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"No Man’s Sky", el videojuego (virtualmente) infinito que te permite explorar el cosmos

AlterCultura

Por: pijamasurf - 02/25/2016

El infinito puede producirse a pedido y reducirse a números —pero la vida humana, especialmente en los videojuegos, no es capaz de agotar este ambicioso juego

Pocos espacios sobre la Tierra quedan por ser descubiertos: la exploración satelital permite al menos ver los lugares a los que humanamente es difícil acceder. Quedan las profundidades del mar y el vasto espacio intergaláctico para suplir la necesidad de exploración y descubrimiento; parafraseando al guionista Alan Moore, un joven en busca de aventuras en el siglo XIX se enlistaba en un barco y llegaba a lugares que nadie había pisado ni visto jamás, mientras que en nuestros días la exploración se limita a la búsqueda del reconocimiento en redes sociales… Para un grupo de talentosos y dedicados programadores, otra forma de alimentar el deseo de exploración fue nada menos que la idea de crear un universo autogenerativo —y volverlo un impresionante juego de video.

No Man’s Sky evoca desde sus premisas la idea de aquello que nunca ha sido visto por ojo alguno: se trata de un juego que a grandes rasgos entra en la categoría de “mundo abierto”, sólo que aquí tendrás nada menos que 18,446,744,073,709,551,616 de planetas únicos y distintos para explorar. Seamos más específicos: el programa genera cada hoja de hierba y cada gota de lluvia en el momento en que un jugador llega al lugar; el universo del juego existe gracias a la generación por procedimientos, una metodología informática que permite a los programadores jugar a ser dioses, y a los jugadores sentir la pequeñez de sus acciones en un universo cuantificable pero que rebasa la capacidad de la mente humana para comprenderlo.

Sean Murray, arquitecto en jefe, explica que después de crear el juego, “cuando salgo a la naturaleza, ya no miro el terreno solamente. Todo lo que veo son funciones matemáticas y gráficas. Recojo una piedra y me pongo a pensar en su forma. ¿Qué fórmula te puede dar justo eso?”.

El jugador puede explorar cada planeta individualmente, caminar durante años en línea recta (teóricamente) y volver al punto de partida, y notar que el satélite o las naves en las que viaja por el espacio se han movido de su lugar en el cielo debido a las fuerzas de gravedad y a la rotación. Todo en el juego se mueve, está vivo, al menos con una versión programable y codificable de la vida: un diseño basado en geometría fractal permite (también teóricamente, es decir, según los intereses del jugador) observar cómo la estructura de un bosque se replica en cada árbol y cada hoja, al igual que los ríos, la migración de los animales y los ciclos de día y noche.

La idea comenzó con una semilla aparentemente aleatoria: el número telefónico de uno de los programadores. A partir de ahí, el programa replica y multiplica la información, moldeándola con base en determinantes y leyes fundamentadas en algoritmos igualmente autorreplicantes. Puedes ganar dinero para comprar naves y el descubrimiento de ciertas especies animales te reportará algunos dividendos, los cuales te ayudarán a seguir explorando.

Hay algunas limitantes que los programadores han introducido por pura voluntad: en No Man’s Sky existe la muerte, pero para el jugador siempre hay la posibilidad de reencarnación (perdiendo, eso sí, mucho de lo que pudo haber acumulado u obtenido a lo largo de la partida previa, para dar a la muerte la idea de pérdida, pero no de fin); además no existe la sangre, el excremento, la enfermedad, el nacimiento ni los espejos.

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Murray afirma:

La naturaleza de los videojuegos es el conflicto. Es una reflexión interesante sobre a dónde lo hemos llevado. En nuestro juego, sin embargo, le das a alguien un control, aterrizan en un planeta, ven una creatura alienígena, y si están jugando por primera vez, es probable que le disparen a pesar de que han pasado una odisea para llegar ahí. Lo que me gusta mucho es que, a pesar de todo, nueve de 10 veces, la gente se siente mal por haberlo hecho. No te damos puntos por asesinar. No hay monedas de oro. Tú elegiste hacerlo.

Grant Duncan, el director artístico, cuenta que una vez exploraba un planeta y se puso a matar aves que volaban en el cielo. “Le di a una que cayó en el océano. Estaba flotando entre las olas cuando, de pronto, un tiburón llegó y se la comió. La primera vez que pasó no lo podía creer”.

Tratar de imitar la vida en un simulador como éste implica una serie de operaciones lógicas azarosas, pero no completamente. Se trata de un “pseudoazar multiplicante” que la computadora es capaz de generar a medida que el jugador se mueve por el universo, pero que no existe a menos de que el jugador aparezca. En otras palabras, todos los árboles que pueden caer en todos los bosques del universo están cayendo en todo momento; sin embargo, su sonido sólo será perceptible si un jugador está ahí para verlo.

“Dado que es una simulación”, explica Murray, “hay mucho qué hacer. Puedes romper la velocidad de la luz, no hay problema. La velocidad es sólo un número. La gravedad y sus efectos son sólo números. Es nuestro universo, así que en cierta forma podemos ser Dios”.

Sin embargo, no existe forma de ganar el juego ni de terminarlo. No hay marcadores, logros ni trofeos que recolectar. No existe una narrativa definida, y a pesar de que el jugador puede escoger si quiere ser humano o un ser alienígena, nunca puede observarse a sí mismo —recordemos que no hay espejos— a menos que se encuentre con otro jugador y le pida que lo describa. No obstante, es un universo increíblemente solitario. Murray estima como altamente improbable la posibilidad de encontrar a otro jugador en esta galaxia de código: es posible viajar más rápido de la luz, pero puede que otros jugadores existan (i.e. jueguen) en un espacio temporal a miles o millones de años de diferencia que tú.

Según Murray, aunque muchos jugadores jueguen durante años y años, no será posible explorar ni siquiera el 0.1% de No Man’s Sky:

Cuando volamos a través del mapa galáctico, vemos todas estas estrellas, cada una con planetas a su alrededor, y vida, y ecología —y la vasta, vasta, vasta mayoría nunca serán visitados. En algún punto los servidores serán apagados. Todo se apagará, y seremos nosotros quienes jalemos el cordón.

Producido por Hello Games, No Man’s Sky estará disponible para PS4 y PC en junio de 2016. Aquí un adelanto del gameplay:

 

(Con información de The Atlantic)

El Open Source está cambiando la manera en que concebimos la rentabilidad, la cual puede incrementarse y enriquecerse compartiendo

Aunque el Open Source (traducido al español como código abierto), nació más por razones prácticas que por una filosofía ética, en pocas palabras se trata de tecnologías a las que puede accederse libremente y que pueden ser modificadas colectivamente, por cualquier individuo –lo cual acelera su evolución, ya que todo usuario puede aportar mejoras a la estructura original.

El Internet por sí mismo representa un mundo de apertura informativa pero, ¿qué pasará si este fenómeno trasciende a otros aspectos como la propiedad intelectual? Transformar la ideología en torno a la noción de poseer, sustituyéndola por un modelo fundamentado en la cooperación, alienta la participación creando sociedades más activas, receptivas y unidas. Lo anterior se traduce en respuestas efectivas frente a algunos de los mayores retos que tenemos.

Para los creadores de la empresa Open Tech Forever (ahora Open Tech Collaborative), la libertad en el acceso al conocimiento en el campo creativo y tecnológico representa una alternativa al convencional “mainstream” del sistema capitalista, no mediante fines subversivos sino como una opción viable y proactiva.

Esta empresa empleará la investigación, producción, documentación y enseñanza como una fuente abierta de información tecnológica. Aaron Makaruk, quien es cofundador de la empresa, cree que la apertura permitirá a las empresas mejorar su propia tecnología e inspirará nuevas posibilidades. Implementando esta filosofía, la empresa planea vender desde artículos de jardinería hasta sillas de ruedas.

Más allá de los beneficios culturales, esta filosofía ha probado ser tan eficiente que llama la atención de diversos mercados. Su énfasis en la ‘multidisciplinariedad’ ha inspirado el desarrollo de equipos empresariales integrados por profesionales diversos y creados para combinar puntos de vista a favor de potenciales soluciones. El Open Source integra elementos no sólo para resolver con éxito los retos que se presentan, sino que también está orientado al perfeccionamiento de las ideas. Gracias a lo anterior, el intercambio de conocimiento pronto podría consagrarse como el principal cauce para rentabilizar buenas ideas, colectivamente forjadas.