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La depresión podría ser una reacción alérgica (y natural) al mundo actual

Por: pijamasurf - 01/07/2015

La depresión podría ser resultado del paulatino aislamiento social y una reacción alérgica a las presiones sociales (imaginarias o no), que el cuerpo utiliza para defenderse del mundo

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Para poetas como Charles Baudelaire o filósofos como Emil Cioran, la vida humana en sus condiciones modernas tiene mucho de enfermedad, y el hombre es un ser deprimente y poco simpático. Sin embargo, el pesimismo inherente a la decadente visión de estos pensadores parece gozar del favor de algunos psicólogos como George Slavich, quienes han comenzado a tratar la depresión como una alergia física más que como una condición psicológica.

Los síntomas de la depresión (incapacidad para salir de la cama, para comer bien o ser productivo: una suma de "incapacidades") se parecen a los síntomas de la familia proteínica de las citocinas, responsables de disparar los procesos inflamatorios en el cuerpo. Cuando estamos heridos o enfermos, la inflamación es parte del proceso inmunológico que nos devuelve la salud; pero para el doctor Slavich, es posible que el cuerpo humano responda al mundo moderno como si se tratara de una enfermedad.

Respecto de sus años de estudios sobre la depresión, Slavich afirma que "ya ni siquiera hablo de ella como una condición psiquiátrica. La vida moderna en sí misma parece ser un estado al cual nuestro cuerpo responde negativamente".

El consumo de una dieta alta en azúcares y grasas agrava la inflamación al activar las citocinas almacenadas; según Slavich, el rechazo social y el aislamiento pueden también promover inflamación , un fenómeno ilustrado en los hikikomori japoneses: un vistazo al futuro de una humanidad conectada perpetuamente a internet, sin necesidad de desarrollar relaciones presenciales o salir a la calle, pero cuyos cuerpos responden al mundo moderno con la enfermedad de la depresión.

11 templos religiosos de la arquitectura moderna

Por: pijamasurf - 01/07/2015

Proyectos que reimaginan las tan establecidas normas de cómo debe verse una mezquita, un templo judío o un convento

“La tradición es la ilusión de permanencia”, decía Woody Allen. En la arquitectura religiosa, quizá más que en ningún otro lado, uno ve claramente cómo el aferramiento a la permanencia ha sobrevivido por miles de años; pero al igual que a todo lo demás en el mundo, a las tradiciones religiosas les llega la hora de cambiar. Ya no sólo habrá solemnes catedrales y vitrales, sino edificios reimaginados para combinar con la fe en el mundo moderno.

La revista Faith is Form, que explora las intersecciones entre la religión, el arte y la arquitectura, honró a docenas de proyectos en los 2014 International Awards for Religious Art & Architecture, muchos de los cuales reimaginan las tan establecidas normas de cómo debe verse una mezquita, un templo judío o un convento.

Si, como observa David Byrne, la arquitectura de los espacios influye en la composición musical, la arquitectura de las religiones debe influir directamente en las religiones también. Ya el nombre lo indica: la Fe es la Forma, y por lo tanto, viceversa. Estos son los ganadores de los premios, seleccionados por el jurado (una combinación de artistas, arquitectos, diseñadores y clérigos).