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Curiosamente, las 3 drogas más mortales son... legales

Por: pijamasurf - 02/11/2015

El sentido común parece ser completamente ajeno a los criterios para definir qué drogas son legales y cuáles criminalizadas

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La mentada "guerra contra las drogas", inaugurada hace precisamente 1 siglo, esta fundamentada en innumerables absurdos. Pero al tener a los medios, corporaciones y gobiernos de su lado, parece que puede prescindir del sentido común; simplemente sigue adelante, consumiendo cantidades irrisorias de presupuesto y nutriendo extrañas, por no decir sombrías, intenciones.

Más allá de los patéticos resultados que esta cruzada ha arrojado a lo largo de su ya centenaria historia, otro de los más notables absurdos que involucra la guerra contra las drogas son los criterios bajo los cuales se define qué sustancias combatir y cuales autorizar. Es decir, si el criterio son los índices de mortandad o el grado de amenaza que una determinada sustancia representa para la salud humana, ambos criterios, que podrían responder a un sentido común, son olímpicamente ignorados.

Y es que si las anteriores fuesen las variables a considerarse al momento de condenar una sustancia a la ilegalidad, entonces de pronto nos percatamos de que las tres más nocivas y mortales, de acuerdo incluso con estadísticas oficiales, pueden circular libremente entre millones de manos, auspiciadas por multimillonarias industrias que lucran con su consumo. Nos referimos al alcohol, el tabaco y los analgésicos industriales. 

De acuerdo con información de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) del gobierno estadounidense retomada por el sitio VOX, las "drogas" más letales son, por mucho, esas tres (y no el LSD, la marihuana o los hongos alucinógenos). Por ejemplo, durante 2011 se registraron oficialmente en ese país más de 480 mil muertes por males asociados al tabaquismo, 26 mil 654 ligadas al consumo de alcohol y 16 mil 917 al consumo de analgésicos. 

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En el caso del tabaco, y esto a pesar de las múltiples medidas que autoridades alrededor del mundo han adoptado para acotar su consumo, la cantidad de muertes sigue siendo notable, pues se acerca al medio millón (estas cifras son sólo en Estados Unidos). Pero si consideramos que cerca de 9% de estas corresponde a fumadores pasivos, entonces el fenómeno es aún más alarmante. 

Por otro lado, en cuanto al alcohol, la cifra de más de 26 mil muertes en realidad es bastante conservadora, ya que sólo toma en cuenta muertes por problemas de salud directamente relacionados con el consumo etílico. pero no podemos ignorar que también existen miles de decesos asociados a la práctica de beber, por ejemplo los accidentes automovilístico bajo la influencia del alcohol, que de ser considerados elevarían la cifra a cerca de 90 mil muertes. Y esto sin mencionar que, de acuerdo al National Council on Alcoholism and Drug Dependence, 40% de los crímenes violentos se cometen bajo la influencia de esta sustancia. 

Finalmente, en lo que se refiere a los fármacos, el número de muertes, aunque menor al de tabaco y alcohol, demuestra un incremento considerable durante los últimos 15 años.  

Ahora, regresando a la pregunta inicial, todo parece indicar que los criterios que las autoridades emplean para determinar qué sustancias serán prohibidas no son particularmente amigos de la lógica o el sentido común. Y, cabe aclarar, tampoco se trata de desestimar el hecho de que si el consumo de heroína fuese publicitado y promovido mediante monumentales campañas de marketing entonces quizá aparecería en primer lugar de la lista, pero ello no exime de responsabilidad a esas autoridades que dicen protegernos de sustancias peligrosas y que en realidad se rigen por variables que poco tienen que ver con nuestro bienestar.

De hecho la solución difícilmente está en la nueva prohibición de más sustancias, sino en el control de las mismas y en campañas educativas que revelen los verdaderos efectos y consecuencias de su consumo, sin importar que con ello afecten intereses corporativos y multimillonarias agendas. 

Recordando al genial Aaron Swartz con el documental "El hijo del internet" (VIDEO)

Por: pijamasurf - 02/11/2015

Cuando las leyes son injustas, desobedecerlas se vuelve un deber del hombre libre, según Thoreau. Aaron Swartz fue un brillante arquitecto del internet como lo conocemos, cuyo trágico ejemplo es inspiración para hacer lo correcto --aun cuando la ley diga lo contrario

En Coming Home (2001), Peter Parker, mejor conocido como Spider Man, se encuentra con Ezekiel. Este tiene los mismos poderes que Spidey, sólo que los ha utilizado para volverse ridículamente rico en vez de pasarse la vida salvando a personas inocentes y luchando contra el crimen. Es una situación dramática muy parecida a la que el difunto Aaron Swartz plantea en el documental The Internet's Own Boy de la BBC: "Suponiendo que tuvieras poderes mágicos, ¿los usarías para hacer el bien o para hacer montañas de dinero?".

Swartz fue, para muchos, un héroe de la vida real y un arquitecto del internet tal como lo conocemos: programó cosas como el RSS y Markdown, además de cofundar Reddit y escribir el código base para Creative Commons, uno de los mayores logros en cuanto al libre y generoso flujo de información de nuestra era. Y eso fue sólo el principio.

El paso entre ser un geek y un activista del internet fue natural, según John Naughton. Durante su paso por Stanford y el MIT, Swartz comenzó a interesarse en política, "y esto era esperable, pues nadie con su aguda inteligencia podía mirar el capitalismo neoliberal y no notar su injusticia, hipocresía e inequidad subyacente. Así que se transformó en el activista político mejor dotado tecnológicamente de la historia".

¿Cómo era que Swartz ejercía sus superpoderes? Según Naughton, Aaron "veía instancias de injusticia manifiesta y desarrollaba software para remediarlas".

Fue así que se le ocurrió que la gente tenía derecho a estudiar las transcripciones de casos de la suprema corte de justicia de los Estados Unidos, accesibles sólo a aquellos con dinero para consultarlas. Así que las hizo públicas.

Durante los siguientes años, Aaron se dedicó a hacer públicos expedientes legales e investigaciones médicas entre compañías farmacéuticas e investigadores de prestigiosas publicaciones científicas, con el objetivo de dejar que la información estuviera disponible para todos y no solamente para los que pudieran atravesar los paywalls de las bases de datos.

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Pero la caída vino cuando hizo blanco en JSTOR, una gigantesca biblioteca digital con materiales académicos, accesible solamente mediante suscripción. En 2010, Aaron descargó toneladas de artículos de JSTOR utilizando una computadora escondida en un armario del MIT, por lo que fue arrestado en enero de ese año. 

Lo desproporcionado de la respuesta judicial en su contra dejó perplejos a propios y extraños: el hijo pródigo de Reddit podía enfrentar una multa de 1 millón de dólares y una sentencia de 35 años en prisión. Tim Wu, profesor de leyes en la universidad de Columbia, analizó el "delito":

El acto fue inofensivo. No hubo daño físico, ni daño económico alguno. La filtración fue encontrada y resarcida; JSTOR de hecho no tuvo pérdidas económicas. Tampoco presentó cargos. Como un pastelazo en la cara, el acto de Swartz fue molesto para la víctima, pero sin consecuencias duraderas.

A pesar de esto, Aaron Swartz se colgó el 11 de enero de 2013, según algunas interpretaciones, a causa de la brutalidad con que fue perseguido y amedrentado. Otros, tal vez en el terreno de las teorías de conspiración, creen que Swartz fue un blanco político para dar una lección: su papel fundamental para echar atrás la ley SOPA en 2012 dejó claro que el activismo en redes no era inofensivo y que el internet era una fuerza capaz de movilizar y organizar a la población contra leyes injustas.

La sensación que deja la historia de Aaron Swartz es que, si no aceptas como "natural" la injusticia y el estado de cosas promovido por el Estado y las leyes creadas para beneficiar a los ricos, entonces eres potencialmente un criminal. Cuestionar, dudar, preguntar, en fin, tener un poco de conciencia en un mundo de enriquecimiento salvaje, de pronto se volvió peligroso. Aaron Swartz es el ejemplo más claro de ello.