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Mapa de calor del cuerpo humano muestra dónde aceptamos que nos toquen (y dónde no)

Por: pijamasurf - 11/23/2015

Las áreas del cuerpo se dividen según el nivel de familiaridad que nos permitimos con los demás, al igual que conforme al contexto en el que dejamos que otros nos toquen
Clic para tamaño completo (vía www.independent.co.uk)

El contacto físico con otras personas está codificado en distintos niveles de intimidad, dependiendo de la relación entre los que se tocan y del contexto en el que se realice. Pero nunca hasta ahora se había intentado producir un mapa corporal que tomara en cuenta los lugares donde los hombres y las mujeres permiten que otros los toquen, y dónde no. No se trata necesariamente de zonas erógenas --aunque sin duda es uno de los tipos de contacto implicados, pues es aquel en donde el consenso es más necesario-- sino de observar dónde permitimos que nos toquen los demás según el tipo de relación o parentesco que tengamos con ellos, lo cual se divide en varias categorías: colegas, amigos (h/m), padres y madres, hermanos y hermanas, familiares se segundo grado, conocidos y completos extraños. Las zonas claras indican los lugares donde el contacto está autorizado y las oscuras muestran donde está prohibido.

Más de mil 300 personas respondieron a un estudio de la Universidad de Oxford y la Universidad de Aalto en Finlandia; como mencionamos, los participantes debían indicar, según el tipo de relación, dónde aceptaban ser tocados y dónde no. Por ejemplo, los voluntarios permitirían que su madre los tocara en cualquier lugar del cuerpo, pero los hombres se sentirían incómodos si otro hombre los toca en las piernas, y una mujer sólo permitiría que un desconocido le tocara las manos (al menos en un primer momento).

Curiosamente los hombres fueron los que más reparos pusieron al contacto casual, por ejemplo entre amigos del mismo sexo, mientras que las mujeres afirmaron que se sienten cómodas con el contacto casual (no necesariamente sexual) con amigos, sin importar su sexo. Los genitales, la espalda baja, los glúteos y la parte posterior de los muslos son las zonas de tabú (de prohibición al tacto) más comunes.

Los participantes provienen de Finlandia, Francia, Italia y Rusia y todos tuvieron que colorear un esquema del cuerpo humano mediante un código de colores, según se sintieran cómodos o incómodos con el tipo de contacto. Se trata de uno de los mayores estudios en este ámbito, y su finalidad, de acuerdo con la investigadora Julia Suvilehto, era mostrar que el tacto "es un medio importante para mantener relaciones sociales", agregando que "mientras mayor placer es causado al tocar un área específica del cuerpo, más selectiva será nuestra autorización sobre quién puede tocarla".

Si quieres escribir, no dejes de escribir (sugerencia de la neurociencia)

Por: pijamasurf - 11/23/2015

La práctica constante de la escritura activa partes del cerebro que, a la larga, facilitan la capacidad de relacionar el acto de escribir con las emociones

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Para la realización de un reciente estudio publicado por la revista NeuroImage sobre la relación entre el cerebro y la creatividad, se hicieron resonancias magnéticas que comparan el cerebro de escritores experimentados con el de escritores novatos. Los resultados son sorprendentes.

En primer lugar se seleccionaron 20 escritores con al menos 1 década de experiencia (personas que escriben en promedio 21 horas a la semana) y 28 escritores principiantes (que escriben alrededor de 1 hora a la semana). A los 48 sujetos de la investigación se les dio el principio de una historia para que primero hicieran una lluvia de ideas para un posible final, y posteriormente se les pidió que escribieran la historia en un lapso de 2 minutos. Mientras tanto, todos ellos se encontraban conectados a un escáner cerebral.

A grandes rasgos, los resultados señalaron que la corteza frontal del cerebro de los escritores más experimentados mostraba mayor actividad, particularmente en el área relacionada con el lenguaje y la selección de metas. Esta área del cerebro humano está asociada con el procesamiento del lenguaje emocional, por ejemplo, la interpretación de los gestos. Esto podría significar que los expertos tienen una mayor capacidad de entrar en contacto con la parte emocional de la escritura y del lenguaje.

Además, el cerebro de los veteranos mostró mayor actividad en el núcleo caudado izquierdo (sección de los ganglios basales), una parte del cerebro utilizada en los procesos de aprendizaje y desempeño especializado de actividades. Esta región cerebral también participa en los procesos cognitivos que se vuelven automáticos y posteriormente se almacenan en el cerebro más profundo. En cambio, el cerebro de los escritores menos experimentados recurrió más a las áreas visuales.

Durante la lluvia de ideas, el cerebro de los expertos mostró mayor actividad en las zonas asociadas con el procesamiento del discurso. Esto parecería indicar que en el cerebro de quienes escriben más horas a la semana las ideas nacen durante el proceso que va de la concepción a la expresión, es decir, antes de ser expresadas ya han sido completamente concebidas.

En el estudio, muchos de los escritores expertos solucionaron la historia inconclusa con descripciones y sucesos que incluían el relato de emociones y metáforas. Así, el estudio parecería señalar que un escritor más experimentado es capaz de escribir más y mejor, pero no solamente eso, podría indicar que el cerebro de un escritor experto tiene una mayor capacidad de asociar el lenguaje —su concepción y expresión— con las emociones. Esto no es una sorpresa: las grandes obras literarias siempre han sido aquellas que generan emociones profundas, complejas e inolvidables en sus lectores.