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Estas plantas han sido usadas desde tiempos ancestrales para despertar la conciencia, evocar sueños lúcidos, realizar regresiones y tener experiencias espirituales trascendentes

Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha buscado entender la verdadera naturaleza de la realidad y para ello se ha valido de diversas plantas de poder que con frecuencia son veneradas por su capacidad de poner a quien las consume en contacto con la divinidad, de tal manera que diversos grupos han echado mano de la capacidad que tienen estas plantas psicoactivas para alterar las percepciones, sensaciones y pensamientos para alcanzar el éxtasis espiritual e imbuir sentido a su existencia. Con frecuencia las experiencias con psicoactivos están relacionadas con una claridad en la percepción pero desde un rol de testigo que, a pesar de tener menos control sobre su experiencia que durante la vigilia, de alguna manera puede contemplar cómo se desdoblan las fuerzas cósmicas a través de sensaciones vívidas e inusuales. Este tipo de experiencias también se caracterizan por la predominancia de una conciencia de unidad desde la cual los límites entre objetos y sujetos se vuelven difusos y todo parece ser parte de todo. Las siguientes son siete plantas mexicanas que han llevado a numerosos psiconautas a explorar dimensiones hasta entonces invisibles a su percepción: 

 

1. Ariocarpus retusus o peyote falso

Este cactus alcanza un máximo de 15cm de altura y su diámetro oscila entre los 10 y 15cm, su color es grisáceo, así que se mimetiza con las piedras del desierto donde crece, al norte del territorio mexicano. Los tarahumaras le dan el nombre de “híkuli sunami” o peyote cimarrón, lo consideran sagrado y lo tienen en gran estima, aunque los huicholes creen que es maligno y le atribuyen el poder de enloquecer a quien lo come. El Ariocarpus funge como entéogeno pues contiene alcaloides como N metil-tiramina, N-metil-3, hordenina y 4-dimetoxifenetilamina.  

 

2. Mimosa tenuiflora

Popularmente esta planta es conocida como catinga, jurema y tepezcohuite y puede encontrarse en varios países de Centro y Sudamérica, así como en algunas regiones de Chiapas y Oaxaca en México. Ha sido usada como enteógeno ya que entre otros componentes tiene N-N-dimetiltriptamina y puede utilizarse como materia prima para la producción de DMT. También tiene propiedades médicas, especialmente para tratar diferentes afecciones de la piel como quemaduras, granos y heridas.

 

3. Conocybe siliginoides

Muchas especies de hongos Conocybe contienen psilocibina y por lo tanto se les ha usado ritualmente. Sus efectos son similares a los de la mezcalina y el ácido lisérgico. Es importante señalar que se deben consumir con cuidado pues un exceso de estos hongos puede producir intoxicación, lo cual a su vez deriva en ataques de pánico, altos niveles de ansiedad, paranoia y delirios, además de arritmias y posibles convulsiones. 

 

4. Psilocybe cubensis

Estos hongos son conocidos comúnmente como San Isidro, aunque en náhuatl llevan el nombre de teonanácatl. Al igual que los Conocybe siliginoides contienen psilocibina y algunos de los efectos positivos que pueden tener implican euforia, mayor creatividad, mayor flujo de ideas, introspección o una experiencia espiritual vívida y trascendente. Por otro lado un “mal viaje” con estos hongos puede implicar dolores de cabeza que llegan a durar hasta 1 día, náuseas y malestares digestivos, ansiedad, vértigo y pánico. 

 

5. Argemone mexicana

También conocida como "cardo santo", fue una planta utilizada ritualmente por los aztecas, que la consideraban "el alimento de los muertos” y era ofrendada a los dioses. También hay registros de su uso en México a principios del siglo XX por  inmigrantes chinos que buscaban un sustituto legal para el opio. Actualmente hay quien la fuma como un sustituto de cannabis. 

 

6. Calea 

Esta planta nativa de México y Costa Rica también es conocida como zacatechichi, hoja madre, hierba de los sueños y hoja de Dios. Contiene diversos alcaloides que producen sueños vívidos después de fumarla. Los chontales también la han utilizado medicinalmente para tratar trastornos gastrointestinales y como remedio para la disentería y la fiebre. Aparentemente sus propiedades psicodélicas no se manifiestan hasta que quien la consume se ha dormido; por esta razón ha sido usada por los chamanes para estimular los sueños lúcidos. 

 

7. Heimia Salicifolia

Los aztecas se referían a ella como sinicuichi o hierba del Sol, por lo cual estaba asociada a Tonatiuh --que significa "Sol".  Crece desde el sur de Estados Unidos, a través de México y América Central, hasta Argentina. Al parecer su nombre se debe a que uno de sus efectos incluye un halo dorado alrededor de los objetos, pero esto no es lo único que provoca. Los usuarios frecuentemente reportan alucinaciones auditivas, relajación, euforia y una mejor memoria. Esto último puede ser la razón por la cual tradicionalmente ha sido utilizada para recordar vívidamente situaciones pasadas y realizar regresiones. 

 

El estado neural del LSD es similar al de un niño y tiene la característica de disolver el ego

Una interesante conclusión de un reciente estudio fondeado por el público y que por primera vez realizó imágenes de resonancia magnética en un cerebro bajo los efectos del LSD es que este psicodélico coloca al usuario en un estado mental similar al de un niño.

Anteriormente se habían comparado los resultados del experimento con un estado meditativo y una menor actividad de las zonas neurales que producen la sensación de un yo fijo, por lo que se describe el efecto como de "disolución del ego". Significativamente, la pérdida de actividad que existe normalmente entre el parahipocampo y el córtex retrosplenial podría ser la causante de uno de los efectos más característicos del LSD: la sensación de pérdida de identidad subjetiva que se experimenta y que, acto seguido, muchas veces es reemplazada por una “fusión” con una especie de “unidad primigenia” que puede tomar la forma de la naturaleza, Dios, el Ser.

Según uno de los autores de la investigación, el doctor Robin Carhart-Harris, conocido por reactivar los estudios neurocientíficos con psicodélicos, el estado del LSD semeja el estado cerebral libre e irrestricto del cerebro infantil, altamente imaginativo e hiperemocional: "Nuestros cerebros se constriñen y se vuelven más compartimentalizados al desarrollarnos y pasar de la infancia a la adultez, nos volvemos más enfocados y rígidos en nuestro pensamiento al madurar". En otras palabras, la mente del niño es más abierta e impresionable, al igual que la del estado psicodélico, en el cual uno puede pasar horas admirando la belleza del contorno de una silla o cosas así.

Otra característica interesante es que bajo los efectos de LSD diversas áreas del cerebro contribuyen al procesamiento visual y no sólo el llamado córtex visual, lo cual puede explicar ciertas experiencia oníricas o alucinatorias.