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¿Azul y negro o blanco y dorado; de qué color es este vestido? Esa es la cuestión que divide al mundo hoy en día

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Este vestido --¿azul y negro o blanco y dorado?-- casi rompe el internet. Entre la banalidad, el glam y la guerra perceptual de proporciones globales,  ha polarizado la red. El mundo parece dividirse entre aquellos que ven este vestido como azul con encaje negro o blanco con encaje dorado y algunas personas que se mueven en zonas liminales y lo ven azul y naranja y variaciones por el estilo. Así oscilando, involucrando lo mismo a raperos y popstars que ha científicos, psicólogos y críticos de medios. Tiene algo de ridículo, pero por otro lado es un ejemplo interesante de la teoría del color y la percepción y cómo construimos la realidad interpretando ondas electromagnéticas.

 

 

Diferentes longitudes de onda corresponden a diferentes colores: la luz entra a la retina y los pigmentos encienden conexiones neurales que procesan una imagen, llegando a la conclusión de decir que este vestido es azul y negro o sus ojos son verdes, por ejemplo. Generalmente nuestro sistema visual decodifica la luz que rebota de los objetos y sustrae el color a parir de las longitudes de onda de la luz, por lo que podemos llegar aparentemente a una percepción real y común de las cosas. Sólo que esto no siempre es así, ya que existen diferencias individuales en cómo se percibe el color y la mente proyecta sus propias cualidades.

"Tu cerebro siempre está confrontado con un problema. Cuando ves un objeto, la luz que ven tus ojos desprendiéndose de un objeto depende de dos cosas: cómo está iluminado el objeto y las propiedades intrínsecas del objeto. Así que tu cerebro siempre está trabajando detrás de escenas para descubrir el color verdadero de un objeto", dice David Williams de la Universidad de Rochester. En este caso hay la suficiente ambigüedad como para que algunas personas asuman que el vestido tiene una iluminación nocturna (una luz fluorescente) y otras una iluminación diurna (la luz del sol).

 

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La imagen original en el centro. A la izquierda, un balance a blancos como si el vestido fuera dorado y blanco. A la derecha, un balance a blancos como si fuera azul y negro.

Algo similar concluye la neurocientífica Bevil Conway: "Lo que está pasando aquí es que tu sistema visual está mirando esta cosa y estás tratando de descontar el sesgo cromático del eje de la luz del día. Algunas personas descuentan el lado azul, en cuyo caso acaban viéndolo blanco y dorado, o descuentan el lado dorado, en cuyo caso lo ven negro y azul". Conway cree que el prejuicio blanco dorado conlleva la idea de ver el vestido bajo una fuerte luz diurna. "Podría apostar que las personas más nocturnas tienen mayor tendencia a verlo azul-negro".

Y sí, el vestido es azul, o al menos eso dicen los científicos. Pero si tú lo ves blanco y dorado, ¿acaso eso no significa que es blanco y dorado?... ¿Se puede separar la percepción de la realidad; acaso no es la percepción la que construye la realidad, o existe un mundo independiente y objetivo donde este vestido es siempre azul, donde unos ven la realidad y otros alucinan?

Por otro lado, habría que considerar este estudio sobre por qué las personas que hablan ruso ven más azules que los que hablan inglés y cómo el lenguaje determina nuestra percepción.

 

 

El CEO de Facebook había declarado hace unos años que la privacidad no era importante en nuestra época

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Hace un par de años Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, declaró que la privacidad había pasado a mejor vida y que en la era de lo social no habría qué ocultar, por lo que todos deberíamos de abrazar el fin del anonimato y compartir alegremente terabytes de data sin cuartel. Claro que, al hacerlo, incrementamos su fortuna.  

Ahora Zuckerberg ha sido criticado por invertir cientos de millones de dólares en su privacidad. Recientemente Zuckerberg adquirió un terreno de más de 300 hectáreas en Hawái, la mayoría de las cuales no planea desarrollar sino que utilizará el espacio para mantenerse aislado como en un "buffer" de privacidad. A esto se suma la compra previa de las cuatro casas que rodean a su residencia en Silicon Valley, las cuales se mantienen vacías para proveer una zona de exclusión que impida que sea observado por ojos intrusivos.

Anteriormente Zuckerberg se había enfadado con su hermana por compartir en Facebook una foto privada en la que aparecía él; aparentemente su hermana no logró descifrar la configuración de privacidad de Facebook, la cual está hecha así a propósito para que las personas hagan pública más información. 

Se dice que para asegurarse de que la gente que trabaja en su casa y sus mismos huéspedes tengan lugar para estacionarse en su barrio, Zuckerberg contrata personas para que se queden estacionados en sus automóviles durante la noche cerca de su hogar.

Queda claro que cuando Zuckerberg decía que la privacidad no importaba, no se refería a sí mismo o a la clase privilegiada que tiene decenas de millones de dólares y por lo tanto requiere --ella sí-- de privacidad para poder preservar su importante tiempo e integridad. Esta también es la razón por la cual Zuckerberg usa la misma ropa todos los días o casi todos los días, ya que considera que su tiempo es demasiado importante para gastarse tomando pequeñas decisiones como qué ponerse, y busca así evitar el "síndrome de fatiga de decisión".