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Charles Bukowski y la "prostitución" de la escritura

Por: pijamasurf - 08/05/2015

"Charles Bukowski: On Writing" reúne correspondencia inédita del autor sobre ciertos tópicos fundamentales en su escritura

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Charles 'Hank' Bukowski escribió más de 40 libros, entre poemas, novelas, cuentos y los volúmenes de entrevistas que concedió al final de su vida. Sin embargo, los fans de Bukowski tienen un nuevo motivo de celebración gracias a la salida de Charles Bukowski: On Writing (Canongate, 2015), que contiene una selección de su correspondencia inédita.

The Telegraph publicó algunos extractos, de los cuales tomamos esta selección, que aborda sus conocidos ejes temáticos, tales como:

Los vicios

"Durante 7 u 8 años escribí muy, muy poco. Estaba muy borracho. Terminé en un hospital de beneficencia pública con agujeros en mi panza,  vomitando cascadas de sangre... Estaba escupiendo mi estómago por la boca y el culo".

"No iría con mi psiquiatra para contarle mis pesadillas. Iré a las carreras de caballos el próximo miércoles en la noche, me tomaré una cerveza barata y apostaré a que gana el caballo 6, ah, lalala lala lalala lalalala la".

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La "prostitución" de la escritura

"La mayoría de los poetas son jóvenes simplemente porque no han sido atrapados. Muéstrame un poeta viejo y yo te mostraré, más a menudo que nada, a un loco o a un maestro... fallas cuando comienzas a mentirte a ti mismo en el poema simplemente para hacer el poema. Es por eso que no reescribo mis poemas".

"Cuando trabajé en una revista aprendí que existen muchos, muchos escritores que escriben sin saber escribir en absoluto; y siguen escribiendo los mismos lugares comunes y trivialidades y tramas de 1890, y poemas sobre la Primavera y poemas sobre el Amor, y poemas que creen modernos porque están escritos en jerga o en estilo staccato, o escritos con puras minúsculas".

"D. H. Lawrence fue sólido hasta el final pero Henry Miller era más moderno, menos artístico, hasta que se puso a balbucear como en Star Trek... con William Faulkner, el público se lo tragó de un bocado --pero mucho de lo de Faulkner es pura mierda, pero es mierda inteligente, inteligentemente presentada".

"No me mainterpreten. Cuando digo que básicamente escribir es como prostituirse, no me refiero a que sea una mala vida, si uno puede salirse con la suya. Es un milagro entre milagros el poder vivir de tipear".

El ojo público

"Fama + inmortalidad son juegos para otras personas. Si nadie nos reconoce cuando vamos por la calle, estamos de suerte... volverte famoso en tus veintes es algo muy difícil de superar. Cuando te vuelves medianamente famoso después de los 60 es más fácil adaptarse. El viejo Ez Pound siempre decía 'Haz tu trabajo'".

El bien y el mal

"El bien y el mal y lo correcto y lo incorrecto siempre cambian; es un clima más que una ley (moral). Prefiero quedarme con los climas".

La manipulación de los colores en el cine y la publicidad para inducir emociones (explicada por un experto)

Por: pijamasurf - 08/05/2015

Con el fin de propiciar emociones e ideas específicas, los coloristas del cine y la publicidad utilizan matices específicos que naturalmente asociamos con ciertas ideas y estados de ánimo
[caption id="attachment_98423" align="aligncenter" width="491"]4054197574_281462c754_b Imagen: "Richie Tenenbaum, self-portrait" (hyphenmatt, flickr)[/caption]

La realidad no es lo que parece. Paradójicamente, como nos parece la realidad es la única forma que tenemos de aprehenderla y comprenderla. Este es un problema viejo de la epistemología que paulatinamente ha transitado a casi cualquier disciplina que en algún punto de su desarrollo se ha enfrentado al llamado “problema de la realidad”. ¿En dónde reside esta? ¿En su dimensión objetiva, o en la representación que nos hacemos de ella?

Un ejemplo en donde esto es palpable (aunque no siempre evidente) es el cine. Aunque a veces pareciera que el cine refleja puntualmente la realidad filmada, la edición que conlleva toda cinta implica un trabajo que a su vez busca reflejar cierta manera de ver el mundo. Podría decirse que parte del valor artístico del cine reside precisamente ahí: en la posibilidad de plasmar y compartir una cosmovisión, una subjetividad, por medio de recursos audiovisuales.

En este sentido, la manipulación del color se convierte en un elemento imprescindible de dicha narrativa. Como sabemos bien, los colores poseen cualidades que por distintas razones asociamos a emociones específicas, estados de ánimo, circunstancias y demás aristas de la realidad que encuentran vehículo y significación en ciertas tonalidades. Los cineastas saben bien esto (y no sólo ellos) y lo aprovechan para situar a su audiencia en determinado êtat d’âme. Las películas de Wes Anderson, por ejemplo, es difícil concebirlas en una paleta distinta a sus habituales tonos pastel, e incluso puede decirse que el director encontró una comunión precisa entre las historias narradas, los detalles en los que recalan dichas historias, el tono en que están contadas y, finalmente, los colores con que se nos presentan. La combinatoria es de algún modo inexplicable porque Anderson ha sabido atar cada uno de los cabos para transmitir esa visión de mundo decididamente emotiva.

Hace unos días, en el sitio Co.Design, el colorista Dave Markun enlistó algunas estrategias mínimas que se utilizan en el medio cuando se busca manipular la percepción para obtener un resultado específico

En un anuncio político, el candidato y su familia pueden aparecer en tonalidades sutilmente amarillas (amistosas), mientras que su oponente se mostrará en tonos azul oscuro (negativos y distantes).

Rojo implica emociones fuertes –ira, pasión, amor– y, además, se utiliza para que hacer que la audiencia concentre su atención en un punto en específico. “Los primos del rojo –magenta y púrpura– son los unicornios del cine. Se tiende a aplicarlos a algo inusual”, dice Markun.

Lo siniestro o desagradable se pinta en verde fluorescente, un color perturbador que hace lucir algo anormal o francamente feo. Sin embargo, cuando el verde se encuentra en donde debe, entonces inspira salud y felicidad. Por eso, cuando se le resta a una situación “real”, entonces esta parece seca y enferma (por ejemplo, en The Matrix, en la célebre secuencia del asalto al edificio de seguridad donde retienen a Morpheus).

 

Los colores, por otro lado, también pueden utilizarse para recrear una realidad inexistente: flashbacks, sueños, distopías y más. En este caso la imaginación es quien muestra el camino, pero no menos cierto es que también existen ciertas reglas no escritas al respecto: a veces los recuerdos están teñidos de una pátina dorada,

 

 en otros casos el futuro es oscuro y sombrío,

 

y los sueños se desvanecen en matices y transparencias.

 

Si se trata de generar lugares físicos y no sólo mentales, entonces, nos dice Markun, el turquesa y el naranja se encuentran entre los preferidos de los coloristas, con ciertas variaciones hacia el negro y las sombras (como en el caso de la película Transformers).

 

¿Qué es la realidad? Definitivamente, no la que el cine nos muestra. Con todo, estas manipulaciones también son útiles para acercarnos a una respuesta o al menos a una reflexión al respecto: si la realidad es tan fácil de intervenir, acaso no es sólo que esta no admita una definición única, sino que quizá en su naturaleza está aceptar esas mismas intervenciones, hasta llegar a la versión que buscamos.