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Kukulkán y las pirámides mayas erigidas sobre cenotes (descubrimiento)

Por: Samuel Zarazua - 08/21/2015

Nueva investigación geológica cuenta historias ocultas del mundo maya
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Foto: mexicodestinos.com

Al entrar a las aguas de los maravillosos cenotes se puede creer en la divinidad de nuevo. ¿Por qué no construir un templo sobre el conector y enlazador de los mundos?

La pirámide maya de Kukulkán (Chichen Itzá), una de las siete maravillas modernas del mundo, fue construida sobre un cenote, según han descubierto científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). 

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En una conferencia de prensa el 13 de agosto de 2015 se dio a conocer el descubrimiento, aunque arqueólogos y científicos ya lo sospechaban desde hace algunos años (por una investigación realizada en 1997 que se suspendió por falta de recursos), pero gracias a la novedosa técnica de tomografía eléctrica tridimensional, que se sirve de electrodos capaces de detectar la presencia de aguas subterráneas, así como su profundidad y espesor, fue posible sugerir que el cuerpo de agua bajo la pirámide mide 25m de norte a sur, con unos 20m de profundidad.

Se destacó que la parte superior del cenote no está colapsada, y que la pirámide se ubica sobre una capa de roca caliza de unos 5m de grosor.

De manera intrigante, los geofísicos también detectaron la presencia de agua bajo la pirámide de El Osario, en la misma zona arqueológica, hecho que catalogaría este descubrimiento como algo más que una mera coincidencia. De hecho, nadie se atrevería a pensar que una de las civilizaciones más avanzadas hiciera algo tan azarosamente sorprendente.

Cenote y piramide

Foto: efe.com

A cielo abierto, semiabiertos, subterráneos o en gruta, los cenotes (‘hoyo con agua’, ‘dzonoot’ en maya) son depresiones geológicas inundadas, formadas por rocas calizas y originadas por procesos de colapsos por la erosión de los suelos. De entre las entrañas de estas cavernas se han recuperado vasijas de cerámica y huesos.

¿Será posible que los mayas edificaran conscientemente las pirámides justamente sobre estas prístinas entradas al inframundo?

Esta es la pregunta que los resultados geológicos le plantean a la arqueología.

Próximamente iniciará la segunda parte de esta fascinante investigación, que tratará de desentrañar si existe alguna comunicación o pasaje secreto entre pirámide y cenote.

¿Será que también estaba fríamente calculada la interconexión entre las imponentes pirámides mayas y las profundidades terrestres y marinas?

Todo suena a un perfecto y planeado ingenio maya: construir una edificación que fuera una conexión integral entre los diferentes planos o mundos: el cielo, la tierra y el inframundo.

¿Qué efecto tienen las emociones sobre la creatividad? ¿Algunas nos hacen más creativos?

Por: pijamasurf - 08/21/2015

La relación entre las emociones y la creatividad no ha sido sencilla, pero sin duda es evidente que se trata de un factor que incide sobre las ideas y las obras que podemos generar
[caption id="attachment_99233" align="aligncenter" width="491"]4639590640_49ed866158_b Imagen: opensource.com (Flickr)[/caption]

En nuestra época, la creatividad tiene una importancia quizá inédita en comparación con otros momentos de la historia. Si, por ejemplo, en los siglos XVI y XVII el ingenio era el sello de los artistas (particularmente en el dominio hispánico, desde Sor Juana hasta Velázquez) y si el espíritu vanguardista lo fue en las primeras décadas del siglo XX, ahora ser creativos parece ser no sólo la marca de autenticidad de una mente inquieta, sino incluso el camino democratizador de la innovación y el riesgo. Que todos podemos ser creativos es uno de los elementos fundamentales de este discurso.

Pero, ¿esto es cierto? En el siglo XV no cualquiera podía ser Leonardo ni Miguel Ángel, así como más tarde sólo hubo un Voltaire o un Balzac. Ahora, sin embargo, se nos dice que cualquiera puede tener una idea genial, y por todos lados parece haber ejemplos de ello. El problema es, entonces, propiciarla, hacerla posible, descubrir el medio por el cual dicha creatividad encontrará su expresión.

En ese sentido, actualmente tenemos acceso a una multitud de estudios, consejos, ejercicios y estímulos para nuestra creatividad, un esfuerzo vasto por intentar comprender qué hace a una idea distinta de otra, atractiva, seductora incluso, convincente para miles o aun millones de personas.

Una de estas investigaciones, realizada recientemente por un equipo coordinado por Eddie Harmon-Jones de la Universidad de Nueva Gales del Sur, indagó sobre la relación entre la creatividad y las emociones que podemos sentir, un campo que sin duda siempre ha provocado curiosidad al menos en lo concerniente a los artistas y sus obras. Desde el sentido común, por ejemplo, estamos más o menos habituados a creer que la tristeza o la melancolía son emociones características de todo creador, si bien en algunos casos también la alegría, la furia o la decepción han dado lugar a piezas asombrosas.

En el caso del estudio mencionado, sin embargo, se encontró que, menos que la emoción en sí, el efecto de esta sobre la creatividad radica en lo intenso del sentimiento. No es tanto que la alegría o la tristeza sean catalizadoras de la creatividad, sino que más bien para crear es necesario encontrarse en un punto medio emocionalmente en el que seamos capaces de hacer algo más que sentir. Cuando la emoción es demasiado intensa, estamos tomados por ella, y prácticamente no podemos hacer otra cosa más que sentir eso, como si nublara nuestra vista y cercara nuestro horizonte. El enamoramiento y la ruptura amorosa son dos momentos existenciales en donde esto es particularmente notorio.

Sin embargo, como se pregunta Lori Chandler en el sitio Big Think, ¿qué pasa con casos como el de Jackson Pollock o Sylvia Plath, que son famosos por haber generado su arte en condiciones emocionales extremas?

Quizá la respuesta a esta pregunta se encuentre en la dimensión subjetiva de la creatividad. Quizá sea cierto que todos podemos ser creativos, pero indudablemente no todos podemos ser creativos de la misma manera. Si la historia del arte nos enseña algo es que las expresiones de creatividad responden a lo más propio de cada persona, a veces lo más íntimo, a veces lo más circunstancial, pero siempre en concordancia con la cosmogonía personal del artista, su forma de ver el mundo, de ser y estar, de vivir y experimentar la realidad.