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Una raíz de forma humana que grita al ser extraída de la tierra puede deber su leyenda a su popularidad durante la Edad Media. Hoy nos fascina explorar su historia más allá del mito

Raven Grimassi y Stephanie Taylor-Grimassi son una pareja con una dedicación común por lo que podríamos denominar "horticultura sagrada". Cuando se mudaron de California a Massachusetts, el camión de la mudanza tenía una carga muy peculiar: una pequeña familia de mandrágoras, plantas con propiedades benéficas o diabólicas según qué manual o grimorio de magia consultes.

Ilustración del siglo XIX de la Mandragora officinarum. (Swallowtail Garden Seeds/flickr) Ilustración del siglo XIX de la Mandragora officinarum (Swallowtail Garden Seeds/Flickr)

 

Ambos se definen como brujos practicantes, herederos de una tradición que realmente nunca se fue. "Queríamos ver físicamente lo que nuestros ancestros tenían en sus manos", explica Raven. Esto es patente en el hecho de que la magia resurja de una u otra forma a través de series de televisión o películas (en la saga de Harry Potter, por ejemplo, donde dedican una clase a explicar cómo sacar una mandrágora del suelo sin morir en el intento.)

De Materia Medica, Dioscurides. (Public Domain/WikiCommons) Dioscórides, "De materia medica" (Public Domain/WikiCommons)

 

La Historia está plagada de todo tipo de referencias a la mandrágora y sus misteriosas propiedades. Raquel la utiliza para concebir a Jacob en el libro del Génesis, mientras que en Homero y la tradición griega es utilizada como afrodisíaco por Circe (otra hechicera) y Afrodita.

Raíz de mandrágora hembra [Public Domain/WikiCommons   > Raíz de mandrágora hembra [Public Domain/WikiCommons >

 

Cómo sacar una mandrágora sin morir en el intento (excepto si eres un perro). (Photo: Wellcome Library, Londonn/CC BY 4.0) Cómo sacar una mandrágora sin morir en el intento (excepto si eres un perro) (Foto: Wellcome Library, Londonn/CC BY 4.0)

 

Su descripción más antigua proviene del médico griego del siglo I Dioscórides, como anestésico y como veneno. Las variedades "masculina" y "femenina" corresponden a dos especies diferentes, Mandragora officinalis y Mandragora autumnalis. A pesar de todo, su forma antropomorfa y los riesgos para aplicarla y consumirla no son menores.

Una mandrágora de 15 años (Stephanie Taylor-Grimassi) Una mandrágora de 15 años (Stephanie Taylor-Grimassi)

 

Raven y Stephanie tienen una tienda online donde venden hojas y aceites derivados de la mandrágora para fines mágicos (en términos comerciales, de entretenimiento) y nunca venden las raíces, que es donde se concentra la mayoría de los alucinógenos de la planta.

 

(Vía Atlas Obscura)

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A pesar del sistema marcadamente material en que vivimos la espiritualidad no ha muerto, y prueba de ello son estas personas que parecen navegar a contracorriente y, más bien, en las aguas de la trascendencia

En nuestra época la espiritualidad vive un momento extraño y quizá incluso contradictorio. Por un lado, vivimos en un tiempo en que la materialidad, la riqueza y la acumulación no sólo poseen una importancia capital sino que además son piezas claves de un sistema regido por la producción y el consumo de bienes y mercancías. Todos estamos consumiendo todo el tiempo, o al menos esa es la consigna del modelo económico en el que vivimos, y quien no lo haga corre el riesgo de ser excluido y marginado.

Por otro lado, sin embargo, por una necesidad que parece inherente al ser humano, la parte espiritual de nuestra constitución se esfuerza por mantenerse a flote, por sostenerse de algo más duradero y trascendente que los efímeros productos que nos ofrece el mercado. La vida no puede ser sólo comprar y desechar y de nuevo comprar, parece decirnos esa parte de nosotros, la vida debe tener un sentido más sustancioso, más cercano al significado profundo de “existencia”.

Quizá por eso, por la tensión existente entre ambas fuerzas es que la espiritualidad no sólo no ha fenecido sino que podríamos decir que vive actualmente y desde hace un par de décadas un curioso renacimiento. A pesar de las profecías que algunos lanzaron en distintos momentos de la historia posterior a la Ilustración y el auge del racionalismo, el ser humano no sólo no se entregó por completo a los caminos de la razón y la ciencia sino que además avivó la llama de nuevas creencias, distintas a las religiones tradicionales, que al final del siglo XX surgieron con bríos renovados dispuestas a llenar ese hueco que casi cualquier ser humano siente en algún punto de su vida y que, pese a todo, no hay riqueza material que alcance para solucionarlo.

Desde hace algunos años la revista Watkins publica un ranking de 100 personas que podrían considerarse los líderes espirituales más importantes de nuestro tiempo, clasificación que, grosso modo, obedece a dos criterios: primero, se trata de hombres y mujeres que cultivan una forma de vida situada lo más posible en el los ámbitos de lo espiritual y, segundo, han orientado ésta hacia la esfera de lo público, con lo cual han ganado un alto grado de reconocimiento social y aun multitudinario.

Al ver la lista, es cierto, es posible que algunos de estos nombres parezcan en oposición franca con aquello que consideramos las bases mínimas de la espiritualidad. ¿Cómo, en efecto, pueden convivir en un mismo espacio el Dalái Lama y Oprah Winfrey, o Desmond Tutu y Paulo Coelho? Con todo, hay algo en la labor de estos personajes que podría entenderse como un gesto a contracorriente de las formas hegemónicas de existencia de nuestra época. O al menos eso es lo que se puede colegir de la selección ofrecida. Aquí los 15 primeros nombres:

1 Dalái Lama

2 Papa Francisco

3 Desmond Tutu

4 Eckhart Tolle

5 Deepak Chopra

6 Paulo Coelho

7 Alice Walker

8 Rhonda Byrne

9 Alejandro Jodorowsky

10 Oprah Winfrey

11 Matthew Fox

12 Louise L. Hay

13 Jaggi Vasudev

14 Graham Hancock

15 Arianna Huffington

Pero claro, como todo en este mundo, también los criterios de Watkins pueden ser cuestionados. ¿Qué piensas tú al respecto? Compártenos tu opinión en la sección de comentarios.