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Espectaculares fotos del cometa 67/P-Churyumov-Gerasimenko (la piedra de Rosetta del cosmos)

Ciencia

Por: pijamasurf - 08/20/2014

Sonda espacial por primera vez tiene cita cósmica con un cometa, alcanzando su órbita en importante exploración sobre el origen de nuestro sistema solar

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El pasado 6 de agosto la nave espacial Rosetta completó su viaje de 10 años y más de 10 mil millones de kilómetros para encontrarse con el cometa 67/P-Churyumov-Gerasimenko, en un rendez-vous cósmico inédito a 55 mil kilómetros por hora.

Esta imagen fue tomada por la cámara Osiris de la nave Rosseta a sólo cientos de kilómetros de distancia y significa la captura más detallada en la historia del núcleo de un cometa. 

Una ola de sensación se ha propagado en Internet entre los amantes de la ciencia y la exploración espacial al confrontar esta piedra cósmica (evento que fue llamado "la Disneylandia científica"), cuyo estudio es parte de una exploración que busca entender de dónde viene nuestro sistema solar y cómo se formaron el agua y las moléculas orgánicas en este planeta. Los cometas y los asteroides son importantes fuentes para descubrir cómo era nuestro sistema solar en sus orígenes.

La siguiente imagen dimensiona el tamaño de esta hermosa piedra cósmica que tiene un período orbital de 6.4 años y un período de rotación de 12.7 años. 

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Un close-up de este "texto cósmico":

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Una imagen sobreexpuesta del 67/P-Churyumov-Gerasimenko:

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Científicos sugieren que el agua podría ser más abundante de lo que se creía en el universo, siendo un ingrediente común en la formación de sistemas planetarios

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Agua, agua en todas partes, y todos los planetas pueden tomar un trago. "La rima del antiguo marinero", S. T. Coleridge

Cada tanto nos topamos con un dato que nos hace asombrarnos y redimensionar nuestra pertenencia a la inmensidad del cosmos. El Sol, que tiene 4.6 mil millones de años, es el objeto más viejo de nuestro sistema solar, el cual nació de una nube de polvo en el espacio que fue acumulándose en un disco y a partir del efecto gravitacional de este disco --que se convirtió en el Sol-- se formaron los planetas. Pero al parecer la mitad del agua de nuestro planeta tiene un origen más antiguo.

Un nuevo modelo científico sugiere que el agua fue heredada de un suministro de hielo interestelar al tiempo que el Sol se estaba formando. Esto significa que la humedad de nuestro sistema solar no era el resultado de condiciones en el disco protoplanetario (en la nebulosa solar), sino una característica regular de la formación planetaria.

Investigadores del Institución Carnegie recrearon en laboratorio las condiciones químicas del nacimiento del Sistema Solar y se fijaron en el deuterio, un isótopo del hidrógeno. Encontraron que los índices de ese elemento hallados en el agua del Sistema Solar en la actualidad no pueden ser fruto de los procesos químicos dentro del disco protoplanetario, lo cual significa que debió haber sobrevivido pese a la formación de nuestro sistema solar y no a partir de esto.

"La química nos dice que la Tierra recibió una contribución de agua de alguna fuente que era muy fría, sólo 10 grados sobre el cero absoluto, mientras que el Sol, siendo sustancialmente más caliente, ha borrado esta huella de deuterio o agua pesada (aquella que contiene más deuterio que hidrógeno)", dijo el investigador Ted Bergin.

Una de las implicaciones de esto tiene que ver con la posibilidad de que el agua sea más abundante de lo que creemos y exista en muchas parte del universo, lo cual, bajo nuestro modelo paradigmático, sugiere que la vida es harto común en el cosmos. "Las implicaciones de este hallazgo es que parte del agua del Sistema Solar ha sido heredada del ambiente del que nació el Sol y le precedía. Si la formación de nuestro sistema es típica, esto implica que el agua es un ingrediente común durante la formación de todos los sistemas planetarios",  dijo Ilsedora Cleeves, de la Universidad de Michigan.

Aunque el agua que bebemos no tiene estrictamente 5 mil millones de años, sí es el resultado de esa protoagua del hielo interestelar en la nebulosa solar. Hay una cierta memoria en la evolución  --una resonancia mórfica-- y cuando bebemos un vaso de agua o entramos al mar estamos interactuando con un antiquísimo proceso universal, del cual nosotros somos parte.