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La finura del IDM florece una vez más en manos de este proyecto londinense, con el estreno de un nuevo LP producido por Warp Records

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Desde su segundo álbum, Not for Trees (1997), Plaid emitió un pulso en la escena musical que lo ha acompañado durante los siguientes 17 años. Coquetería rítmica, beats ilusorios, un diálogo entre la nostalgia y lo risueño, y melodías ensoñantes, se conjugan para dar vida a la identidad sonora de una de las más emocionantes propuestas de IDM de las últimas décadas. Afortunadamente para este 2014, y para nosotros, el duo londinense conformado por Andy Turner y Ed Handley recién acaba de estrenar, tres años después de su última producción de estudio, un nuevo LP. 

Reachy Prints, distribuido por Warp Records, no es un álbum que pretenda sorprender a nadie; de hecho, es un desdoblamiento fiel del sello de la casa. Pero aunque para algunos pueda parecer un tanto predecible, lo cierto es que el tradicional glitching con el cual diseñan secuencias anímicas también ofrece una especie de retro-renovación o frescura transtemporal. Y es que cuando has construido una identidad musical tan genuina y gentil, como es el caso de Plaid, entonces tal vez estás destinado a no sorprender y simplemente entregarte a la evolución orgánica de tu propuesta. A fin de cuentas lo espectacular, lo sorpresivo, generalmente es efímero –y en cambio, la rosa es perenne.    

El disco comienza con "Oh", un buen track para generar esa dosis de sutil ansiedad que ayuda a generar expectación, ideal para captar la atención del escucha. Una vez adentro, "Hawkmoth" nos da la bienvenida progresiva al recorrido, para que luego, lejos de las cortesías protocolarias, "Nafovanny" nos sumerja en un espasmo reflexivo, elegantemente alongado. Tras confrontarnos durante cinco minutos con el espejo, entonces "Slam" nos anima a trepar las escaleras –o a simular que lo hacemos, pues a fin de cuentas todo es un juego. Proseguimos con "Wallet", un intervalo quizá innecesario, pero que vale la pena sólo en la medida en que desemboca en el track 6, "Martin Lunaire", electro-pop astral que parece diseñado para que la Princesa Lea juegue Atari afterhours, o que bien podría musicalizar una sesión de los Snorkels consumiendo drogas de diseño. "Tehther", el séptimo track, es quizá lo mejor del álbum; la aventura ya maduró y estamos listos para jugar a otro nivel, para movernos con mucho más agilidad. El fin se aproxima, pero antes, un poco de ansiedad para exudar la experiencia con "Ropen" y cerrar con "Liverpool St", para mi gusto un simple trámite para terminar la aventura. 

Fuera de un par de tracks prescindibles creo que Reachy Prints cumple con los estándares de calidad impuestos por Plaid a lo largo de su carrera, y que está en armonía con el fino discurso que han promovido. Si lo tuyo es la inducción emotiva o las sorpresas musicales tal vez este no sea el disco más recomendable, pero si lo que buscas es estar en paz y acompañar tu proceso con buena música, entonces valdría la pena considerarlo como parte de tu pista sonora en este 2014. 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis 

 

De Bowie a Bieber, ¿quién tiene el rango de voz más amplio?

Arte

Por: pijamasurf - 05/18/2014

Concert Hotels reunió data de estudios de grabación que muestra los alcances de voz de los mejores cantantes de todos los tiempos y la compara con los más famosos de la actualidad. Estos son los resultados

El sitio Concert Hotels reunió los rangos de voz de los artistas más famosos de la actualidad y  aquellos que se consideran los mejores de todos los tiempos. El esquema muestra las notas más altas y más bajas a las que cada artista llegó en el estudio de grabación, y demuestra qué tan lejos están unos de otros en las escalas de voz. Puedes ir a la página y flotar tu cursor por encima de las teclas de piano para saber en qué canción alcanzaron tales notas.


Encima de todos está Axl Rose de Guns N’ Roses, seguido muy de cerca por Mariah Carey, Prince, Steven Tyler y James Brown. Hasta abajo, el cantante de country Luke Bryan, Karen Carpenter, Sam Cooke y Justin Bieber. Y, mientras ello no signifique que es, de hecho, su rango verdadero (ya que es sólo el rango que tuvieron en estudios de grabación), el esquema es bastante informativo. Cabe preguntarse qué es lo que hace a un gran cantante. Definitivamente, el rango de voz depende mucho de la canción que canten, y aquello que es "medible" no necesariamente retrata lo que más importa. Sin embargo, el experimento es útil y divierte. Axl Rose no es el mejor cantante del mundo, ni Luke Bryan el peor.