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Las 4 grandes cualidades de la literatura como herramienta de sanación

Por: pijamasurf - 10/11/2014

La literatura es quizá uno de los mejores métodos para dialogar con la subjetividad (propia y ajena) y, de este modo, experimentar el mundo con sabiduría

Procurad también que, leyendo vuestra historia, el melancólico se mueva a risa, el risueño la acreciente, el simple no se enfade, el discreto se admire de la invención, el grave no la desprecie, ni el prudente deje de alabarla.

Cervantes, Don Quijote (Prólogo de 1605)

Casi desde el origen, una de las funciones de la palabra ha sido la curación. Los mantras, las oraciones del catolicismo, el psicoanálisis e incluso la cantinela con que la madre o el padre acompañan la caricia que dan al hijo que tropezó y se golpeó, son ejemplos claros de buscar el alivio por medio de la palabra.

Quizá por eso, y porque la materia prima de expresión de la literatura es el lenguaje, en esta aún es posible encontrar trazas de esa cualidad. A veces, inesperadamente, nos damos cuenta de que un libro nos consuela en medio de la tristeza, o ante cierta frustración recordamos de pronto unos versos leídos hace tiempo y que nos hacen entender de otra manera el conflicto que vivimos. Una anécdota asegura que Julio Cortázar se curó de una tos después de escribir “Carta a una señorita en París”, cuento en el que un hombre vomita conejos de sus entrañas hasta llenar con ellos el departamento que ocupa.

En este sentido, no parece descabellado pensar ciertos libros en términos similares a aquellos con que pensamos la medicina y sus procedimientos. Así como cuando nos duele el estómago acudimos al médico y seguimos su prescripción, tomando puntualmente la píldora o el jarabe que nos ordena, ¿por qué no, ante ciertos dolores, probar acercarnos a nuestro librero o a la biblioteca pública más cercana y sacar del estante la novela o el poemario que nos ayude a lidiar con ese pesar?

Como parte del proyecto The School of Life (que reseñamos tangencialmente hace poco) compartimos estos 4 puntos extraídos del video What is Literature for? En términos generales, se trata de una elocuente defensa de la literatura como un recurso que nos sirve para transitar mejor por este mundo en términos vitales. Si bien es cierto que, como asegura la conseja popular, “nadie experimenta en cabeza ajena”, la premisa de este breve manifiesto es que podemos aprovechar lo que siglos y siglos de expresión literaria ponen a nuestra disposición, ese conocimiento acumulado que en buena medida es un diálogo de subjetividades, una polifonía abierta en la que cualquiera de nosotros puede tomar parte y, así, mirar de otra manera, desde otro lugar, para recuperar el sentido de asombro por el mundo.

 

¿Para qué sirve la literatura?

1. Te hace ahorrar tiempo

Parece una pérdida de tiempo, pero en realidad la literatura es el “ahorrador de tiempo” definitivo porque nos lleva a un espectro de emociones y sucesos que tomaría años, décadas o milenios experimentar directamente. La literatura es el mayor simulador de realidad, una máquina que nos lleva a través de infinitamente más situaciones de las que podríamos atestiguar directamente.

2. Te hace mejor persona

La literatura hace realidad esa magia mínima de hacernos ver las cosas desde el punto de vista de otra persona; nos permite considerar las consecuencias de nuestras acciones en los demás de una manera que de otra forma no tendríamos; además nos muestra ejemplos de personas amables, generosas y simpáticas.

La literatura enfrenta con profundidad los valores del sistema dominante —ese que privilegia el dinero y el poder. Los escritores se encuentran en el bando opuesto: hacen que simpaticemos con ideas y sentimientos que tienen una importancia profunda pero que no tienen cabida en un mundo comercializado, preocupado por el estatus de una persona, cínico.

3. Es una cura para la soledad

Somos más extraños de lo que nos gusta admitir. Frecuentemente no podemos decir eso que en realidad tenemos en mente. Pero en los libros encontramos descripciones de quiénes somos genuinamente y qué es eso por lo que pasamos, descritas con una honestidad un tanto más peculiar que la que nos permite una conversación ordinaria. En los mejores libros es como si el escritor nos conociera mejor de lo que nosotros mismos nos conocemos —encuentra las palabras para describir las experiencias frágiles, raras, especiales de nuestra vida interna. Los escritores amplían nuestros corazones y nuestra mente y nos dan mapas para nuestro propio ser, para que así podamos viajar por este de forma más confiable y menos con la sensación de paranoia o persecución.

4. Te prepara para el fracaso

Toda la vida, uno de nuestros mayores temores es el miedo al fracaso, a fallar, a convertirnos en “perdedores” (según lo llaman los tabloides). Todos los días los medios nos regalan historias de fracaso. Curiosamente, mucha literatura trata también del fracaso —en un sentido o en otro, muchas grandes novelas, obras de teatro, poemas, son sobre personas que se equivocaron. Sólo que los grandes libros no juzgan tan severamente como los medios, que sólo miran en una dimensión.

La literatura merece el prestigio que tiene, sobre todo por una razón: es una herramienta que nos ayuda a vivir y morir con un poco más de sabiduría, bondad y cordura.

Si buscas recuperar tu concentración, la respuesta está en el ejercicio (no en los fármacos)

Por: pijamasurf - 10/11/2014

La actividad física ha probado ser el mejor remedio, por encima de los fármacos, para la hiperactividad y la falta de concentración

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La arena de procrastinación por excelencia es internet y, en general, el uso de la computadora personal. Los laberínticos saltos entre tareas distintas y muchas veces antagónicas, las miríadas de pestañas en el navegador, la mensajería instantánea secuestrando intermitentemente tu atención, la poligamia de tareas y programas, placer, ocio, trabajo y creatividad fundidos en un vertiginoso coctel cotidiano... hay suficientes indicios para afirmar que hoy vivimos en la era de la distracción. 

Paradójicamente, y rindiendo homenaje a esa nefasta dinámica del "círculo vicioso", al parecer lo que más alimenta la distracción es, sobre todo, un estilo de vida sedentario. Es decir, estar sentado incontables horas frente a tu PC sorprendiéndote por tu propia capacidad para procrastinar y distraerte es la mejor manera de reforzar esa incapacidad de atención. 

El Big Pharma ha capitalizado hábilmente este fenómeno, lanzando al mercado un vasto menú de píldoras y chochos para domesticar tu mente y alcanzar la concentración. A miles de niños, jóvenes y adultos se les recetan fármacos para facilitar su focalización. Sin embargo, y a pesar de los intereses de la industria farmacéutica, un reciente estudio de la Universidad de Illinois advierte que el mejor remedio para retomar las riendas de tu atención es la actividad física, el ejercicio.  

En lo que ha sido catalogado como una especie de epidemia en torno al ADHD (por sus siglas en inglés, Attention Deficit Hyperactivity Disorder), que aqueja a cientos de miles de personas, el desarrollo de control cognitivo, es decir de la capacidad de concentrar la mente en una actividad puntual sin alimentar, simultáneamente, cuantiosas distracciones, se ha perseguido a base de pastillas. Curiosamente, un gran recurso disponible para contrarrestar la falta de atención no conlleva la generación de un mercado multimillonario y por lo tanto no es promovido como lo que aparentemente es, el mejor remedio. 

El deporte, y en general la actividad física, han probado ser un gran aliciente para el funcionamiento de nuestro cerebro. Pero, de acuerdo con el estudio citado, los beneficios se potencializan en el caso de niños hiperactivos. Por otro lado, muchos jóvenes y adultos se enfrentan con dificultades para sostener la concentración durante periodos relativamente largos. Pero es precisamente el estilo de vida sedentario, que favorece el uso excesivo de la computadora, el que impide que se lubriquen las habilidades cognitivas que requiere el estar enfocado. En pocas palabras: muchos somos víctimas de un círculo vicioso. 

Así que si te cuesta trabajo concentrarte o si crees que podrías obtener una presea en el campeonato mundial de procrastinación, entonces es muy probable que tu actividad física esté por debajo de lo que tu cerebro requiere. No necesitas pastillas... muévete.