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De 1930 a 1970 la economía crecía 6.56% anual, desde hace dos décadas, esta ha aumentado apenas un 2.58%: los beneficiados por las reformas neoliberales son contados, y acentúan la desigualdad en el país

images (2)En 1994 México se convirtió en el vigésimo quinto miembro de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos). Este organismo fue creado a finales de la Segunda Guerra Mundial, financiado por el Plan Marshall, como un proyecto de recuperación para los países que participaron en la guerra. El plan también fue conocido como una estrategia para frenar el comunismo, y su principal objetivo fue promover el libre comercio, y el crecimiento económico 'sano'. 

Los países de la OCDE son conocidos como el grupo de los más ricos, ellos aportan 80% del PIB mundial. Su objetivo es compartir políticas económicas y sociales para aumentar la economía y mejorar las condiciones sociales. Hoy la OCDE aporta interesantes estudios sobre los indicadores sociales en los países miembros.

La polémica sobre la ideología de la OCDE es que  promueve principalmente el libre mercado y crecimiento económico como panacea para la solución de los problemas sociales. Sin embargo, la realidad para México, a dos décadas de que abriera sus fronteras al comercio mundial, es que sólo ha crecido 2.58% anual (según el INEGI). En contraste, entre 1930 y 1970, periodo conocido como el Milagro Económico, México crecía de forma sostenida 6.56% anual. En ese periodo el país tenía una política económica que fortalecía al mercado interno, conocida como "sustitución de importaciones", que de alguna forma es antagónica al libre mercado.

Atender las recomendaciones de los organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial o la OCDE ha resultado en un buen manejo de la macroeconomía, pero también en un estancamiento social. Los pobres siguen siendo la mitad de la población desde hace veinte años, y los que han aprovechado el libre comercio, por su educación, talento o capital, han sido muy pocos: esto ha incrementado la brecha entre los más ricos y más pobres.

Según el último informe de la OCDE, México es el más desigual de los 34 miembros. En este país, 38.3% de su población declaró, después de la crisis financiera, no tener suficiente dinero para comer –cuando en la organización, el promedio fue de 13%. México es el país más desigual de este grupo en ingresos, es decir, los estratos que ganan más y los que ganan menos presentan la diferencia más exorbitante, con un índice de Gini de 0.47%.

Lo cierto es que desde que México acata recomendaciones de organismos internacionales, cuyo propósito es promover el libre comercio, el crecimiento económico del país ha sido prácticamente nulo. Los mexicanos conservan casi los mismos problemas que hace dos décadas. Evidentemente, los programas sociales implementados tampoco han mejorado los ingresos de la población en general. El fortalecimiento del mercado interno es una alternativa que los llamados gobiernos neoliberales han ignorado, en el mejor de los casos por ideología, y en el peor por compromisos internacionales, que trascienden nuestra soberanía.

Twitter de la autora: @anapauladelatd 

 Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.

Si el dinero no fuera importante, ¿buscarías lo que realmente deseas? Cómic retoma esta inquietante pregunta de Alan Watts

Por: pijamasurf - 03/21/2014

Bajo la justificación del dinero muchas veces encubrimos lo que realmente deseamos, una decisión estúpida que Alan Watts confrontó en algún momento.

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En su Elogio de la ociosidad, Bertrand Russell imagina la posibilidad de un mundo en el que la jornada laboral esté suficientemente reducida como para que una persona pueda dedicarse al cultivo de su espíritu, a pintar o escribir, a desarrollar esa otra parte de nuestra naturaleza que, desde cierta perspectiva, es la que realmente constituye nuestra humanidad, la que justifica nuestra existencia en este mundo.

Sin embargo, sabemos bien que el sistema dominante tiene como uno de sus engranajes principales la supresión de dicha humanidad, la alienación como antecedente y consecuencia del trabajo, el dinero como aparente sucedáneo de eso que se pierde al dedicar la mayor parte del tiempo a generar la ganancia de otro.

¿Pero podría ser distinto? En algún momento de su trayectoria, el filósofo de origen británico Alan Watts, uno de los principales introductores del budismo en Occidente, confrontó el sistema educativo preguntando a un auditorio hipotético de jóvenes estudiantes qué harían de su vida si el dinero no importara, cómo les gustaría disfrutar sus días. La respuesta, por supuesto, se encuentra en aquello que se desea realmente, en los sueños, las aspiraciones auténticas, la felicidad que nace de hacer lo que se ama.

Entonces, ¿por qué no hacerlo? ¿Sólo porque creemos que el dinero es más importante? ¿Esa creencia justifica el hecho de dedicarnos a algo que realmente no queremos hacer ni ser?

La alternativa que planeta Watts tiene su propia lógica. No se trata de abrazar la vida del anacoreta que renuncia al mundo y vive, como San Antonio, de aquello que las aves traigan a nuestras manos. Watts es un tanto más realista y aventura una hipótesis: si renunciamos a lo que no nos gusta para hacer lo que nos gusta, aunque esto de inicio no nos reporte ganancia, ¿no pasará que con el tiempo dominaremos esa labor? ¿Y no se traduce casi siempre el dominio en algún tipo de recompensa?

El cómic que ahora presentamos es una adaptación de esta inquietante pregunta de Watts. Originalmente fue publicado en el sitio zenpencils, el mismo que hace un tiempo dio a conocer otra historieta basada en un demoledor poema de Bukowski. La traducción que compartimos fue elaborada para el sitio elguindilla.com

Mira. Lee. Reflexiona. Y escucha la pregunta de Watts: ¿Qué es lo que realmente deseas?

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En Faena Aleph:

¿Qué harías si el dinero no fuera impedimento? (VIDEO)?

¿Vives tenso y preocupado? Alan Watts tiene unas palabras para ti