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Según el filósofo Slavoj Zizek, la imagen que proyectamos en los servicios de citas por Internet es muy perfecta como para hacer posible la realidad del amor

 

Para varios teóricos y filósofos contemporáneos, nuestra época es quizá la primera en la historia en donde el narcisismo está tan a flor de piel, por todos lados, estructurando buena parte de nuestras formas de ser y estar en el mundo pero sobre todo las maneras en que nos relacionamos con el otro. O, mejor dicho, la forma en que no nos relacionamos, pues si algo caracteriza al narcisismo es su encerramiento en sí mismo, su incapacidad para mirar más allá del yo y establecer un vínculo con el otro, darle un lugar, reconocerlo como distinto. Al inicio de su libro La agonía del Eros, el filósofo de origen coreano Byung-Chul Han señala cómo ahora el afán de que todo sea igual hace que el otro desaparezca y, con él, la experiencia de la alteridad, de aquello que no es lo que somos pero con lo cual, a pesar de esto, podríamos construir un vínculo.

En este sentido, en un video grabado recientemente para el sitio Big Think, Slavoj Zizek señala una curiosa expresión de dicha tendencia en una práctica que indudablemente pertenece a nuestro tiempo y a ningún otro: la concertación de citas amorosas por medio de Internet. Hasta antes de la invención del Internet y su popularización como medio de comunicación, las relaciones humanas eran sobre todo relaciones “cara a cara”; no así ahora, cuando podemos también tener una relación pero remotamente, sin que el cuerpo esté implicado, en una especie de medio aséptico, esterilizado, frío incluso —como es el mundo cotidiano pero hipertecnológico de Her, por ejemplo.

Y ese es el comienzo del argumento de Zizek: en las citas en línea todo está controlado de inicio porque se parte de la premisa de la perfección. Los sitios y apps que hacen las veces de Cupidos digitales impelen a su usuario a mostrar lo mejor de él o ella para ofrecerse en ese escaparate de pretendientes y flechazos posibles. ¿Pero no es esa una imagen demasiado perfecta de una persona?

Zizek recupera parte de una perspectiva psicoanalítica del amor para recordarnos que este ocurre cuando reconocemos la imperfección del otro y aceptamos que lo amamos a pesar de dicha imperfección. En pocas palabras, cuando lo reconocemos como otro ser humano en falta y lo amamos a pesar de esa falta pero sobre todo desde dicha falta. “No puedes enamorarte de la persona perfecta. Tiene que haber algún pequeño elemento perturbador”, dice Zizek.

Como es usual en este tipo de cápsulas, Zizek discurre hacia otros temas, cercanos pero no precisamente ese de los servicios de citas en línea. Sin embargo, aún en sus divagaciones se percibe esa preocupación por el encierro emocional en que parecemos vivir actualmente, como si no fuéramos capaces de tender un puente simple, sencillo, natural, hacia el otro, y no pudiéramos vivir más que en la esterilidad del yo aislado.

 

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El absurdo y fascinante poema de Lewis Carroll que seguramente no conoces

Por: pijamasurf - 12/20/2015

Escrito en 1874, narra las aventuras de 10 personajes inexistentes en busca de un animal legendario, el Snark

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"The Hunting of the Snark, an Agony in Ten Fits" ("La caza del Snark, agonía en ocho estrofas") es un poema largo escrito por Lewis Carroll en 1874 y publicado en 1876 por Macmillan Publishers. Se trata de la narración humorística de un viaje protagonizado por personajes irreales que viven peripecias ilógicas y disparatadas mientras buscan a un animal fantástico para capturarlo. La primera edición tenía ilustraciones de Henry Holiday, con quien Lewis trabajó durante un tiempo para crear los dibujos que acompañarían al poema y su portada.

Esta pieza, que comparte los nombres de algunos personajes con el poema "Jabberwocky" (contenido en Alicia a través del espejo), tuvo un gran éxito comercial; fue reimpreso 17 veces entre 1876 y 1908. "The Hunting of the Snark" también hace uso de algunas crasis —palabras que nacen de la unión artificial de otras dos— que el escritor ya había utilizado en obras anteriores, como por ejemplo: outgrabe, frumious, uffish, bandersnatch y jubjub, entre otras; los dos últimos términos nombran animales fantásticos que habitan en obras previas de Carroll. 

Dedicada a los niños más queridos por Carroll, esta muestra de lírica sinsentido narra el viaje en busca de la criatura llamada Snark de 10 personajes inexistentes, cuyos nombres empiezan con la letra b: Boots (“botas”), Bellman (“botones”), Bonnet Maker (“sombrerero”), Barrister (“abogado”), Broker (“corredor de bolsa”), Billiard-Maker (“encargado de un salón de billar”), Banker (“banquero”), Butcher (“carnicero”), Baker (“panadero”) y Beaver (“castor”). Guiados por un mapa en blanco, estos seres cruzan el océano para llegar a una isla llena peñascos y abismos, habitada por animales fantásticos.

Durante la cómica travesía, narrada en versos pareados, los viajeros tienen toda clase de incidentes, como desapariciones misteriosas, sueños incoherentes y encuentros fantásticos. Al final es Baker quien encuentra al Snark, pero cuando éste avisa a sus compañeros y todos llegan hasta el lugar donde se encuentra, el personaje desaparece repentinamente, al igual que el misterioso animal —descrito en el poema como un ser ambicioso que, si lo comes, tiene un gusto magro pero crujiente, al que le gusta dormir hasta tarde, desayuna a las 5 de la tarde y es lento para hacer bromas. Según el poeta, algunos Snarks tienen plumas y muerden; otros tienen bigotes y rasguñan.

Carroll solía afirmar que no sabía el significado de su poema, pero en una carta aceptó que se trataba de una alegoría sobre la búsqueda de la felicidad. Algunos críticos han encontrado en este poema un símbolo de la ansiedad existencial, un reflejo de la sexualidad reprimida del escritor, una alegoría de la tuberculosis (pues, mientras escribía el poema, Carroll cuidó durante 6 semanas a su sobrino y ahijado que luchaba contra esta enfermedad) o una burla del caso Tichborne, juicio legal que llamó la atención de la Inglaterra victoriana en las décadas de 1860 y 1870 y que terminó en el encarcelamiento por fraude de un hombre que clamaba ser el heredero del Barón de Tichborne.

"The Hunting of the Snark", que ha inspirado óperas, obras de teatro y piezas musicales, podría recordarnos a la persecución y búsqueda de los marineros en la famosa novela de Herman Melville, Moby Dick y, por supuesto, a la fiesta del té del sombrerero loco y los disparatados discursos del gato de Cheshire en Alicia en el país de las maravillas. A pesar de que algunos críticos afirmaron en su momento que este poema reflejaba la decadencia del autor, esta narración trata de un viaje que puede hablarnos de algunas búsquedas de la vida misma, aquello que persigues durante mucho tiempo y se desvanece en el momento en que lo encuentras.