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¿Para qué leer todo el libro si alguien ya lo hizo y lo resumió en fáciles bullets para que puedas devorar snacks de inteligencia?

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El sitio Blinkist promete hacerte más inteligente dándote acceso a miles de libros resumidos en una breve serie de insights que puedes leer en 15 minutos (A smarter you in 15 minutes es su slógan). Con más de 15 millones de seguidores en Instagram y 400 mil miembros o descargas de la app, vemos que muchas personas muestran entusiasmo por participar en esta "destilación del conocimiento", altamente sintomática de las condiciones con las que nuestra época se enfrenta a la literatura y al saber.

Es un signo emblemático de nuestra época elegir una versión predigerida de un libro antes que enfrentarse con el texto por nuestra propia cuenta y avanzar poco a poco hasta cubrir la totalidad. En esos 15 minutos se pueden leer 5 páginas de un libro, quizás más. Blinkist se promociona como ideal para el ciudadano moderno que está en constante movimiento y que en sus tránsitos puede maximizar su tiempo leyendo estos resúmenes ejecutivos de obras importantes de la ciencia, la psicología, los negocios, etc. Pero, si le dedicamos esos 15 minutos a leer un libro, después de varios de estos tránsitos, ¡habremos concluido un libro por nuestra propia cuenta! Claro que esto no se compara con lo que promete Blinkist: leer cuatro libros al día. 

Hay algo alarmante con este tendencia, de la cual Blinkist sólo es un reflejo más. ¿Acaso leer un libro no se trata de leer un libro, de la experiencia en sí misma? Es decir leerlo todo y disfrutar que tiene cierta extensión o que nos cuesta trabajo en ocasiones entender (¿cuál es el beneficio de algo que no requiere esfuerzo?). Si nos gusta leer pedacitos, podemos leer feeds de Twitter y cosas por el estilo. O, ¿por qué no, en vez de ir al cine, nos quedamos viendo tráilers y teasers?

Es propio de nuestra época un sentido de urgencia y de importancia personal que se refleja en nuestro acercamiento al conocimiento. Tenemos que llegar rápido a todos lados, no podemos perder tiempo (porque nuestro tiempo vale mucho dinero) y somos demasiado importantes para pasar mucho tiempo sufriendo con lecturas a veces aburridas o difíciles --queremos que nos digan el meollo de la cuestión en un flash y no estamos dispuestos a poner mucho de nuestra parte: las cosas tienen que esta diseñadas para ser "user friendly". Al mismo tiempo, vivimos en ambientes sumamente competitivos y debemos aprovechar cada momento para poder sacar una ventaja --de lo poco que hemos leído, sabemos al menos que los libros son importantes para darnos ese "edge". Entra Blinkist, un sitio de libros de no-ficción en los que podemos obtener todo tipo de conocimientos superútiles y encontrar la fórmula del éxito ¡y sólo por $4.99 al mes!... En el futuro todos seremos inteligentes en 15 minutos... o sólo por 15 minutos, ¿o cómo iba la frase?

Como escribí en un artículo anterior, estamos viviendo en una época en la que el conocimiento se ha vuelto equivalente a la información, lo cual hace que en realidad tengamos una noción de mucha amplitud pero de muy poca profundidad; y, por supuesto, la gran cantidad de cosas que abarcamos (sin apretar) con esta amplitud de estar muy bien informados son casi siempre versiones rebajadas, simulacros, (literalmente) dummies de las experiencias en sí mismas. En la frivolidad de la época de la selfie hasta los libros son sólo cosas que nos hacen parecer mejores --y no realmente ser mejores, que es lo que a veces pude ocurrir cuando acabamos de leer todo el libro. Karl Taro Greenfeld escribe en un artículo en el New York Times: "Nunca ha sido tan fácil fingir que sabemos tanto sin verdaderamente saber nada. Elegimos temas y bits relevantes de Facebook, Twitter o alertas de email y los vomitamos después". Teddy Wayne, también en el New York Times: "Los medios digitales nos entrenan para ser consumidores de banda ancha más que pensadores reflexivos. Descargamos una canción, un artículo, un libro o una película instantáneamente, la vemos (si es que no nos quedamos distraídos revisando el infinito inventario que se ofrece) y avanzamos a la siguiente cosa inmaterial".

Blinkist a mi juicio es una excelente app para practicar un hipsterismo utilitario. Excelente también para poder fingir que sabemos y opinar en cualquier sobremesa. O para sostener la ilusión de que estamos en un constante proceso de automejoramiento como individuos, apilando enormes cantidades de información, volviéndonos siempre más inteligentes. Y sobre todo, para extraterrestres que sólo tienen una corta temporada en la Tierra y deben absorber rápidamente nuestra cultura.  

 

Twitter del autor: @alepholo

10 documentales en Netflix para desafiar tu realidad (y un truco para acceder al catálogo de EEUU)

Por: pijamasurf - 01/27/2016

Una cualidad que tiene el cine documental es que desafía nuestra noción de realidad, y esta selección lo demuestra

 

En la historia de la cultura, el cine tiene uno de los lugares preponderantes como canal de comunicación y transmisión de ideas, entre otras razones porque los tiempos y los recursos del cine guardan semejanza (hasta cierto punto) con los mismos de la realidad: la presentación sucesiva de las imágenes, la exposición de las ideas con voz e imagen, el registro de actos concretos como lo harían la mirada y otros sentidos. El cine, por supuesto, no es la realidad, pero a veces se le parece.

Así, por ejemplo, en el caso del cine documental, probablemente el género más “realista” de cuantos han surgido en su historia y que si bien ha acompañado al cine desde su origen, en la época moderna adquirió formas bastante ambiciosas, didácticas y aun vanguardistas.

A continuación compartimos una selección de documentales elaborada por Megan Youngblood para el sitio hyperallergic, los cuales tienen en común que pueden encontrarse en la plataforma Netflix, que tanta popularidad ha ganado últimamente. Si acaso no aparecen en tu buscador por razones de restricciones geográficas, al final incluimos una forma de tener acceso al acervo de Estados Unidos, el más completo en cuanto a servicios.

 

Style Wars (Tony Silver, 1983) 

Un registro de la cultura hip hop desde el punto de vista de sus practicantes y un par de detractores.

 

Exit Through the Gift Shop: A Banksy Film (Banksy, 2010)

Para muchos, un falso documental (o mockumentary, según el juego de palabras en inglés) con el que Banksy se burló ingeniosa y agudamente del mercado del arte por medio del descubrimiento y ascensión de Thierry Guetta, un despreocupado vendedor de ropa defectuosa convertido en aclamado artista callejero.

 

Beautiful Losers (Aaron Rose y Joshua Leonard, 2008)

bl“Vidas desperdiciadas, frustradas, sin finalidad alguna. Quien decide abandonar el camino trillado, acepta un grave albur. Son muchos los llamados, pero pocos los escogidos”. Esas palabras de William Somerset Maugham en su novela Al filo de la navaja bien podrían ser el epígrafe o la presentación de este filme en el que sus directores narran la historia de un colectivo artístico cuyos integrantes (entre otros, Shepard Fairey) quisieron hacer de la marginalidad su campo de acción, pero pronto la realidad misma les hizo percatarse de que aun el arte participa de los circuitos y la lógica del mercado.

 

Bill Cunningham New York (Richard Press, 2010)

Uno de los polos occidentales de la moda es sin duda Nueva York, una ciudad que también tiene fama de cosmopolita y extravagante. Y uno de los testigos infatigables de ese fenómeno ha sido Bill Cunningham, un legendario fotógrafo del New York Times, amante del detalle y el storytelling, cuya historia se cuenta en este documental.

 

Jean-Michel Basquiat: The Radiant Child (Tamra Davis, 2010)

Tamra Davis conoció a Basquiat en 1985 y de ese encuentro obtuvo un poco de material fílmico, mismo que se convirtió en el punto de origen de este recorrido por la vida del artista.

 

Our City Dreams (Chiara Clemente, 2008)

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¿Qué significa ser mujer en el mundo del arte? Esa es la pregunta que Chiara Clemente intenta responder en esta película siguiendo la labor de tres artistas residentes en Nueva York. El tono de la película es más inspiracional que crítico, vale decir.

 

Ai Weiwei: Never Sorry (Alison Klayman, 2012)

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Si el arte es sobre todo disidencia, quizá hay pocos en nuestro tiempo que encarnen ese cometido como Ai Weiwei, el artista chino que ha plantado cara al régimen de su país no sólo con inteligencia sino también con estética. Este documental sigue la trayectoria de Weiwei desde que las autoridades chinas lo liberaron de su aprehensión en 2011.

 

Indie Game: The Movie (James Swirsky y Lisanne Pajot, 2012)

En cierta forma Internet potenció el mundo de lo “indie”, esa promesa de que un proyecto puede iniciarse con medios propios e irrumpir en el mercado gracias a recursos como el crowdsourcing. El documental explora esta situación en el caso del desarrollo de videojuegos.

 

The Woodmans (Scott Willis, 2010)

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Francesca Woodman es una de las fotógrafas más inquietantes del siglo XX. Una mujer que quiso retratar la identidad de las mujeres y que, sirviéndose de un estilo muy personal (fotos desenfocadas, tonos sepias y oscuros, desnudos, etc.), consiguió comunicar una mirada sobre la feminidad y sus fantasmas. Woodman además perteneció a una compleja familia de artistas, lo cual posiblemente influyó en la decisión de su suicidio a los 22 años. Todo ello, entre otras cosas, se explora en el documental.

 

Waste Land (Lucy Walker, 2010)

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¿Puede la basura aparecer de pronto exhibida en un museo? Con esa misión, Vik Muniz y otros 10 colaboradores suyos escarbaron en el tiradero más grande del mundo, Jardim Gramacho (en las afueras de Río de Janeiro), hasta encontrar cosas que pudieran ser la materia prima de obras de arte contemporáneo. Esa conversión es el motivo central de este filme.

 

El truco para acceder al catálogo de EE.UU. de Netflix

Una de las desventajas del uso de Netflix está la limitante geográfica del acceso a todo su acervo. Entre otras formas de burlar este obstáculo, una de las más sencillas está en hola!, una app que permite conectarte desde una VPN distinta a la de tu país de residencia. 

 

También en Pijama Surf: Una selección de buenas películas que puedes ver en YouTube (y un par de sitios con muchas más opciones)