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Los 15 rituales sexuales más fascinantes alrededor del mundo

Por: pijamasurf - 05/08/2014

¿Crees haber superado todos tus prejuicios sexuales? Pues varios de estos rituales te harán sentir como la más recatada damisela.

En esta sociedad capitalista, nuestros rituales de apareamiento están tan extendidos que tendemos a pensar que son  la única gama de formas de relacionarnos sexualmente con los otros. En la época del Tinder, el poliamor y los encuentros de una sola noche, tenemos la sensación de habernos deshecho de todas las decoraciones y estar acabando uno por uno con nuestros prejuicios sexuales, pretendemos haber encontrado la salida del templo de la sociedad, cuando en realidad seguimos reproduciendo sus rituales, pero sin que sean siquiera más liberales e imaginativos de los que se han practicado en otros lugares y otros tiempos.

En un artículo para Nerve, Kate Hakala nos revela 15 prácticas sexuales que definitivamente nos harán cuestionarnos la forma en que nos relacionamos sexualmente como seres humanos:

1. En la antigua cultura hawaiana todo el mundo tenía nombres públicos para sus genitales. La realeza y los plebeyos tenían distintos cantos sobre genitales que describían sus órganos literal y figurativamente.

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2. En la tribu Sambia de Nueva Guinea, los hombres jóvenes son alejados de las mujeres por un periodo de tiempo en el que deben practicar sexo oral y tragarse el semen de los mejores guerreros, antes de poder acostarse con las mujeres.

3. En las islas Trobriand, de Papua Nueva Guinea, los niños inician su vida sexual entre los 6 y 12 años. Las mujeres son tan promiscuas como los hombres y nada de esto implica algún estigma social.

4. Algunos piensan que en el antiguo Egipto, se creía que el crecimiento del río Nilo era causado por las eyaculaciones del dios creador Atum. Debido a esto, los faraones se masturbaban ritualmente eyaculando en el Nilo.

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5. La homosexualidad era socialmente importante en la Antigua Grecia, pero solo si se practicaba entre hombres mayores y adolescentes. Era mal vista una relación entre dos hombres de la misma edad y clase social, pues el sexo era un acto de poder y ser pasivo era ser feminizado.

6. Los Guajiros de Colombia realizan una danza ceremonial en la cual, si una joven tropieza con un muchacho, deben tener sexo.

7. La homosexualidad masculina y los matrimonios del mismo sexo fueron una practica común por siglos entre miembros de la tribu Siwa de Egipto. Los hombres que no tenían prácticas y actitudes homosexuales eran socialmente marginados.

8. Los habitantes de la pequeña isla de Inis Beag, cerca de la costa de Irlanda, son considerados una de las sociedades más reprimidas sexualmente que han existido. Los adultos deben vestir ropa interior todo el tiempo durante el coito y la gente considera el sexo malo para la salud.

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9. La tribu Kreung en Cambodia construye chozas del amor para sus jovenes cuando alcanzan la adolescencia. Diversos muchachos pasan la noche en las chozas con las jovenes hasta que finalmente encuentran con quien quedarse. El divorcio es ilegal, así que deben pensarselo bien antes de tomar una decisión.

10. En la aldea de Mehinaku en Brasil, los hombres compiten para tener sexo con una mujer dándole obsequios de pescado.

11. Mangaia, una diminuta isla en el Pacífico Sur, es hogar de uno de los primeros y más avanzados programas de educación sexual. A los 13 años los niños se acuestan con mujeres mayores, las cuales les enseñan cómo controlarse y durar más para complacer a una mujer.

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12. En la Edad Media, la Iglesia dictaba que la posición de misionero era la única forma adecuada de tener sexo. El coito a tergo (hacerlo por atras, como los animales) era considerada la posición más pecaminosa.

13. Los Aweikoma de Brasil hacen las cosas fáciles y comparten la misma palabra para comer y tener sexo, pues ambas palabras implican meter algo dentro de tu cuerpo. Esto revela además una visión femenina del acto sexual.

14. Algunas tribus en los Himalayas practican la poliandría, costumbre según la cual los hermanos comparten a una misma compañera sexual. Esto para que no haya una sobrepoblación de niños en la escasa tierra que comparten.

15. En las Islas Marquesas, era considerado completamente normal ver a tus papas tener sexo.

El chef y conductor de TV, Anthony Bourdain, un texto que invita a replantear nuestra perspectiva ante la relación entre dos países que mantienen un complejo y tácito amor cultural.

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La tradición gastronómica de un país, sus usos y costumbres alimenticios, la física y metafísica que envuelven su cocina, sus ingredientes y sabores, son una de las rutas más directas para entender o, al menos, probar, su esencia. Y tal vez por esto no debiera de sorprendernos la lucidez del texto que recientemente publicó en su blog el chef Anthony Bourdain, para presentar un episodio Parts Unknown, el programa que conduce para CNN, dedicado a México.  

Under the Volcano es el título de este emotivo y breve texto, en el cual Bourdain repasa una serie de fenómenos psicoculturales que distinguen la relación entre México y Estados Unidos –esa viva complejidad que los une y separa. Se trata de dos países cuya proximidad cultural les impone una intimidad que supera, por mucho, la simple coincidencia geográfica lo cual resulta en una fusión intensa, desorganizada y, hastía cierto punto, desaprovechada.

México es más guerrero que belicoso, más colorido que estéril, un país que goza de las bondades del surrealismo; generalmente cuenta con la magia de su lado, y puede presumir un linaje histórico como pocos. Estados Unidos, su hermanastro, vive mejor orientado hacia el futuro, procede de un experimento multicultural y filosófico que cambió la historia del mundo, es más funcional y ciertamente poderoso –incluso logró construir e imponer ese tablero en el que hoy se desarrolla buena parte del juego global.  

En esta relación tan improbable como cotidiana, se pueden detectar patrones que evidentemente ayudan a entender las respectivas identidades. Y es que el intenso intercambio de insumos culturales no podría tener otro desenlace que impregnar a ambos de una manera tan caótica como entrañable. Justo en el preciso instante en que uno, o millones, de estadounidenses están consumiendo un 'tortilla chips', planeando sus vacaciones a Playa del Carmen, o aplaudiendo el Oscar a Cuarón, uno, o millones, de mexicanos estamos viendo la última serie de HBO, planeando nuestro próximo viaje a California (no importa si es vía un pollero o una agencia de viajes), o portando un jersey de los Patriotas de Nueva Inglaterra. 

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En su texto, Bourdain recuerda lo que muchos sabemos: que la economía y sociedad estadounidenses difícilmente funcionaría sin su ingrediente estrella, México. Además, increpa a sus compatriotas a que incluyan dentro de sus intereses (más allá de la stripper o el springbreak),  lo que sucede al otro lado, a que se informen, por ejemplo, sobre los costos de una guerra contra las drogas impulsada, principalmente, por Estados Unidos, y que México ha tenido que pagar con más de ochenta mil muertes –considerando que el origen de esta tragedia radica en la demanda que su país genera.

Pero si por parte de EUA hay una comunión tan intensa y gustosa con la cultura mexicana, ¿porqué no se traduce esto es una postura más empática, incluso responsable, ante a lo que sucede en México? 

Amamos las drogas mexicanas. Tal vez no tú personalmente, pero nosotros, como nación, consumimos cantidades monumentales de ellas –y recorremos extraordinarias distancias y gastamos grandes sumas para obtenerlas. Amamos la música mexicana, las playas mexicanas, la arquitectura mexicana, el diseño de interiores, y las películas mexicanas. Entonces, ¿porqué no amamos México?

Desestimamos lo que ocurre apenas cruzando la frontera. Quizá estamos avergonzados. Después de todo México ha estado ahí siempre para nosotros, para satisfacer nuestros más oscuros deseos y necesidades. Ya sea para vestirnos como idiotas, alcoholizarnos y broncearnos con el sol de Cancún, arrojar unos pesos a strippers en Tijuana, o pasonearnos con drogas mexicanas, estamos lejos de nuestro mejor comportamiento en México. Nos han visto a muchos de nosotros en neutro peor plano. Conocen nuestros deseos más oscuros. 

Como mexicano el texto del chef neoyorquino resulta un tanto conmovedor. La sola idea de que haya estadounidenses que perciben así la relación con México, demuestra, al contrario que sus embajadores 'springbreakeros', el lado más luminoso de esta cultura –una faceta sensible, responsable ante la sincronía obvia y abierta a la riqueza del 'otro'. Pero también me gustaría señalar que, aunque de forma distinta, nuestros hermanos mexicanos que están al otro lado de la frontera, en Estados Unidos, representan (como víctimas y no como causantes) una buena porción de los más oscuro de México: un país ineficiente, confundido, incapaz de proveer con oportunidades a sus propios habitantes, vulnerable por las carencias educativas de su población, permisivo ante la irresponsabilidad de sus élites,  y resignado frente a la ineptitud y corrupción de gobiernos miserables.  

En todo caso, más allá de las dos caras de la moneda que, respectivamente, evidenciamos tanto mexicanos como estadounidenses, más allá de reclamos o deudas, lo único que parece indiscutible es que ambos estamos 'condenados' a convivir hombro a hombro. Y considerando lo anterior, resulta aún más benéfico para todos los involucrados, que existan posturas como la que Bourdain expresa en su texto. A fin de cuentas, como bien señala, nos guste o no, ambas culturas estamos inexorable y profundamente envueltas en un abrazo. 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis