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Cuando la ficción supera a la realidad: 6 hipótesis sobre la muerte de Edgar Allan Poe

Por: pijamasurf - 10/25/2015

A veces la realidad y la ficción se cruzan y sus elementos se confunden, como en el caso de la muerte de Edgar Allan Poe, cuya causa hasta la fecha es desconocida
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Daguerrotipo de Edgar Allan Poe, junio de 1849

Una de las grandes propiedades de la literatura (y quizá, en general, del arte) es posar sobre la realidad y el mundo el hechizo de la ficción. Como si pareciera que los hechos objetivos no se bastaran por sí mismos, la imaginación literaria impone sobre ellos el manto de la metáfora y el sentido figurado, transformándolos así en otra cosa, sin que por ello abandonen del todo su naturaleza primera.

A veces, sin embargo, pasa que la ficción y la realidad encuentran un punto de cruce, quizá incluso cabría decir que se trata de un punto de inflexión en donde una y otra se encuentran y se confunden, un punto a partir del cual la realidad toma propiedades de la ficción y viceversa. El mundo, entonces, se vuelve un vasto territorio de posibilidades imaginarias ahí donde antes no existía más que el páramo de la objetividad.

Entre los varios ejemplos que podríamos citar de esta coincidencia maravillosa, quizá uno de los más sorprendentes sea el de la muerte de Edgar Allan Poe. Como sabemos bien, Poe es el maestro del cuento de misterio y terror, escritor emblemático del género que nos legó creaciones siniestras como El cuervo, “El gato negro” o “William Wilson”, entre otros cuentos y ensayos en los que demostró el dominio tanto del género como de la literatura en sí.

Pero si es cierto que autor y obra son cosas distintas, que la realidad y la ficción están completamente separadas y definidas, ¿por qué entonces Poe mismo está rodeado de misterio y aun de horror? Su vida fue una serie casi ininterrumpida de tribulaciones, y como remate está el enigma de su muerte, ocurrida a los 40 años en circunstancias que hasta el momento permanecen inciertas y para cuya explicación hay a la fecha ¡19 hipótesis! Varias, es cierto, tienen que ver de alguna manera u otra con el alcohol, pero los detalles específicos varían sustancialmente. Veamos:

 

1. Golpiza

E. Oakes Smith, uno de los primeros biógrafos de Poe, aseguró en 1867 que el escritor murió por la golpiza que le propinó un rufián instigado a su vez por una mujer, quien se dijo injuriada por Poe.

 

2. “Cooping”

Esta es una de las teorías más aceptadas. El cooping era una forma de fraude electoral comúnmente usada en tiempos de Poe, la cual consistía en secuestrar a una persona, llevarla a votar por un candidato y después disfrazarla tantas veces como fuera posible para disimular su identidad y que pudiera así votar repetidamente. Tras cada una de estas ocasiones, el votante recibía un buen trago de alcohol. Poe murió un 7 de octubre de 1849 y se sabe que días antes, el 4, hubo una elección en Baltimore, en la cual el escritor pudo estar involucrado en la práctica del cooping y, sobre todo, en el consumo excesivo de alcohol que implicaba.

 

3. Exceso de alcohol

Poe tuvo una relación difícil con el alcohol. Algunos biógrafos aseguran que por una rara condición genética le bastaba beber un vaso de vino para de inmediato embriagarse, lo cual a la postre derivó en su incapacidad para manejar el consumo. En cierto momento su adicción se sumó a sus problemas y, se dice, Poe decidió beber hasta morir.

 

4. Envenenamiento por monóxido de carbono

En 1999 Albert Donnay aseguró que fue una lámpara de carbón la que mató a Poe, específicamente el monóxido de carbono emitido durante su combustión. Donnay hizo examinar algunos cabellos de Poe para encontrar metales pesados, sin embargo, como los resultados no fueron conclusivos, su hipótesis no fue aceptada por los estudiosos del escritor.

 

4. Envenenamiento por metales pesados

En la época de Poe el cólera se trataba con clorito de mercurio, mismo que el escritor consumió por prescripción del médico que lo trató durante la epidemia de julio de 1849. El mercurio es altamente nocivo para el cuerpo humano y según algunos, además de la muerte de Poe, dicho químico también podría explicar por qué el escritor comenzó a alucinar y delirar algunos días antes de fallecer.

 

5. Rabia

Aunque suene increíble, es posible que Poe haya muerto por rabia. Esta sugerencia fue hecha hace varios años, en 1996, por Michael Benitez, un médico que participaba en un congreso en dicha especialidad en el que se diagnosticaba la enfermedad de un paciente únicamente a partir de registros escritos. Benitez se encontró con un viejo archivo en el que un hombre nombrado sólo con las iniciales “E. P.” había muerto por síntomas que inequívocamente apuntaban hacia la rabia. Que el expediente podría tratarse de Poe se adivina por un detalle que se dio sobre la profesión del hombre: “escritor de Richmond”.

 

6. Asesinato

Para un autor como Poe, la teoría del asesinato no podía quedar descartada. Quien la propuso fue John Evangelist Walsh, un biógrafo que en el año 2000 sostuvo que el escritor pudo ser víctima de homicidio por parte de uno de los hermanos de Elmira Shelton, su acaudalada prometida. Walsh se apoyó en cartas, periódicos de la época y algunos diarios para conjeturar que Poe sí arribó a Philadelphia para casarse con Elmira, pero fue emboscado por los tres hermanos de ésta, quienes se oponían al matrimonio. Esa fue sólo la primera advertencia. Poe sin embargo no se arredró y disfrazándose, volvió al lugar de residencia de su futura mujer, pero los hermanos descubrieron el engaño y lo asaltaron, lo golpearon severamente y lo obligaron a beber whisky, a sabiendas de que el alcohol lo mataría. 

Además de estas teorías, sin duda algunas de las más interesantes, otras investigaciones han sugerido que el escritor pudo haber muerto por gripe, un tumor cerebral, epilepsia, dipsomanía, por un ataque al corazón, diabetes, hipoglucemia, porfiria, un mal funcionamiento de la enzima alcohol deshidrogenasa, delirium tremens y algunos otros. Tal vez, después de todo, como aseguró Borges a propósito de Kafka y sus precursores, Poe también necesite de un personaje imposible, un Dupin todo-razón que descifre el enigma de su muerte.

Estas son las técnicas de la CIA para desprestigiar teorías de conspiración en los medios

Por: pijamasurf - 10/25/2015

La versión oficial de un hecho sólo puede volverse masiva gracias a los medios de comunicación. Estas técnicas fueron diseñadas en los años 60 para desestimar a los críticos sobre el asesinato de John F. Kennedy, pero se han vuelto práctica cotidiana
[caption id="attachment_103092" align="aligncenter" width="650"]Imagen: wakeupwiki.com Imagen: wakeupwiki.com[/caption]

El término "teoría de conspiración" tiene una interesante historia, que puede rastrearse hasta un memorándum publicado por la CIA en los años 60: el documento 1035-960 (publicado gracias a una petición de información del New York Times con respecto al reporte de la Comisión Warren, el polémico informe sobre el asesinato de John F. Kennedy) permite observar el nacimiento de una serie de técnicas empleadas por las agencias de gobierno y medios de comunicación para desacreditar sistemáticamente a sus críticos.

En este punto de la historia, un "teórico de la conspiración" es simplemente aquel que no ha sido convencido de la hipótesis del "tirador solitario" en el caso Kennedy, mucho antes de que la teoría de conspiración fuera una etiqueta aplicada a otro tipo de inconsistencias en el manejo de la información (especialmente la que involucra al gobierno en temas como vida extraterrestre o caídas en la bolsa de valores). La conspiración-en-sí, la madre de todas las conspiraciones, consiste en cualquier teoría que ligue al gobierno de Estados Unidos con el asesinato de JFK; de su carácter siempre inconcluso nace el apelativo "teoría" como término peyorativo, que resta seriedad a los críticos.

Las técnicas tienen la finalidad de "contrarrestar y desacreditar los alegatos de los teóricos de la conspiración, de manera que se inhiba la circulación de tales alegatos en otros países", y consisten en un básico y frontal juego de hipocresía legitimada institucionalmente, como acercarse a editores de periódicos y personas influyentes para recordarles la integridad de la Comisión Warren. También se detallan maneras de colocar argumentos que desprestigien a los críticos sugiriendo vínculos comunistas, algo así como el enemigo ideológico por excelencia a mediados del siglo XX (lo que serían los yihadistas hoy, tal vez.)

Según el investigador James F. Tracy, la CIA estaba infiltrada en más de 250 medios de comunicación durante los 60, y gastó miles de millones de dolares para hacer propaganda de la "versión oficial" (algo que nos recuerda el modus operandi de los gobiernos en general). El memorándum indica claramente cómo deben comportarse los agentes de contrainformación cuando estén en una discusión pública o privada respecto al asesinato de Kennedy: casi podemos escuchar el espíritu de estas frases alimentando a los medios oficiales respecto a temas incómodos para el gobierno:

  • Ninguna evidencia significativa ha aparecido que la Comisión [Warren] no haya considerado.
  • Los críticos a menudo exageran el valor de elementos particulares, ignorando otros.
  • Una conspiración de la escala a menudo sugerida, sería imposible de mantener oculta en Estados Unidos.
  • Los críticos siempre han padecido de una especie de orgullo intelectual: se les ocurre alguna idea y se enamoran de ella.
  • [Lee Harvey] Oswald no hubiera sido un candidato a co-conspirador adecuado para ninguna persona sensible.
  • Acusaciones tan vagas como que "más de 10 personas han muerto de manera misteriosa" [durante la investigación de la Comisión Warren] siempre pueden explicarse de forma natural, por ejemplo: los individuos involucrados han muerto sobre todo por causas naturales.

Hay que recordar que los medios de comunicación --salvo honrosas excepciones-- son negocios que tienen la premisa fundamental de mantenerse al aire. La relación de los gobiernos con los medios no siempre es transparente, al igual que la de los intelectuales formados en hábitos de pensamiento donde las premisas de la desacreditación de la disidencia (modeladas en gran parte por la CIA) han sido absorbidas y normalizadas dentro de contextos "objetivos" o de pretendida objetividad.