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Hacks prácticos para aplicar en tu propio cuerpo y mejorar tu funcionamiento (o evitar malos ratos)

Por: pijamasurf - 12/16/2015

Curiosos y prácticos, así definimos a los "biohacks" de esta lista, disponibles para todos y que sin duda pueden ayudarnos en el camino de la salud

 Davinci-Human-Sketch

El cuerpo humano es un sofisticado organismo, quizás el más complejo que hemos podido conocer en el universo. Y pese a su complejidad, o quizás a causa de ella, tiene una serie de relaciones que nos podrían parecer pequeños trucos para resolver cuestiones específicas. A fin de cuentas, recordemos que la analogía que alude al cuerpo humano (y a nuestra mente) como una especie de biocomputadora o software es bastante precisa, ya que somos seres esencialmente editables: existen múltiples recursos para suprimir, potenciar o modificar prácticamente cualquier inercia en nosotros.

Algunos de estos hacks parecen absurdos o improbables, pero todos ellos pueden llegar a ahorrarnos un malestar o, en cambio, potenciar nuestro funcionamiento. A continuación una breve lista de estas recomendaciones. Recuerda que hay muchas más y que, en la medida en la que desarrolles el autoconocimiento, podrás configurar tu propia enciclopedia de autohacks que te permitan navegar el oleaje de la vida con mayor fluidez y gusto:

– Aprovecha la acupresión, un método muy sencillo que puedes aplicarte con tus propias manos y así liberarte de innumerables malestares (aquí una lista de 5 tips muy útiles).

-- ¿Tienes problemas oyendo a alguien en una fiesta o en el teléfono? Usa tu oreja derecha, ya que esta es, según una investigación realizada por David Geffen de la Escuela de Medicina en UCLA, más apta para detectar patrones en el habla; la izquierda es mejor para recoger tonos musicales.

-- La próxima vez que un doctor te vaya a poner una inyección –si eres de aquellas personas a las que este protocolo las aterra-- tose mientras inserta la aguja. De acuerdo con el British Medical Journal, el acto de toser genera un incremento súbito en la presión en el pecho, lo que inhibe la conducción del dolor a cargo de la espina dorsal.

-- Si sufres de sinusits leve, un remedio interesante podría ser colocar tu lengua en el centro del paladar y apretar un dedo entre tus  cejas. Según Lisa DeStefano, de la Universidad Estatal de Michigan, esto genera un efecto descongestionante en el hueso vómer, que a su vez afecta a las fosas paranasales.

-- ¿Padeces reflujo? Acostarte del lado izquierdo puede ayudarte. Cuando duermes del lado izquierdo el estómago está más arriba que el esófago, lo que hace que la comida y el ácido estomacal se deslicen a la garganta, lo cual reduce la acidez. Algo similar también sirve si tienes un lado de la nariz más congestionado que otro: acuéstate del lado derecho para destapar tu fosa nasal izquierda.

-- Para combatir el miedo o los nervios, baja tu latido soplando en tu dedo gordo; esto funciona ya que, como el dedo gordo tiene su propio pulso, si logras disminuirlo puedes calmar tu corazón. Enfriarlo suele producir este efecto, además de que soplar suele hacer que respires más profundo y la respiración es el antídoto natural para la adrenalina –a la par de ser la entrada de energía o prana al cuerpo.

-- ¿Te duele la cabeza por tomar helado? Presiona la parte superior de tu paladar con la lengua. El helado hace que tu cerebro piense que todo el cuerpo tiene frío y compensa esa sensación sobrecalentando. Calentar la boca hará que este efecto disminuya, hacheando el protocolo de comando.

Investigador explica cómo la ciencia ha tratado de menoscabar el deseo sexual femenino

Por: pijamasurf - 12/16/2015

La forma en que nos hacemos preguntas sobre el mundo viene previamente determinada por el tipo de prejuicios y "sentido común" con los que fuimos educados (nota libre de referencias bíblicas)

 clitoris

Daniel Bergner es un periodista que ha dedicado las últimas décadas a analizar las raíces de ciertos hábitos mentales de la cultura popular que dictan ciertas normas esperables de comportamiento con respecto al deseo femenino; los ejemplos pueden multiplicarse, pero bastan unos pocos para ilustrar: las mujeres tienden a no ser directas en sus intenciones sexuales, su deseo y su comportamiento suelen ser pasivos con respecto a los avances de los hombres que, al igual que ocurre en la naturaleza con otras especies, dominan el panorama sexual con su vigor y generosidad polígama para diseminar la semilla. El trabajo de Bergner ha consistido en desmontar estos supuestos y presentar una imagen del deseo femenino más cercana a la realidad del deseo y no a la de la publicidad.

Según Bergner, la investigación científica del deseo femenino, incluyendo los factores anatómicos y fisiológicos que uno podría creer rebasados, tiene aún varias décadas de retraso en relación con lo que salta a la vista. Por ejemplo, hasta 2005 no se contaba con una descripción fisiológica exhaustiva del clítoris ni de su funcionamiento "tras bambalinas". 

El problema es que la gente de Occidente se ve muy bien en redes sociales alarmándose por los ritos de ablación del clítoris que aún se practican en muchos lugares de África, pero no ven cómo la ciencia occidental juega un papel preponderante en mantener la sexualidad femenina en un virtual subdesarrollo. Bergner incluso ha dicho en una charla TED que la ciencia ha cortado el clítoris al negar --primero-- la existencia y complejidad del deseo femenino.

Parece increíble, pero los científicos que realizan estudios también son humanos y también están motivados por expectativas ideológicas y sociales. Esto, por desgracia, puede traducirse en marcos metodológicos que tratan de seguir reforzando lo que ya saben. Bergner habla de las falacias según las cuales los hombres son polígamos "por naturaleza" y nuestras abuelas cavernícolas se quedaban cuidando a las crías mientras los machos conquistaban el fuego. De acuerdo con observaciones de primatólogos, las hembras chimpancé tienen una especie de código morse para indicar que desean ser satisfechas sexualmente por cualquier macho disponible; la jerga científica suele relegar el papel de la hembra a condiciones cosméticas como supurar feromonas o algo así, pero las hembras de las especies genéticamente más cercanas al hombre también dirigen guerras y comienzan escarceos sexuales no con fines reproductivos, sino meramente "deportivos". 

Mientras Freud y Lacan condenaron al deseo femenino --ese "agujero negro"-- a la incomprensión y explicación teórica, la ignorancia y el prejuicio se sostienen científicamente en nombre de preconcepciones rebasadas sobre nuestra condición de especie dividida: la única donde la especie está puesta en contra de sí misma a partir del género.