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"Escalera de nubes": una cueva tan grande que tiene su propio clima (IMÁGENES)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 03/15/2016

Una inmersión a la segunda cueva más grande del mundo

Entrar a una cueva puede ser como regresar al vientre materno de una madre misteriosa, oscura y en este caso inmensa. Hace un par de años, un grupo de espeleólogos documentó por primera vez la cueva de la Escalera de Nubes, también conocida como Cámara de las Escalera de Nubes, parte del sistema de cuevas Er Wang Dong en China. La expedición encontró que esta cueva, la segunda más grande del mundo, está tan aislada que tiene su propio clima.

Las imágenes aquí mostradas fueron tomadas por Robbie Shone, quien en su momento explicó a la revista New Scientist: "El clima logra entrar, pero no tiene forma de salir. Simplemente se queda ahí flotando".

La asimetría de la cueva, que tiene sólo una apertura superior hacia el mundo, hace que el aire húmedo se quede atrapado y llene una cámara de 6 millones de metros cúbicos de nubes. Es por ello que se llama "escalera de nubes".

Shone considera que las cuevas son los lugares más misteriosos del mundo y señala que si bien tenemos fotos de la Luna, existen muchas cuevas de las cuales no se tiene ningún registro. 

El extraño espectáculo de rituales de cortejo animal ejecutados por humanos (VIDEO)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 03/15/2016

La naturaleza está lejos de la humanidad, pero quizá no tanto en asuntos de seducción y apareamiento

Sabemos bien que parte de la condición humana es ya estar irremediablemente separados de la naturaleza. A pesar de los discursos que defiende un regreso a nuestro origen natural, lo cierto es que ser humano implica ser ajeno a dicho mundo por el solo hecho de que nuestra supervivencia tiene como condición sine qua non su transformación. Hasta donde sabemos, somos la única especie que no sólo usa sino que además transforma la naturaleza para su beneficio y su provecho, con las consecuencias conocidas que esto conlleva.

Con todo, al mismo tiempo existe --paradójicamente-- una especie de nostalgia por ese paraíso perdido, esa especie de seno materno del que fuimos arrancados y en el que --creemos-- se encontraba la tranquilidad, la certeza, la respuesta por el sentido de la vida.

En cierto sentido, un ejemplo de esa añoranza es este video que inicialmente fue auspiciado por Sagami Industries, una compañía japonesa de preservativos para quien se elaboró esta peculiar pieza que parte de una premisa en apariencia sencilla pero ingeniosa: ¿cómo se verían los rituales de apareamiento animal realizados por seres humanos?

El resultado es, por decir lo menos, extraño, pues si ya en los animales en los que sucede tiene su propia extravagancia, cuando se le mira despojado de esas cualidades que en cierta forma lo hacen admisible (plumajes, dimensiones, la animalidad misma), justamente parece perder sentido pero para adquirir otro. ¿Cuál? Acaso el único que podría tener para el ser humano: uno ligado a la cultura, esa segunda naturaleza nuestra. Específicamente, el de la estética. Para nosotros el cortejo se mira esencialmente como danza, como movimientos bellos, armónicos, que atraen quizá pero porque demuestran dominio del cuerpo, su puesta al servicio de la consecución de un objetivo, el mismo quizá que el del los animales, el apareamiento, pero recubierto con la pátina de la seducción, el erotismo. En una palabra –y so riesgo de sonar redundantes, la cultura, esa auténtica naturaleza nuestra.

 

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