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Por medio de un análisis exhaustivo de los 22 arcanos del tarot se intentará darle un sentido al ejercicio cinematográfico como regulador de la percepción de la vida

No hay en realidad lado oscuro de la luna. De hecho, toda ella es oscura.

                                               -Pink Floyd

 

El espíritu solar reflejado en la noche de todos los tiempos

Papus nos comenta que la carta expresa el descenso del espíritu en la materia, una especie de involución donde la luz del espíritu no alumbra y únicamente se ilumina el plano existencial reflejado. El plano material es lo más bajo a donde puede descender el alma, no hay más camino descendente. Papus distingue a un lobo que aúlla (representa a las almas salvajes) frente a un perro que ladra (representa a los espíritus serviles), los dos dirigiéndose a esa luz proveniente de la Luna; aunque esa luz no nazca en la Luna se reactiva, toma otro sentido en ella, reflejándose. Papus distingue que en su camino a la materia, el espíritu se encuentra con presencias energéticas de orden elemental, que intentarán destruirla, al igual que el cangrejo de río que está bajo la corriente de agua (criaturas que arrastran). Cirlot ve más bien que los perros impiden el paso de la Luna al dominio del conocimiento solar. Cirlot nos dice sobre el arcano: “Expone la fuerza y los peligros del mundo de las apariencias y de lo imaginativo. El visionario ve las cosas”; de esta manera en un nivel mortal podemos interpretar al arcano.  

En lo personal, me llama la atención que es una carta que cinematográficamente nos plantea un plano (imaginando que el dibujo es un cuadro editado) que es un punto de vista, miramos por la carta como por una ventana, un camino, el personaje está afuera de todo, inundando todo, ¿el espíritu del Sol que se refleja en la Luna?, deja de ser Sol para ser la reflexión lunar del espíritu en la noche. Una aparente realidad que es un reflejo de la verdad, un mundo aparte del mundo aparente.

 

La madre de Norman Bates

La macabra obra maestra Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) no sólo es completamente correcta para simbolizar la carta en cuestión, sino para desarrollar sus temas ocultos. Por cierto, habría que aclarar que por los textos que he consultado es una de las cartas que vienen en un código más encriptado, difíciles de dilucidar. Se dice que en estos últimos naipes de los arcanos está el secreto para conectar toda la jugada, iniciando de la Luna hacia adelante.

La carta comúnmente se vincula con el DESQUICIO y la LOCURA. En dos planos se conecta a la cinta de Hitchcock:

1) Su Juego de POV (punto de vista).

2) El proceso psicológico de Norman Bates, que le da sentido al drama y a la trama.

1) Observamos a la sensual Marion (la inolvidable Janet Leigh) en audaz ropa interior para la época. Es un personaje principal que acaba de cometer un robo, escapando luego en su carro. A causa de la fuerte lluvia tiene que parar en un motel. Se convierte en un “alma” asesinada, por “la Luna”. Hitchcock se adelanta a sus tiempos, y cambia el punto de vista, de pronto dejamos de tener un protagonista tras su muerte y el espectador se tiene que inclinar por Norman, recién incorporado a la trama, que es el asesino. Todo un acto de perversión por parte del guionista. Hasta que vuelve a aparecer otra mujer familiar del primer personaje femenino y el POV vuelve a cambiar. Si lo vemos abstractamente es un movimiento metafórico que denota el esoterismo albergado en la cinta y que contiene la carta; el alma joven, potente, solar se proyecta en lo viejo de la Luna, en la madre de Norman que despliega todo ese control enfermo y destructivo para volver a emerger más tarde y reclamar su fuerza vital, la pureza de su alma.

2) Nos enfrentamos al asesinato que ocurrió a manos de Norman para escapar de su madre, sin lograrlo. Ella, “la Luna”, toma posesión de él por las noches y lo lleva a hacer actos funestos en contra de su voluntad. Lo peor es que Norman está descoyuntado, su espíritu, su mente y su cuerpo están desconectados y la voluntad es ajena, es lunar.   

 

Horror psicológico

Este segundo aspecto lo podemos ver en muchas cintas de horror psicológico, que parten de alguien que pierde la razón paranoicamente entrando en un mundo donde ataca a todos como probables amenazas, podemos pensar en Repulsión (Roman Polanski, 1965) como una película seminal del género. En el primer filme internacional del joven Polanski se destaca el excesivo repliegue en uno mismo, las fuerzas negadas, los deseos inconfesados, y los traumas que revela la carta en una tirada, y que sobre todo se revelan ante nuestros aparentes deseos conscientes. Supongo que así se va empoderando un inconsciente hasta no dar tregua a nuestra posible realización personal que tenga que ver con un desarrollo total, digamos hacia afuera, o sea implotar a veces en acciones de las que no podemos explicar cómo fueron cometidas por nosotros.

Y se extiende a la malignidad psicótica que se vuelve una amenaza física cuando entra a la atmósfera de una familia sana, que se contrapone y poblaba casi todos los thrillers psicológicos que dominaron la pantalla en los 80 y principalmente los años 90 en las cintas hollywoodenses. Un género que funcionaba para tachar conductas que eran peligrosas para el statu quo en la población en general.

Tomemos un ejemplo radical como lo es La mano que mece la cuna (Curtis Hanson, 1992), donde existe la luna encarnada en la actriz Rebecca de Mornay que, con doble personalidad: Mrs. Mott / Peyton Flanders, atosiga a los Bartel. Lo que está en juego es el pequeño bebé, la inocencia del alma, la pureza espiritual ante la locura catastrófica, que es la negatividad sobre la negatividad cuando aparece el arcano al revés.

 

Cassavetes

Una mujer bajo la influencia (John Cassavetes, 1974) bien podría completar su título con el de la "influencia lunar". Mabel (Gena Rowlands, en, quizás. su mejor actuación, y eso es decir mucho) y Nick son esposos, su amor toda la trama es puesto a prueba contra el poder de la demencia que ella sufre.

Esa influencia es básica en el proceso artístico de Cassavetes, siempre al borde del abismo, un genio que aspiraba a encapsular con una cámara el espíritu beatnik de su generación y que logra un estilo eternamente imitado en su forma, pero poco en su fondo. El trabajo con los actores que hacía Cassavetes rebasaba lo visceral porque compartía esa agonía en cada momento.  

Couste en su libro distingue la visión de Ouspensky del arcano, que es muy interesante:

siendo una alegoría del viaje heroico, un claro resumen del simbolismo relacionado con el tránsito y el pasaje: el estanque de agua (materia primordial), el cangrejo que emerge de ella (devorador de lo transitorio, como el escarabajo entre los egipcios), los perros que interceptan el paso (guardianes, calificadores de la aptitud del viajero para enfrentar el misterio), las torres en el horizonte (plenas de acechanzas por sus virtuales habitantes, pero también puertas –metafrontera–).

¿Son las puertas de un hospital psiquiátrico la única posibilidad que ha encontrado esta sociedad contemporánea para responder a los poderes de la luna?   

 

Fuentes

Cirlot, J. Diccionario de símbolos.

Couste, A. El tarot o la máquina de imaginar.

Papus. El tarot de los bohemios.

http://magiadeltarot.blogspot.mx/2009/04/la-luna.html

 

Twitter del autor: @psicanzuelo

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Conócete a ti mismo: 5 películas para emprender el camino del autodescubrimiento

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Por: pijamasurf - 09/12/2016

Reconocer la identidad propia y los elementos que la componen es una tarea en la cual el cine puede ser un gran aliado

“Conócete a ti mismo”, decía el templo de Apolo en Delfos, en su vestíbulo. Por este y otros motivos la frase es indisociable de la Antigua Grecia, en donde se usó ampliamente como una suerte de recomendación filosófica pero también vital: saber quiénes somos, con todo lo que ello conlleva, determina en buena medida la fertilidad del terreno en el que sembramos nuestros actos y cosechamos después los frutos de nuestros proyectos. Saber qué deseamos y por qué, conocer nuestro pasado, darnos cuenta de cómo empleamos nuestro amor, saber a qué le tememos y también por qué razones, preguntarnos si las decisiones que tomamos de verdad son resultado de un acto de conciencia y libertad o si actuamos empujados por fuerzas e impulsos inconscientes…  

Conocerse a sí mismo es una tarea continua y persistente de reconocerse en el espejo de lo que hacemos a diario; sin embargo, también existen recursos que nos permiten ejercitarnos en esa disciplina. La lectura de ciertos libros, la conversación con ciertas personas y también algunas películas que tienen como motivo central ese encuentro con nuestra propia identidad al que la vida nos lleva necesariamente.

A continuación compartimos una lista tentativa, la cual dejamos abierta para nutrirla con las sugerencias de nuestra comunidad.

 

Sueños, Akira Kurosawa (1990)

Kurosawa empleó sus propios sueños para contar una historia en ocho partes de una subjetividad, esa definición de la persona que aunque le es inherente, también se encuentra en relación con el mundo que la rodea. Somos lo que soñamos, parece decirnos Kurosawa, pero sólo porque algunos de esos sueños los recordamos al volver a despertar en este mundo.

 

Donnie Darko, Richard Kelly (2001)

Una película de tonos oscuros y temas sombríos que --por esto mismo-- nos hace percatarnos de eso que escapa a la luz de la conciencia, aunque no por ello es menos decisivo en las acciones que suponemos realizar por decisión propia.

 

 

Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera, Kim Ki-duk (2003)

También conocida como Las estaciones de la vida, este filme de Kim Ki-duk es una sencilla reflexión --pero no por ello menos conmovedora-- respecto de los hechos que se suceden y encadenan, uno a uno, hasta formar eso que llamamos nuestra vida.

 

 

Into the Wild, Sean Penn (2007)

Una adaptación fílmica del libro homónimo a propósito de Christopher McCandless, mejor conocido como “Alexander Supertramp”, quien en la década de los 90 emprendió varios viajes a solas, impulsado casi únicamente por el deseo de aventura.

 

The Fountain, Darren Aronofsky (2006)

Una singular mezcla de ciencia ficción, espiritualidad y fantasía que con recursos de cada una de estas narrativas cuenta una historia que se extiende por 5 siglos, período que parece más que suficiente para reflexionar sobre cómo la existencia ocurre y se desarrolla en esa materia fugaz que es el tiempo.

 

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