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Nuevas estadísticas sobre el orgasmo femenino arrojan cifras preocupantes

Por: pijamasurf - 03/28/2015

La revista Cosmopolitan acaba de realizar una encuesta sobre orgasmos femeninos, pero los resultados no son los mejores posibles
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Astronomía corporal, Pedro Tzontémoc (México, 2000)

Nuestra cultura ha hecho del orgasmo femenino un problema. Por todos lados circula información sobre cómo las mujeres pueden alcanzar un orgasmo, lo cual supone implícitamente una dificultad que sólo se confiesa sotto voce: algo está pasando que las mujeres no llegan al clímax durante una relación sexual.

Esto no es enigmático, aunque tampoco es obvio para muchos. La respuesta, como decimos, es cultural, está relacionada con las construcciones sociales y subjetivas tanto de la mujer como del hombre. A ellas se les orienta hacia ciertos ideales de belleza que se sienten obligadas a cumplir; ellos se desarrollan sexualmente creyendo que deben ocupar una posición de poder (poder hacerlo todo, saberlo todo, poder con todo). Y estos son sólo dos ejemplos de la multitud de factores que se hacen presentes en un encuentro sexual, que pueden cruzar por nuestra mente cuando nos encontramos frente a otro y consideramos que tenemos que actuar de cierta forma.

En este sentido, tal vez sea posible decir que las mujeres se encuentran en desventaja. A los requisitos fisiológicos para su orgasmo se suma una cultura que por siglos las ha situado en un segundo plano con respecto al hombre, en casi todos los ámbitos. Sus necesidades sexuales, por ejemplo, que en ciertas circunstancias parecen supeditadas al deseo del hombre.

Recientemente, Cosmopolitan publicó una encuesta al respecto. Luego de obtener cuestionarios resueltos por 2 mil 300 mujeres de entre 18 y 40 años, la revista dio a conocer esta suerte de radiografía del placer femenino que, en términos generales, no se encuentra en el mejor estado posible. Estos son algunos de los datos más relevantes:

• 57% de las encuestadas dijo alcanzar el orgasmo cada vez que tenía relaciones sexuales con su pareja.

• 38% dijeron no alcanzar el orgasmo por falta de estimulación del clítoris.

• 32% lo atribuyeron a estar concentradas en sus propios pensamientos o en su apariencia física.

• 67% de las encuestadas aceptaron haber fingido alguna vez un orgasmo.

• 42% lo hicieron porque no querían lastimar los sentimientos de su pareja y porque sabían que no alcanzarían el orgasmo y querían terminar con el encuentro lo más pronto posible.

• 39% logran la mayoría de sus orgasmos masturbándose con la mano o con un juguete.

Los números nos mueven a la reflexión, tanto a mujeres como hombres, y quizá muestran que hay varias cosas que deberían replantearse tanto en la construcción de las identidades femenina y masculina como en las relaciones que se establecen entre uno y otro género.

Si una mujer prefiere fingir un orgasmo que hablar con su pareja y si un hombre no puede darse cuenta de ese fingimiento, sin duda algo extraño sucede en la mente de esas personas y en la matriz cultural que hace posibles ambos comportamientos.

El gráfico completo puede consultarse en este enlace (en inglés).

Álter-instructivo: cómo escapar de las esposas de plástico (VIDEOS)

Por: pijamasurf - 03/28/2015

Este es el tipo de información que uno espera almacenar al fondo del cerebro y no necesitar jamás. En caso necesario, mejor tenerla presente

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Las esposas de plástico (zip-ties o cable ties) tienen aplicaciones prácticas en casa o en una construcción, pero también pueden ser usadas para privar ilegalmente de la libertad a las personas. Este sencillo invento ha sido utilizado en secuestros, asaltos a bancos y casas-habitación, en caso de que los asaltantes tengan tiempo para restringir la movilidad de sus víctimas.

Lo más importante en cualquier caso es oponer la menor resistencia posible a la sujeción, y hacerle saber a los agresores que no presentas ninguna amenaza para ellos. Mantener la calma en todo momento. En la parte práctica del plan de escape lo primero es presentarles las manos de manera que el dorso quede hacia arriba, los pulgares y muñecas juntas.

De esta manera será más sencillo probar a deslizar una mano entre los bordes. Si esto no resulta exitoso, prueba alguno de los siguientes métodos. Todos involucran un conocimiento mínimo del mecanismo de sujeción, que consiste en una tira de plástico dentada que embona en un candado que asegura el diente. Este plástico es extremadamente resistente (puede cargar hasta 175 libras). Sin embargo, romperlas es relativamente sencillo cuando conoces su punto débil.

El método más sencillo es apretarlas lo más que puedas y juntar tus muñecas para forzar el candado con un movimiento preciso y veloz hacia atrás, como si quisieras romper una pared imaginaria con tus codos:

 

El mismo principio funciona con dos esposas de plástico:

 

Si las condiciones te lo permiten (o los demás métodos no funcionan), puedes tratar de hacer una sierra de fricción con agüjetas.

Tardado, pero efectivo.

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