tierra cada 10 o 15 años. 

 

[Imágenes: Boston Globe]

 

Hemos cruzado el punto de no retorno en los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera

Ecosistemas

Por: Pijamasurf - 10/09/2016

Un día oscuro para la ecología: anuncian que hemos cruzado la frontera de más de 400 partes por millón de dióxido de carbono en volumen de la atmósfera, una cifra temida

Un día negro en la historia del ecosistema planetario llegó hace poco. El Instituto Scripps de Oceanografía anunció: "Parece seguro concluir que no veremos un valor mensual de 400 partes por millón [niveles de carbono] este año, o nunca más en el futuro indefinido". Esta aseveración está basada en la observación de los niveles de dióxido de carbono del Observatorio Mauna Loa en Hawái, donde se han medido los niveles de CO2 desde 1958.

Esta cifra de 400 ppm era temida por diferentes científicos del clima, como un hito oscuro que marcaría irreversibles ramificaciones climáticas, desde la extinción de ciertas especies hasta la acidificación de los océanos y el aumento del nivel del mar, entre otras secuelas que ya están en marcha. 

Generalmente, en septiembre los niveles de carbono globales llegan a su punto más bajo, pero este año no lograrán bajar a menos de 400 ppm en promedio, algo que sugiere que ya no lo volverán a hacer en los próximos años, al menos que algo radical pase, ya que existe una clara tendencia a la alza. En 2012, el Ártico fue la primera región en rebasar esta oscura marca.

Para poder revertir este proceso es necesario limitar seriamente las emisiones de carbono, pero actualmente sólo 60 naciones han ratificado un acuerdo para impedir que las temperaturas suban 1.5 centígrados más que los niveles preindustriales, sin embargo, estas naciones sólo suponen 47.6% de las emisiones globales, lo que es claramente insuficiente.