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Bots podrían ayudarte a catalizar el poder de sanación de la escritura

Salud

Por: pijamasurf - 12/07/2014

Escribir sobre ti mismo es una práctica que se ha revelado como altamente benéfica, y ahora puedes utilizar a un bot amigo para facilitar el proceso de llevar un diario

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En los últimos años varios estudios han documentado los muchos beneficios para la salud física y emocional que puede brindar la escritura, especialmente la escritura introspectiva. A esto se suma un ya largo historial del uso de la escritura en la psicoterapia (desde la escritura automática y asociativa hasta la escritura como vía para expresar lo que de otra forma un paciente no puede comunicar a sí mismo o a seres cercanos). Este gran potencial, sin embargo, no es tan fácil de emplear como podría parecer, ya que para muchas personas la disciplina de escribir resulta de difícil de aplicar.

"Escribir diarios tiene muchos beneficios", dice Albert Lee, el creador de Emojiary, "pero es un problema de alta fricción, ya que para muchas personas colocarlas ante una página en blanco las deja sin saber cómo empezar".  El estrés de la página en blanco como reflejo de la psique exteriorizada puede paralizar a algunos, ciertamente, y por ello Emojiary ofrece una forma muy sencilla para superar este escollo. Con esta app cada día recibes un texto de un bot, el cual te pregunta qué estás haciendo y cómo te sientes, motivando a que le describas tus sensaciones del día con un emoji. El bot recibe tu emoji y, a veces, busca que te extiendas un poco más utilizando el texto. La idea es que externes tus sentimientos más viscerales al bot --el cual tiene la particular característica de no juzgar lo que le dices. Y sientes el alivio.

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Emojiary busca de esta forma ayudarte, casi sin que te des cuenta, a que lleves un diario. El diario a su vez se convierte en un soporte al cual puedes regresar y analizar tus pensamientos para cobrar mayor "autoconciencia", o simplemente un mecanismo de ventilación de la psique.

El poder de sanación de la escritura ha sido investigado recientemente por Qian Lu, de la Universidad de Houston. En su estudio, pacientes con cáncer obtuvieron mejoras en diferentes métricas de salud después de realizar ejercicios de escritura expresiva. El pionero en el campo es James Pennebaker, quien realizó estudios en los 80, los cuales mostraron que sesiones de tan sólo 20 minutos de escribir sobre un evento estresante tienen beneficios en la salud física.

Para los que buscan ir más profundo, el psicólogo arquetipal James Hillman desentrañó en su libro Healing Fiction el poder de la escritura y de la narrativa de catalizar la imaginación para detonar procesos de sanación.

Las razones por las que la escritura puede ayudarnos a sanar son diversas. Entre ellas se cree que el escribir es una forma de desapegarse del problema, de verlo desde fuera y de crear un espacio para respirar sin el cauce obsesivo que suele acompañar a una patología. Por otro lado escribir es una forma de depurar el significado de las cosas y el encontrar significado en la vida es uno de los motores más poderosos de la salud, como claramente descubrió Viktor Frankl en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.

Si lo tuyo es el bienestar a través del uso de bots, puedes también utilizar el software de Headspace para facilitar la meditación.

Budistas sostienen que monje "momificado" lleva 200 años meditando en estado de iluminación

Salud

Por: pijamasurf - 12/07/2014

"Un practicante realizado pertenece en el reconocimiento de la naturaleza de la mente en el momento de la muerte, despertando en la Luminosidad de la tierra en donde se manifiesta"

Mongolia_monk_3186441eDe acuerdo con el budismo, un ser iluminado es aquel que ha trascendido las limitaciones humanas y escapado de la ilusión de este mundo. Se cree que algunas personas han logrado este estado, gozando de una vida eterna en el “cultivo de la mente”.

Según algunos budistas este  monje momificado lleva 200 años de meditación y aún “no está muerto”. Hallado en el distrito Songino Khairkhan, en Mongolia, el monje, cuidadosamente sentado en posición de loto, está a un paso de transformarse en un Buda de la vida real.  

Gankhüügiin Pürevbat, fundador del Instituto Mongol de las Artes Budistas en la Universidad Budista de Ulan Bator, explica que “el lama está sentado en una posición de loto llamada vajra, donde la mano derecha está abierta y la izquierda simboliza la predicación de un Sutra. […] Este es un signo de que el lama no está muerto, pero en una meditación muy profunda de acuerdo con la antigua tradición de los lamas budistas”. De hecho, se insiste que este es un estado espiritual muy raro y especial, al cual se conoce en el Libro tibetano de la vida y la muerte como tukdam:

Un practicante realizado pertenece en el reconocimiento de la naturaleza de la mente en el momento de la muerte, despertando en la Luminosidad de la tierra en donde se manifiesta. Él o ella puede quedarse en este estado numerosos días. Algunos practicantes y maestros mueren mientras están sentados durante varios días. Algunos practicantes y maestros mueren mientras están sentados en posición de meditación, y otros en ‘la posición del león dormido’. Además de su perfecto equilibrio, donde existen otras señales que muestran su estado en la Luminosidad de la tierra: aún hay cierto color y brillo en su rostro, su nariz ya no se hunde hacia adentro, la piel permanece suave y flexible, el cuerpo no experimenta rigidez, sus ojos se mantienen con un brillo de compasión y suavidad, y todavía hay cierta calidez en el corazón. Se debe tener mucho cuidado de que el cuerpo del maestro no entre en contacto con otro, y que el silencio se mantenga hasta que él o ella salgan de este estado de meditación. 

Aunque se desconoce todavía la identidad de este ser en estado de gracia (¿o es sólo una momia bien conservada?), se cree que su cuerpo debió morir en el siglo XIX. Con este tipo de casos se ponen en oposición las limitantes de la mente racional y la fantasía religiosa.