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El exquisito arte de los storyboards que Akira Kurosawa pintó para sus películas

Arte

Por: pijamasurf - 05/05/2016

El director japonés Akira Kurosawa ha sido celebrado por crear películas que influenciaron a espectadores y directores por igual, pero también era un excelente pintor

El célebre director japonés Akira Kurosawa, también conocido por el apodo de Tenno o “emperador” ya que era profundamente perfeccionista y podía dedicar muchas horas a lograr el efecto que deseaba en cada toma, demandaba mucho de quienes colaboraban con él. Un ejemplo de ello era su obsesión con el vestuario. Kurosawa les pedía a los actores que crearan un lazo emocional con las ropas que debían usar para sus películas, de tal manera que éstos debían utilizarlas desde semanas antes de la filmación para satisfacer sus demandas. 

En ocasiones el director llegó a modificar la locación en la que estaba filmando porque sentía que no se ajustaba a sus exigencias estéticas; por ejemplo, una vez mandó derribar el techo de una casa porque desde su punto de vista arruinaba su secuencia. Esto puede parecer extremo a la mayoría de las personas, pero su pasión y perfeccionismo produjeron películas que no sólo inspiraron a las generaciones de directores posteriores sino que obtuvieron una influencia a nivel mundial. 

Sin embargo, pocos saben cómo la laboriosidad del proceso de Kurosawa empezaba mucho antes de filmar la película, cuando él mismo pintaba los storyboards o  guiones visuales imaginando las locaciones, la psicología de los personajes, sus movimientos y cómo capturarlos. Y cada cuadro de estos storyboards es en sí mismo una obra de arte, lo cual no es de extrañar cuando descubrimos que Kurosawa originalmente se formó pintor antes de interesarse en el cine a finales de la década de los años 30. De hecho, su formación empezó a temprana edad cuando en la escuela primaria comenzó a aprender dibujo con un profesor a quien le llamó la atención su habilidad. 

Sobre sus trabajos, Kurosawa declaró: “No puedo más que fascinarme por el hecho de que cuando intenté pintar bien sólo pude producir pinturas mediocres, pero cuando me concentré en delinear las ideas para mis películas, inconscientemente produje trabajos que la gente encontró interesantes”. No obstante, la relación del director de Siete samurais, Sueños y otras tantas películas que se han vuelto clásicos del séptimo arte con la pintura puede ser una de las explicaciones de su éxito filmográfico y el origen del balance visual y el poderoso impacto de dichas producciones.   

En palabras del director: “Para mí, hacer películas lo combina todo. Esa es la razón por la cual dediqué mi vida y mi obra al cine. En las películas, la pintura, la literatura, el teatro y la música se unen. Pero una película aún es una película”. 

 

Aves y líneas eléctricas forman la inesperada partitura del cielo de Tokio (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 05/05/2016

Este inspirador ensayo fotográfico nos muestra que nuestro paisaje cotidiano puede ser el lienzo de la más inesperada obra de arte

Una de las mejores cualidades de la conciencia es la capacidad que tenemos para percibir la realidad pero no necesariamente de una forma objetiva. Esto es, no se trata sólo de que cada uno de nosotros aprehenda el mundo con los sentidos que nos son propios, los códigos sociales interpretados subjetivamente, nuestros propios referentes y límites conceptuales, sino que además esta misma particularidad puede extenderse para mirar lo que no está ahí y entonces, por ejemplo, ver en una nube la figura de un animal, en una constelación a un auriga, en la valentía de una persona la presencia de una deidad, etc. En La locura que viene de las ninfas, Roberto Calasso escribe al respecto:

Cuando la vida se encendía, en el deseo o en la pena, o también en la reflexión, los héroes homéricos sabían que un dios actuaba en ellos. Cualquier aumento repentino de la intensidad hacía entrar en la esfera de un dios. Esto significa principalmente la palabra éntheos, "plenus deo", como traducían los latinos, palabra que es el eje sobre el cual gira la posesión. La mente era un lugar abierto, sujeto a invasiones, incursiones, súbitas o provocadas. Incursio, recordemos, es un término técnico de la posesión. Cada una de esas invasiones era la señal de una metamorfosis. Y cada metamorfosis era una adquisición de conocimiento.

Ese, en buena medida, es el fundamento de la percepción artística, el sentido estético como uno de los lineamientos que guíen nuestra percepción. Las musas, la inspiración, el rapto poético, todo eso es expresión de dicha capacidad cognitiva.

Una singular prueba de ello son las fotografías que ahora compartimos, obra del japonés Yoshinori Mizutani, quien condensó uno de los retratos más singulares de los cielos de Tokio luego de hacer uno de los gestos más sencillos del mundo: alzar la vista y mirar lo que había sobre su cabeza. Mizutani se encontró entonces con cientos de aves paradas sobre los cables de la red eléctrica que cruzan y alimentan la urbe de energía. Vistas a contraluz, estas parvadas estáticas son lo que son pero también parecen ser otras cosas: trazos abstractos, las notas sobre una partitura, gráficos matemáticos, o un punto que salió a pasear (parafraseando a Paul Klee).

Se trata, en suma, como toda propuesta artística auténtica, de una invitación a mirar nuestra realidad de otra manera y descubrir el sentido estético del mundo.