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La distracción es una herramienta perfecta para manipular a la gente

Por: pijamasurf - 07/20/2014

La inseminación de ideas dentro de una sociedad puede tener en la distracción a uno de sus mejores aliados

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Históricamente se han registrado incontables episodios en los que ciertos gobiernos o agendas se valen de la distracción de la población, o incluso la fomentan, para tomar decisiones o ejercer acciones que de otra forma habrían encontrado mucho mayor resistencia. Tan sólo en el caso de los deportes, particularmente el fútbol, se han detectado múltiples ocasiones en las que un gobierno aprovecha que la atención masiva está depositada en un juego, o mejor aún en un carnaval de partidos, como por ejemplo la Copa del Mundo, para aprobar leyes coercitivas o aplicar enmiendas contrarias al bien de la sociedad y a favor de intereses específicos –estimado lector, cualquier conexión de esto con tu realidad sociopolítica es mera coincidencia. 

En el caso de la inserción de propaganda en la mente colectiva este fenómeno consiste en, a grandes rasgos, promover una cierta postura o "verdad" excluyente de una forma en la que se convierta en algo lo suficientemente ubicuo dentro del imaginario como para que termine siendo aceptado sin cuestionarse –algo así como inseminar de raíz a un grupo social con una idea determinada. Y aunque muchos pensaríamos que el que esta programación sea efectiva requiere de la atención de las personas que se busca programar, al parecer lo más apropiado es justo lo contrario, es decir, aquellas personas que están distraídas durante la inseminación son más vulnerables y por lo tanto programables. 

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Una investigación realizada por Richard Petty, Gary Wells y Timothy Brock que fue publicada en el Journal of Personality and Social Psychology (Vol 34(5), Nov 1976, 874-884) sugiere precisamente que, en algunos contextos en donde existe un factor de distracción, el influjo de la propaganda resulta más efectivo. El estudio concluyó que, cuando se trata de comunicar un argumento a favor de una postura, la distracción refuerza el carácter convincente del mismo –a diferencia de cuando se trata de insertar un sentimiento. 

Durante el experimento los voluntarios encararon dos tipos de propaganda, una que podía ser fácilmente contraargumentada, y otra que no. Cuando estaban distraídos mientras se les abordaba con el segundo tipo de propaganda, demostraron ser menos propensos a aceptarla –aparentemente, porque su complejidad la hacía más sentimental que racional. En cambio, cuando los propagandistas tenían que "vender" una postura fácilmente cuestionable, encontraron que los voluntarios eran notablemente más propensos a comprarla cuando existía una distracción de por medio.

El estudio representa una muestra relativamente pequeña pero, curiosamente, refuerza esa conclusión analítica e intuitiva que muchas personas han percibido: la distracción vulnera los anticuerpos críticos en una población. Quizá por está razón, entre otras, los políticos siempre han apoyado los espectáculos deportivos, mientras que las corporaciones son cada vez más asiduas a los espectáculos de entretenimiento, por ejemplo, los festivales musicales brandeados

 

Lo que un carterista profesional puede enseñarnos sobre atención y percepción

Por: pijamasurf - 07/20/2014

Siguiendo el principio alquímico de que un veneno puede convertirse en antídoto, algunos carteristas profesionales nos explican cómo evitar ser presa de un asalto a la atención y la cartera, mientras una neuróloga hackea sus instintos para extraer conclusiones sobre el funcionamiento de nuestra atención

Controlar la atención de otras personas a voluntad es la base de muchas formas de medicina tradicional y también del hipnotismo moderno: no se trata siempre de "controlar" en un sentido negativo, de volver zombie a alguien o hacerle hacer cosas hilarantes y tontas en contra de su voluntad (a menos que estés en Las Vegas), sino de reprogramar su conciencia mientras la persona está despierta. La manera en la que los carteristas juegan (y en cierto sentido, controlan) nuestra atención ha sido estudiada a fondo por la neuróloga Susana Martínez-Conde. Esta mujer ha convertido las intuiciones de gente como el ilusionista Apollo Robbins en pistas para investigar cómo funciona nuestra atención.

"Cuando Apollo llama a alguien al escenario", afirma la doctora, "los hace mirar cosas con atención, les habla, toca su cuerpo, se acerca mucho a ellos produciendo una respuesta emocional a medida que irrumpe en su espacio personal... Es una auténtica sobrecarga atencional". En sus investigaciones, Martínez ha observado que Apollo utiliza movimientos en arco para que sus voluntarios sigan un objeto que él tiene entre los dedos; según la doctora, si el "movimiento distractor" se efectuara en línea recta, de un punto A a uno B, el ojo regresaría inconscientemente al punto de origen para establecer una trayectoria; la ventaja de un movimiento de hipérbole es que el ojo no sabe dónde estará, literalmente, la bolita en el siguiente segundo, dejando un hueco libre en la atención para que el carterista examine el contenido de sus bolsillos.

apollo Es lo mismo que pasa con las tácticas de los carteristas profesionales en el metro o en la vía pública en diferentes ciudades del mundo: lo primero es elegir a la víctima, a la que se habrá observado durante cierto tiempo para saber dónde guarda el celular, la cartera, si trae reloj o no, etc. Un truco clásico es una pequeña emboscada donde alguien te cierra el paso, mientras un tercero te choca por detrás; cuando el "bloqueador" y el "empujador" te ayuden a ponerte de pie tal vez comiencen una rutina teatral de ofensas y disculpas, sólo para irse cada uno por su lado... con todas tus cosas.

La coordinación, la sangre fría, pero sobre todo la atención, hace que los carteristas sean una amenaza considerable en medio de grandes aglomeraciones de población, como las que se dan en las ciudades todos los días. Pero, a pesar de la habilidad de hacer que un reloj cambie de manos en un segundo, un carterista vuelto entertainer, James Brown, afirma que la mayoría de los robos de este tipo son oportunistas.

"Pasé un tiempo con las bandas de carteristas gitanos en el puente de Londres", afirma Brown, "y era fascinante ver cómo el nivel de habilidad es mucho menor del que podríamos imaginar. Existe el peligro de idealizar las habilidades de estas personas y ver su habilidad casi como adorable y elegante. La mayoría de estas personas no son nada de eso, son básicamente ladrones oportunistas".

Pero el oportunismo puede echar mano de la tecnología: en un futuro no muy distante, el carterismo podría llevarse a cabo de manera intangible, extrayendo pequeñas sumas de muchas tarjetas de crédito, incluso sin sacarlas de la cartera de las víctimas. "En vez de tomar tu cartera y sacar £50-60 y correr el riesgo de ser atrapados, ¿por qué no caminar por un lugar congestionado y entrar en los bolsillos de todos? Si tomas £19.99 de cada uno, lo cual es el límite para las tarjetas sin contacto, ese sería un día lucrativo en tus narices. Es un poco aterrador".

Las recomendaciones para no ser víctima de los carteristas son en general no ser demasiado ostentoso con objetos de valor en público o a la salida de cajeros automáticos, especialmente en áreas muy concurridas. Los carteristas parecen evitar a aquellos blancos que se muestren cómodos y seguros en su medio ambiente, prefiriendo a los despistados y poco atentos...