*

X
La política y sus libros fundamentales

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Los libros son, de alguna forma, objetos capaces de congelar en el tiempo la mente humana y alimentar las mentes de siguientes generaciones. En muchas profesiones son indispensables, como en química, física o medicina, y cualquiera que se diga buen político debe gobernar con sus libros a la mano. He aquí los 12 libros que resumen el pensamiento político (si es que se puede hablar de tal unidad). Esta lista está basada en esta otra, con unos aditamentos.

1. El príncipe, Nicolás Maquiavelo

Machiavelli_Principe

En primer lugar está El príncipe. Cualquiera creería que la Política de Aristóteles estaría en primer lugar, sin embargo, esta vez comenzaremos con el texto de Niccolò di Bernardo dei Machiavelli, intitulado Il principe. Este texto fue un regalo condescendiente al príncipe Lorenzo II de Medici, al verlo en apuros por no saber administrar el poder, optimizar la economía, hacer uso del liderazgo carismático y la forma de hablar y dirigirse a sus vasallos. 

El Príncipe ha sido el libro de cabecera de muchos gobernantes, pues en este texto Maquiavelo no sólo enlista consejos para ser 'justo' o democrático (hay que recordar que hablamos de monarquía), lo cual hizo en libros sobre la república y la democracia, aunque se le conoce más por El príncipe. 

Nunca se imaginó que su libro inspiraría ideas como esa de "El fin justifica los medios", la cual no se halla literalmente en el texto; es una sobreinterpretación, al grado que ahora se usa lo 'maquiavélico' casi sólo como sinónimo de alguien astuto y engañoso que hace lo posible para que resulten las cosas como él quiere, lo cual no aplica a otros títulos del italiano, únicamente a este. Además de la referencia a la doctrina de Maquiavelo, 'maquiavelismo' ha llegado a significar también una forma de ser hipócrita o manipulador, donde se subordinan los principios éticos y morales al principio de la política.

2. Aristóteles, Política

A Aristóteles se le atribuye un profundo pensamiento filosófico materialista, a diferencia de Platón, que era idealista. Como es sabido se conocen textos suyos que hablan sobre física y metafísica, filosofía, historia de las ideas, poética, sobre gramática, sobre la meteorología y sobre ética (escrita para su hijo), entre muchos otros temas. También se le recuerda por ser asesor político de gobernantes como Alejandro Magno. Aristóteles hizo el estudio de más de 150 constituciones (politeias, para muchos especialistas concepto que no tiene traducción, para otros puede traducirse como "el gobierno de las clases medias bajas bajo una constitución y de acuerdo a la ley") para darle rigor a su libro.

3. San Agustín de Hipona, La ciudad de Dios (426. d. C.)

Civitate Dei

Origen, sustancialidad del bien y el mal, tiempo, pecado, lucha, muerte, necesidad, duración, espacio y providencia son algunos de los tópicos tratados por uno de los 'santos' más influyentes desde el Renacimiento hasta la actualidad, incluso dentro del pensamiento filosófico de Occidente. Sus juicios hacen creer que quien escribe es, a veces, una persona que no tiene creencia alguna. No obstante, en este libro el filósofo cristiano compara la 'ciudad del hombre', la ciudad pagana (que en el Medievo estaba llegando a una crisis en todos los aspectos) con el concepto filosófico cristiano de la 'ciudad de Dios' o ciudad celestial. La obra Civitate Dei, que cuenta con 22 libros, es una apología del cristianismo que trataba de contribuir a la mejora del pensamiento religioso, consiguiendo más que eso. Para Aurelius Augustinus Hipponensis, quizá la divinidad es como "el tiempo, si nadie me lo pregunta lo sé, si alguien me lo pregunta, lo ignoro" (San Agustín dixit).

4. Tomás de Aquino, ­Suma teológica (1596)

Summa theologica (1)

En contraposición con los planteamientos de San Agustín, este otro santo también logró despegar (filosóficamente hablando) la religión del sistema religioso, es decir al mundo terrenal del mundo celestial. Tanto Santo Tomás como San Agustín supieron, a través de la lógica, separar el contenido teológico de la creencia, iniciando varias corrientes entre las que se encuentran, por un lado, las que intentan comprobar las existencia de Dios con matemáticas y filosofía y, por otro, quienes buscan hacer exactamente lo contrario a través de la lógica y la lingüística.

La Suma teológica (Summa Theologiae, s. XIII) es un tratado escrito por Tomás de Aquino en dos tomos, pues la tercera parte quedó inconclusa, ya que la escribió en los últimos años de su vida. Es este volumen Tomás de Aquino muestra el sistema religioso con todo lo que ello conlleva, es decir, sus asociaciones políticas y la estructura de sus jerarquías. 

En primer instancia habla de Dios, después de la creación, de los ángeles; del hombre y el cosmos, la providencia, la trinidad y el acto humano, la pasión, el hábito, la virtud, el pecado, la gracia, el mérito, la fe, la esperanza y la caridad. También de las virtudes más importantes como la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza, el carisma, la vida y la pasión; sobre la penitencia y los sacramentos religiosos; además, trata el matrimonio y la extremaunción. Habla sobre la muerte, claro, el Juicio Final y el postrero infierno, el cielo. En suma, este compendio explica categorías y estructuras filosóficas y religiosas que sin embargo son modelos de organización política.

5. Montesquieu, Del espíritu de las leyes (1747)

Esprit

El barón de Montesquieu (Charles Louis de Secondat) escribió el compendió De l'esprit des lois teniendo en cuenta el impulso de la Ilustración. En el texto Montesquieu habla de todo lo que influye en el gobierno, desde el clima, la geografía, el temperamento y la forma del matrimonio hasta las relaciones sociales y las instituciones (todo ello es para Montesquieu como una especie de espíritu). También analiza la división de poderes.

Este libro habla de que las leyes tienen una especie de ‘espíritu’, el cual debe procurarse para que la ley tenga efecto sobre la comunidad humana. Montesquieu creía que "aunque bajara un libro con las leyes perfectas en su interior, sería imperfecta su aplicación debido a la imperfección es la constitución del hombre por antonomasia", por lo cual la ley también debía combinar esta serie de multifactores. (Por ello, ese espíritu sigue vigente).

Todas y cada una de las cosas que se enumeran y que influyen en el Estado, son motivo aún de investigaciones y teorías de gobierno.

6.  Tomás Moro, Utopía (1516)

UtopiaThomas More, (Thomas Morus, en latín) es un inglés que pasó de la traducción a la ficción. Su volumen Utopía inspiró tanto a diletantes como a escritores y exploradores. Los navegantes hacia el Nuevo Mundo tenían en su mente los libros de Moro y de Campanella, los cuales hablaban del ideal utópico que se centra en la idea de generar una nueva forma de organización más ordenada pues, ya en aquellos tiempos, la sociedad se veía en decadencia. (Lo que hicieron España, Inglaterra, Portugal, Francia por ejemplo en las colonias, fue reproducir la misma sociedad decadente en los dominios ultramarinos).

Hay una relación en la Utopía con una especie de comunismo donde la lógica de los individuos y su racionalidad los lleva a la desaparición del Estado y la política; Moro, creía en que cada persona era capaz de gobernarse a sí misma, lo cual contribuye al mejor sostenimiento de la sociedad, al igual que los anarquistas de Grecia.

7. John Locke, ­ Ensayo sobre el entendimiento humano (1690)

LockeEssay

An Essay Concerning Human Understanding consagra a John Locke como un ejemplo de la mente ilustrada. Su aporte fue muy relevante pues (al contrario del generativismo, en la lingüística) Locke cree que el humano no nace con un intelecto innato sino que la inteligencia es como un cajón que se va llenando de conocimientos a partir del nacimiento, por ello todo parte de la experiencia, con la premisa de Descartes: "Pienso, luego existo". La premisa de Locke habla sobre la construcción del conocimiento como una lógica racional. (Lo cual muchas veces no se ve en política).

8. Thomas Hobbes, Leviatán (1651)dj-leviatan-1-peke

El Leviatán (del hebreo liwyatan, enrollado) es un monstruo marino mitológico creado por Dios a partir de la figura de la serpiente de Adán y Eva. (Dios creó a este monstruo para atormentar a los pecadores). Se le conoce como una serpiente marina. Después fue utilizado como sinónimo de monstruosidad (Taninim, monstruo marino, cocodrilo o gran serpiente). Aparece en el Génesis, en el Libro de Job, en los salmos, en Isaías y en otros versículos de la Biblia. ("Nadie hay tan osado que lo despierte... De su grandeza tienen temor los fuertes... No hay sobre la Tierra quien se le parezca, animal hecho exento de temor. Menosprecia toda cosa alta; es rey sobre todos los soberbios", se dice en el Libro de Job).

Hobbes habla de un monstruo hecho de personas, el cual es resultado de la unión las personas, por ello el título completo, Leviatán o la materia, forma y poder de una República eclesiástica y civil, es una justificación del Estado absoluto, partiendo de las premisas de El contrato social. Es una crítica materialista a las estructuras políticas de la sociedad en la que vivía, que aplican aún para nuestro tiempo. Después de todo, ¿estaba tan equivocado Hobbes al hablar de ese monstruo que es el Estado?

9. Jean-Jaques Rousseau, El contrato social

Social_contract

En Du contract social ou principes du droit politique, Juan Jacobo Rousseau habla sobre la existencia de un contrato presocial, como si la propiedad privada, la mercancía y el gobierno hubieran existido desde que los 'buenos salvajes' decidieron cercar un terreno y decir "esto es mío". El gobierno se ve en Rousseau como si hubiera coexistido con el hombre desde siempre, tesis que fue después criticada por el marxismo. Sin embargo, fue y sigue siendo un punto de álgido debate entre los gobernantes y estudiosos de la política.

10. Adam Smith, La riqueza de las naciones (1776)

Wealth_of_Nations

An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations, o simplemente La riqueza de las naciones, es un título fundamental para comprender la denominada 'mano invisible' del mercado, donde se establece una forma de la economía que no dependa del Estado, con la frase francesa que recupera, Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même, "Dejen hacer, dejen pasar, el mundo va solo" o, simplemente,  Laissez faire et laissez passer, principio que detonó el liberalismo económico que atormenta tanto al mundo globalizado, rendido ahora ante el neoliberalismo y la base de expansión hacia afuera.

11. Denis Diderot, ­La Enciclopedia (1751)

 Encyclopedie_de_D'Alembert_et_Diderot_-_Premiere_Page_-_ENC_1-NA5

Diderot, así como con Voltaire (seudónimo de François-Marie Arouet), Rousseau, d'Alembert y Montesquieu, fueron personas conocidas por su conocimiento enciclopédico, de lo cual fue resultado un libro de la misma magnitud. El primero fue autor de L'Encyclopédie o Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers, un texto que intenta compendiar los conocimientos de toda materia que se pueda conocer, y por si fuera poco, acomodada en orden alfabético. Éste funge como una aportación al acervo del conocimiento fundamental de la humanidad, y dentro de él se encuentran la filosofía (base de la ciencia) y la citada política.

La siempre atractiva página Nalgas y Libros (el binomio infalible) publicó esta lista con la que quizá muchos politólogos estén de acuerdo. Otra cosa será cómo se usen los libros en la política real. En un ejercicio de diacronía, tal vez podríamos decir que quizá Aristóteles no estaría de acuerdo en que lo que se practica hoy en día sea algo de la política que él teorizó.

Ziggy y la nada: una charla filosófico-existencial con David Bowie (VIDEO)

Filosofía

Por: pijamasurf - 08/20/2015

Una entrevista de 2002 donde David Bowie resume en un par de minutos los grandes cambios en la filosofía del siglo XIX y XX, pasando por Nietzsche, Einstein y Freud

bowiedurand

David Bowie fue un lector voraz y dedicado, pero no un mero consumidor de ideas. A pesar de que gozó de una fama de enfant terrible como la pesadilla de los entrevistadores, también existen algunas joyas donde podemos ver a Bowie hablando sobre las ideas que lo ayudaron a desarrollar su arte, ya fuera a través de la pintura, la escritura o la música.

En 2002, Bowie fue entrevistado en la televisión francesa por Guillaume Durand con motivo del lanzamiento del disco Heathen. Durante la conversación, Bowie explica la elección del arte que acompaña al disco, así como sus motivaciones para rechazar ciertos tipos de idealizaciones humanistas, siguiendo el rastro del “endiosamiento” de las humanidades después de la Ilustración hasta la bomba atómica y sus terribles consecuencias. 

Con un eco existencialista-sartreano que coloca la libertad en el polo del sujeto, Bowie charla acerca de la terrible y maravillosa posibilidad de que no seamos dioses, y de que un universo sin propósito puede ser el principio de una verdadera acción creativa sobre el mundo. (Transcripción después del salto).

 

El contenido de la mayoría de lo que he escrito tiene que ver con la soledad y la alienación, así que si hay una cosa de la que ha hablado es de los sentimientos y pensamientos ligeramente negativos. Este álbum [Heathen, 2002] es un poco menos pesimista que los anteriores, y esto se debe a mi recién adquirido estatus como padre. 

Las pinturas [incluidas en el booklet del disco] están dañadas en alguna medida, y quería ilustrar en este sentido el ser “heathen” como ser “bárbaro” o “filisteo”, un rechazo a la cultura o alta cultura; quería destruir todo lo que habíamos creado para expresarnos a nosotros mismos. Y los tres nombres de los tres libros que fueron importantes y aparecen en el disco fueron La gaya ciencia, de Nietzsche, donde escribió “Dios está muerto”, lo que fue una culminación de todo el pensamiento del siglo XIX. La gente se sentía demasiado agrandada con su propio sentido de la ciencia después de la Ilustración, y sobre cómo el hombre podía mejorar el mundo. Eso, claro, llevó entre otras cosas a decir a Nietzsche que “Dios estaba muerto”. Y llevó a Einstein a descubrir que el tiempo y el espacio no son lo que pensábamos que eran, y a Freud y al entendimiento de otro tipo de humano dentro del humano. Todas estas cosas culminaron en la idea de que todo lo que sabíamos antes estaba equivocado. ¡Todo! Así que comenzamos el siglo XX haciendo tabula rasa: 'Ahora nosotros somos los dioses'. Y lo más grande que pudimos hacer, en tanto dioses, durante este siglo, fue construir la bomba [atómica]. Para eso fuimos buenos.

Y creo que durante los 50 y 60 tomamos conciencia de las repercusiones de lo que habíamos hecho al defender esta moralidad ideal —creada por y para nosotros únicamente, tan destructora y fija que todavía seguimos viviendo a partir de ese caos el día de hoy. No tenemos nada de vida espiritual, por decirlo así, sólo estás cuasi-religiones nuevas, pero no existe una orientación clara de cuál debería ser nuestro propósito.

Ahora bien, esto podría resultar ser algo bueno ya que puede mostrarnos que, en realidad, no tenemos propósito alguno. ¿Somos suficientemente grandes o maduros para existir bajo estas condiciones? ¿Somos lo suficientemente maduros para aceptar que no existe plan, que no existe a dónde ir, que la inmortalidad no nos espera como un regalo al final de todo esto si logramos evolucionar? ‘Si evolucionamos lo suficiente, puede que no tengamos que morir’. Ese parece ser el legado del pasado. Bueno, pues tal vez sí podemos vivir así; tal vez podemos vivir y existir bajo la noción de que tenemos un solo día a la vez. ¿Podemos hacer eso? Porque si podemos hacerlo, creo que podemos servir para algo realmente increíble.