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Google consiguió que una computadora juegue Go (y esa puede ser una mala noticia para usuarios de Internet)

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 01/27/2016

Google consiguió que una computadora aprendiera Go, un desarrollo de inteligencia artificial que servirá de modelo para comprender el comportamiento humano en Internet

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Muchos podemos creer que el juego de mesa más complejo que existe es el ajedrez, acaso porque en el imaginario colectivo asociamos sus piezas y escaques con sesudos intelectuales que pasan horas pensativos antes de decidirse a hacer un movimiento. Sin embargo, no es así, y al menos desde un punto de vista probabilístico, el milenario juego chino Go (cuya antigüedad se data en más de 2 mil 500 años) es varias veces más difícil que el ajedrez. Prueba de ello es que hace varios años la inteligencia artificial derrotó a Gari Kaspárov, uno de los más destacados grandes maestros de la historia del ajedrez, lo cual no había sucedido en el caso de Go, al menos hasta hace unos días.

En un artículo publicado en Nature, Google dio a conocer que investigadores de su laboratorio Google DeepMind recientemente enseñaron a una computadora a jugar Go de manera tal que, por su propio aprendizaje, fue capaz de derrotar a algunos de los mejores competidores en el juego. Según se dice en la publicación, Google tenía poco más de 20 años buscando este objetivo.

¿Pero cuál es la relevancia del Go para la inteligencia artificial? Entre otras cualidades, que el las variaciones posibles en el juego son de 10 a la 700 (esto es, un 10 con 700 ceros a su derecha; en comparación, los escenarios posibles del ajedrez son apenas de 10 a la 60). ¿Qué hay en este mundo que, en posibilidades de acción, tenga esa misma cifra e incluso la supere? Hasta donde sabemos, muy pocas cosas, entre ellas el comportamiento humano.

En términos de probabilística, informática y computación de datos, el logro de Google significa la posibilidad de que una computadora siga una secuencia de acciones, encuentre la lógica de éstas, navegue por ella y sea capaz de establecer predicciones a partir de esto.

 

Curiosamente, el anuncio de Google suscitó una respuesta del mismísimo Mark Zuckerberg, quien en un mensaje en su perfil personal de Facebook dio a conocer que su empresa también “está cerca” de conseguir el mismo desarrollo.

¿Cuál será el futuro de Internet desde el punto de vista de la inteligencia artificial? Sin duda “logros” como este de Google sugieren un panorama claroscuro en el que ciertas bondades en las posibilidades de comunicación, interacción y acceso a la información tendrán en su reverso la explotación de data personal con fines comerciales y aun otros desconocidos. Una oscura partida de ajedrez que se juega en las sombras, contra un oponente que aunque apenas distinguimos, demuestra con sus movimientos una sólida estrategia. 

Realizadores de un videojuego alusivo al Titanic aprovecharon el desarrollo del mismo para recrear fielmente el hundimiento del transatlántico en esta animación

El hundimiento del RMS Titanic el 15 de abril de 1912 es sin duda uno de los eventos capitales en la historia de la navegación y, culturalmente, es uno de esos episodios que suscitan cierta fascinación histórica, acaso porque se combinaron épica y tragedia, la orgullosa certeza de que se trataba de un barco que “no podía hundirse” (según dijeron sus constructores) y lo terrible de su desenlace. Aun antes de la película homónima dirigida por James Cameron en 1997, el Titanic protagonizó varias historias que no estuvieron exentas de moraleja y grandilocuencia.

Ahora toca el turno a una recreación más objetiva, obra de los realizadores del videojuego Titanic: Honor and Glory, quienes aprovecharon el desarrollo del mismo para generar esta animación en la que se recrea segundo a segundo el agónico fin del navío. 2 horas y 40 minutos desde que parte de la tripulación avistó el iceberg –y nadie estaba al tanto del desastre que se avecinaba– hasta que finalmente el transatlántico se partió en dos –y los gritos de todos sonaron en la soledad de las aguas boreales.

 

Un ejercicio peculiar, pero también angustiante.