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¿Derrotó Deep Blue al campeón de ajedrez Kasparov por un bug en su programación?

Arte

Por: pijamasurf - 10/02/2012

La legendaria derrota del campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov por Deep Blue, la computadora fabricada por IBM, pudo deberse a un bug en la programación de la máquina, un momento casi significativo en que el azar hizo su propia jugada.

Si algún día la inteligencia artificial cobra conciencia y establece su mundo propio, sin duda el 11 de mayo de 1997 será una fecha que las máquinas recordarán con gusto. Ese fue el día en que Deep Blue derrotó al campeón mundial Garry Kasparov.

Sin embargo, mientras ese día llega, el orgullo humano seguirá defendiendo su supremacía. Desde la época del descalabro se debate si Deep Blue tuvo algún tipo de ayuda humana para superar al ajedrecista: se dice que el movimiento que realizó para derrotar a Kasparov fue tan sofisticado, tan refinado, que ningún sistema de algoritmos podría llegar a él por cuenta propia si no contara con el apoyo de la creatividad o la inspiración de un ser humano (esas cualidades que, todavía, nos distinguen de las máquinas).

15 años después el enigma parece resolverse, pues de acuerdo con uno de los diseñadores de Deep Blue, la ventaja de esta sobre Kasparov se debió a un bug en su programación, un error de software.

La revelación se conoció gracias a Nate Silver, especialista en estadística y colaborador del New York Times, quien en su libro The Signal and the Noise publica una entrevista con Murray Campbell, uno de los tres “padres” de Deep Blue.

Según Campbell, en cierto momento de la partida y como respuesta al movimiento de Kasparov, Deep Blue fue incapaz de elegir uno y simplemente escogió al azar. Al parecer las modificaciones hechas a partir de los encuentros previos dieron como resultado que, en ese instante, la máquina hiciera una jugada inesperada. Lo irónico es que mientras que los programadores buscaban que Deep Blue no incurriera en un error que en juegos previos le había costado la victoria, asegurándose de que no lo volviera a cometer, esto dio al ajedrecista un rival totalmente desconocido y, además, con dicho movimiento de alguna manera introdujo un bug en la propia programación de Kasparov.

“Kasparov concluyó que el juego contraintuitivo debería ser un signo de inteligencia superior. Nunca consideró que se trataba de un simple bug”, dijo Campbell a Silver.

Un humano sin duda encontraría —o intentaría encontrar— una moraleja a esta fábula, la justificación por donde se colara el sentido para lo imprevisto. Decir, por ejemplo, que fue la transferencia de un rasgo humano, demasiado humano, el error, lo que determinó la victoria de Deep Blue sobre Kasparov, con lo cual, en cierto sentido, no fue la virtud de la máquina sino la naturaleza humana expresada en otro medio lo que venció a otro ser humano.

Pero para una máquina quizá no haya sentido de ningún tipo. Quizá esta historia algún día se cuente, entre máquinas, como ejemplo de que el azar también es parte de la programación en un mundo en que victoria y derrota son solo dos momentos, más o menos concluyentes, de un algoritmo programado para repetirse infinitamente, sin ningún tipo de significado ulterior.

Para los interesados, una recreación en video de la partida. Deep Blue juega blancas (en Internet hay varios estudios al respecto).

 

[Wired]

La alquimia y la creencia en espíritus hicieron que Newton concibiera la gravedad

Arte

Por: pijamasurf - 10/02/2012

Estudios de alquimia, y su concepción de principio activos (espirituales) en la naturaleza, probablemente permitieron a Newton salirse de la caja y descubrir la ley de la gravedad.

Sir Isaac Newton es, junto con Albert Einstein, la máxima figura de la ciencia moderna. El descubridor de la ley de la gravedad, las propiedades espectrales de la luz y co-inventor del cálculo es la insignia del científico brillante que penetra los secretos del universo con la linterna de la razón. Esto, al menos, es lo que el establishment de la ciencia nos ha hecho creer por cientos de años. Sin embargo, Newton concebía a la naturaleza como una matriz viva y mágica en la cual se matarializaba el arte del Divino Arquitecto. Tanto como en la física, Newton se intresó por la alquimia y la interpretación profética de la Biblia.

Newton escribió más de 1 millón de palabras sobre temas de ocultismo, mismas que el Royal Society se negó a publicar  y que pasaron al olvido hasta que hace poco fueran rescatadas. Su biógrafo Richard Westfall escribió: "mi preferencia personal no puede hacer que más de un millón de palabras que escribió en su estudio de la alquimia desaparezcan". Lo cual es un buen ejemplo de la aversión que tiene la cultura dominante a los estudios de Newton, los cuales quisiera desparecer de la misma forma que algunos niños tiran algo al clóset, esperando que se desvanezca mágicamente

Lo más significativo del caso no es que Newton tuviera cierta tendencia espiritual --o lo que ha sido descrito como "seudociencia totémica"--sino que estos estudios en alquimia y en esoterismo fueron precisamente lo que le permitió acceder a la ley universal de la gravedad.

Stuart Clark escribe en su blog dentro de The Guardian:

La creencia de Newton en espíritus y en lo que los alquimistas llamaban principios activos casi seguro fue lo que le permitió concebir la gravedad en la forma matemática que usamos todavía hoy.

En el tiempo de Newton, los filósofos naturales le habían dado la espalda a la astrología y con ella a la idea de que las influencias podían viajar a través del espacio vacío. En cambio, los impulsos debían de ser transmitidos a través de cosas tocándose entre sí. Así que si había una fuerza que movía a los planetas tenía que hacerlo a través de un medio. 

Descartes creía que se trataba de un fluido, lo que movía a los planetas. Sin embargo, las matemáticas para esto no le daban a Newton. Pero si las influencias inmateriales podían existir, no había necesidad de un contacto físico para inducir movimiento --este podría ser detonado a través de "principios activos" dentro de un objeto. Esto llevó a Newton a descubrir una simple y elegante ecuación matemática en la que no era necesaria la acción de un fluido. La palabra "espíritu" fue reemplazada por la plabra "fuerza". La gravedad tomó el lugar de la ley de la atracción que Newton conocía de sus estudios herméticos (tradujo personalmente La Tabla Esmerlada, atribuida a Hermes Trimegisto).

Stuart Clark se pregunta "¿Fue Newton un científico o un brujo? En verdad, fue un poco de los dos. Y por eso fue que logró obtener resultados donde otros habían fracasado". Hoy en día la alquimia ha sido rezagada dentro del paradigma epistemológico dominante a un lugar marginal, acaso anecdótico, poético y poco significativo. Sin embargo, gran parte de  la ciencia moderna nace de esta disciplina en la que se conjuga la ciencia y el arte, el cuerpo y el espíritu (recordemos por ejemplo a Paracelso, imprescindible para el desarrollo de la medicina). Newton no es grande a pesar de su afición a la alquimia, sino precisamente por ella. Podemos arriesgar una conjetura, todos los grandes descubrimientos de la ciencia moderna y futura tienen y tendrán una cara oculta, que los científicos no gustan de ver, un doble en la sombra, en la que relucen los principios de la alquimia, la ciencia divina.