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Chip más pequeño que una moneda promete resolver cruciales problemas del "Internet de las cosas"

Por: pijamasurf - 02/02/2016

Un microradio capaz no sólo de comunicarse sino de recargarse de energía utilizando las ondas electromagnéticas podría ser la pieza clave para el siguiente salto tecnológico masivo
Imagen: Stanford University Imagen: Stanford University

Un pequeño transmisor de radio (más pequeño que 1 centavo de dólar y cuya fabricación costaría aún menos) promete resolver el problema de ponerle un chip a casi cualquier objeto para favorecer la automatización: un profesor asistente de ingeniería electrónica de la Universidad de Stanford de nombre Amin Arbabian parece haber reinventado la radio como la conocemos en un pequeño panel de silicón, el cual es barato de producir y no necesita fuente de energía externa, pues se carga a sí mismo a través de las ondas electromagnéticas que recibe y envía.

Para Arbabian, "el próximo crecimiento exponencial en conectividad vendrá al conectar objetos entre sí y darnos control remoto de ellos a través de la web". La pequeña placa puede administrar comandos (que pueden ir desde encender, digamos, una cafetera, hasta llevar el inventario de medicamentos caducos de una farmacia), resolviendo además el gran problema del costo: según Arbabian, el "Internet de las cosas" requiere que prácticamente todos nuestros objetos tengan conectividad a Internet; asumiendo eso, su diseño permitirá que los chips de dichos objetos se comuniquen y alimenten mutuamente, además de volverlos muy baratos de producir en masa.

"Estamos hablando de conectar trillones de dispositivos", dice Arbabian, quien ha trabajado en este proyecto desde 2011, para lo cual ha tenido que reinventar el radio como lo conocemos. No se trata de "miniaturizar" la antena, el transmisor y el receptor solamente, sino de aumentar la vida útil del chip: se supone que si el radio de Arbabian necesitara baterías externas (no las necesita), una batería AAA le daría suficiente poder para operar por más de 1 siglo. 

La antena transmitirá a 24 mil millones de ciclos por segundo, que transmite respuestas a corta distancia, además de un procesador central que interpreta y ejecuta órdenes. El fabricante de semiconductores STMicroelectronics ha construido un lote de 100 chips, con los cuales Arbabian tratará de demostrar que su solución es la más eficaz en cuanto a conectividad y costo-beneficio. Según el ingeniero, estos chips de radio tendrán que estar muy cerca unos de otros, pues las señales de alta frecuencia como estas no viajan muy lejos. 

El diseño de Arbabian será el intermediario entre el Internet "global" y los dispositivos de una casa u oficina: una extensión del mundo virtual en el real a través de comandos, más que una "internetificación" de los objetos como los conocemos.  

Tal vez hace 20 o 30 años la idea de una red global de información donde miles de millones de dispositivos electrónicos se vincularan en tiempo real parecía salida de una novela de ciencia ficción, pero seguramente en un lapso menor en nuestro futuro cercano viviremos (al menos en algunas ciudades) en un horizonte hiperconectado a nivel ciberfísico, cuyas bases se sientan en pequeñas (diminutas en realidad) creaciones.

¿Qué pensaría Jean Baudrillard del nuevo "sistema de los objetos", donde el usuario asume una función de mediador entre objetos más que como su poseedor?

 

(Futurity)

Comida adictiva: investigan restaurantes en China por utilizar cápsulas de amapola como condimento

Por: pijamasurf - 02/02/2016

Algunos restaurantes en China condimentan su comida con opio, según investigación

En algunos restaurantes en China la comida está siendo condimentada con opiáceos, según informa el New York Times. Autoridades chinas han encontrado por lo menos 36 establecimientos que emplean cápsulas de amapola  como ingrediente en sus alimentos. Las cápsulas están hechas de pericarpio seco de esta planta y contienen 20 diferentes alcaloides, incluyendo aquellos que se hallan en la morfina y la heroína.

Esta modalidad del opio es utilizado en la medicina china, pero es ilegal en la cocina y tenerla resulta en multas y detenciones para quien sea encontrado portando dichas cápsulas.

El New York Times informa que los restaurantes suelen poner estas cápsulas de amapola en las salsas, camufladas entre los diversos sabores que suelen contener (algunos de los cuales son por sí mismos un poco adictivos). Recientemente, para evitar que ello se descubra, se han empezado a mezclar con glutamato monosódico.

La industria alimenticia china ha vivido recientemente todo tipo de escándalos, luego de que se acusara a diversos restaurantes de reciclar aceites que pueden contener sustancias cancerígenas. 

La relación con el opio es aún más problemática, siendo el tema central de un par de guerras con el Imperio Británico, que exportaba grandes cantidades a China y que la dinastía Qing quería detener.