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Estas son las 8 drogas legales más adictivas

Por: pijamasurf - 03/04/2014

Muchas de las drogas más adictivas que existen no son ilegales. No son distribuidas por narcotraficantes, sino por farmacéuticas, vendidas en los mostradores de las farmacias o al alcance de la mano en el pasillo de un supermercado.

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La palabra latina addictus servía para designar, en tiempos muy antiguos, a un tipo muy concreto de esclavo: al que al principio era un hombre libre, pero había sido adjudicado a otro mediante un acto legal. La adicción es ese acto que te somete a otra voluntad. La medicina y el derecho se han esforzado por establecer fronteras legales que tengan a las sustancias que nos someten fuera del alcance de las "buenas conciencias". Pero estas fronteras son difusas, hacen parecer científico lo que en realidad es arbitrario. La línea que divide lo legal de lo ilegal sólo separa el territorio del poder de quienes trafican con las drogas que nos esclavizan.

Muchas de las drogas más adictivas que existen no son ilegales. No son distribuidas por narcotraficantes, sino por farmacéuticas, vendidas en los mostradores de las farmacias o al alcance de la mano en el pasillo de un supermercado. Y aunque estas drogas sean perfectamente legales, y puedan tener ciertos beneficios, son más peligrosas justo porque la gente se abandona al "buen juicio" de la ciencia médica y se deja llevar alegremente por sus efectos, creyendo ingenuamente que "las medicinas sólo sirven para curar".

Éstas son las 8 drogas legales más adictivas:

1. Alcohol

El alcohol es igual de adictivo, o más, que cualquier droga ilegal. Quizá no sea tan adictivo como la heroína o el cristal, pero “aunque en sí mismo no es tremendamente adictivo, el alcohol es un enorme problema porque demasiada gente lo utiliza de una forma dañina”, señala el Dr. Andrew Kolodny, un experto en adicciones de la Phoenix House Foundation de Nueva York. Los problemas empiezan cuando se pasa de 4 tragos en una noche, de 14 tragos en una semana.

Irse de juerga regularmente puede fácilmente llevar a la adicción. Algunas personas se vuelven adictas inmediatamente, pero para la mayoría de las personas toma un buen tiempo llegar al punto de tropezar y empezar a rodar cuesta abajo.

Si hay alcoholismo en tu familia, automáticamente te encuentras en riesgo. “La adicción al alcohol es única en tanto que tiene un fuerte componente genético”, Dice Kolodny. Los expertos no saben aún por qué la herencia es tan importante en el alcoholismo en comparación con otras drogas, pero el vínculo es definitivo.

2. Nicotina

richard-wilkinson14Una de las drogas legales más accesibles y adictivas es la nicotina. La mayoría de la gente se engancha con sólo fumar un par de veces. Muy pocas personas son capaces de fumar ocasionalmente sin volverse adictos.

Ya sea que fumes cigarrillos, puros o masques tabaco, una vez que eres adicto a la nicotina dejarla puede volverse extremadamente difícil. “Es más difícil dejar la nicotina que el alcohol”, “no deja de generar una fuerte urgencia”, dice Jane Maxwell, del Addiction Research Institute de la Universidad de Texas en Austin.  

A diferencia de los alcohólicos que dejan de beber de golpe, los fumadores tienen a su alcance toda una variedad de métodos que les dan la ilusión de estar dejando el hábito, pero que pocas veces funcionan. La mayoría de los exfumadores recaen.

3. Opiáceos

Los analgésicos opiáceos, tales como el Vicodin, el OxyContin, el Percocet y la morfina, han creado una rápida catástrofe en Estados Unidos. Las prescripciones para estos analgésicos altamente adictivos, que básicamente te dan bajas dosis de heroína, han aumentado de manera impresionante desde principios de la década del 2000.

Kolodny señala que son muy buenos para tratar fuertes dolores en el corto plazo, como romperse muchos huesos en un accidente automovilístico. Al principio causan un efecto de euforia, pero si no los dejas en los primeros días la adicción se vuelve inevitable. El cuerpo se acostumbra y ansía cantidades cada vez más grandes de opiáceos para mantener su efecto. Antes de que te des cuenta, tienes que seguir tomándolos para evitar sentirte mal físicamente, lo que los hace muy difíciles de dejar. “La gente siente que la perdición es inminente, como si fueran a perder la cabeza y pudieran morir”, señala Kolodny.

Algunas alternativas no adictivas a los opiáceos pueden ser el Ibuprofeno, el Tylenol, y el naproxeno.

4. Benzodiacepinas

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Las benzodiacepinas, entre las que se incluyen medicamentos como el Xanax, el Klonopin y el Valium, han sido también altamente recetadas durante los últimos años. Normalmente son utilizadas para tratar ansiedad severa y ataques de pánico, pero son tomadas muchas veces por personas que realmente no las necesitan. Su efecto puede ser similar al efecto sedante el alcohol, pero con la ansiedad y la necesidad de aumentar la dosis que provocan los opiáceos.

La dependencia física es especialmente severa. Mientras que el síndrome de abstinencia de los opiáceos no amenaza tu vida, dejar las benzodiacepinas puede ser mortal. El efecto es similar a dejar el alcohol, puedes caer en estado de delirium tremens o te puede dar un paro cardiaco.

Peor aún es el efecto multiplicador que da mezclarlos con otras drogas, sobre todo con opiáceos.

5. Medicamentos para tratar el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad)

El uso de estimulantes como el Ritalin, el Adderall o el Concerta, supuestamente usados para tratar el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, ha crecido mucho durante la última década. Estas drogas se han vuelto un grave problema, sobre todo entre preparatorianos y universitarios, porque piensan que los ayuda a estudiar mejor. Pero incluso profesionistas que nunca han sido recetados los buscan para darle un impulso extra a sus carreras.

Estos medicamentos pueden causar alucinaciones y acelerar el ritmo cardiaco, y mientras más los consumas mayores son los problemas. Tomar altas dosis por largo tiempo puede provocar fuertes efectos psicológicos como paranoia, obsesividad, insomnio y arrancarse la piel. Dejarlos es menos difícil que dejar los opiáceos o el alcohol, pero el proceso hace que la gente se deprima al punto de querer suicidarse.

6. Ambien

richard-wilkinson4El Ambien es un medicamento muy efectivo para mandarte a dormir, pero es muy fácil volverte dependiente después de algunos días de uso. Una vez que empiezas a tomarlo regularmente es casi imposible poder dormir sin tomarlo. Si lo tomas por semanas, meses o años, puedes llevar a tu cuerpo a un estado de insomnio que durará semanas.

Kolodny señala que el Ambien también te pondrá más ansioso durante el día y te llevará a hacer locuras cuando crees estar dormido. Vas a tener hambre y amnesia, atacarás el refrigerador a la mitad de la madrugada y, cuando veas el desastre en la mañana, te preguntarás quién lo hizo. También ha habido muchos reportes de pacientes en Ambien que se lanzan de sus autos a la mitad de la noche y despiertan en salas de emergencia sin recuerdo alguno de lo sucedido.

Este medicamento era usado habitualmente por Heath Ledger, aunque no se encontraba en el cóctel de sustancias que lo llevaron a la muerte.

7. Jarabe para la tos

Si tu doctor te receta algún fuerte jarabe para atacar la bronquitis, la sinusitis o la fiebre del heno, ten cuidado. Estos jarabes contienen codeína, un opiáceo al que fácilmente puedes quedar enganchado. Incluso puede llegar a ser letal si se consume en cantidades elevadas. Esta es la droga que mandó a Lil Wayne al hospital y que la policía encontró en casa de Justin Bieber.  

Asegúrate de no exceder las dosis recomendadas y nunca las mezcles con alcohol, pues además de codeína este jarabe contiene un fuerte antihistamínico llamado prometazina, y la mezcla codeína-prometazina-alcohol puede conducirte a un paro respiratorio.

8. Esteroides anabólicos

richard-wilkinson11Los esteroides anabólicos, que son variaciones sintéticas de la testosterona, son prescritos legalmente para tratar los efectos secundarios causados por bajos niveles de testosterona y para ayudar a ganar masa muscular en personas que se enfrentan a serias enfermedades como el cáncer y el SIDA. Sin embargo, son frecuentemente utilizadas por individuos sanos que quieren aumentar su volumen muscular.

Y sí, son adictivos. Los esteroides no van a elevarte, pero sí se meten con la química cerebral. Usarlos continuamente puede causar cambios continuos de ánimo, irritabilidad, paranoia y agresividad. Además, dañan los riñones, el hígado y el corazón.

Incluso si nunca has pensado en tomar esteroides, te los puedes encontrar en productos enmascarados como suplementos alimenticios.

 

La Trampa (sobre el liberalismo y la Teoría de Juego)

Por: Juan de la Parra - 03/04/2014

Simulación de libertad, manipulación, falsa democracia, son algunos de los conceptos que aborda este destacado documental.

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En su fantástico documental para la BBC, The Trap, Adam Curtis investiga el vínculo ideológico entre el liberalismo y la teoría de juegos del matemático John Nash. La idea de liberar al individuo de sus ataduras de clase, de la opresión de los Estados totalitarios y del capitalismo voraz que había originado la crisis del 29 condujo a un nuevo paradigma que toma como bandera justamente la libertad individual. Se trata esencialmente de buenas ideas pero malas ideologías. El propio John Nash reconoce en el documental que su teoría no debió aplicarse tan radicalmente. La teoría surgió a partir de la búsqueda de una solución racional al conflicto bélico de la Unión Soviética y Estados Unidos. Pensemos en el juego: cientos de misiles en silos bajo tierra y otros más apuntándose mutuamente. El propósito: convencer a los soviéticos de que si ellos atacaban, los Estados Unidos tenían suficientes misiles para destruirlos. Los Soviéticos desistieron basándose en su propio interés, y esto creó un cierto equilibrio: un incentivo para no atacar. En el fondo de esta teoría se plantea una visión muy oscura del ser humano: éste se encuentra en un permanente estado de conflicto, al tiempo que es muy competitivo, calculador. John Nash, famoso entre otras cosas por inventar una serie de juegos crueles, llevó esta teoría hacia todo tipo de interacción humana, calculando matemáticamente los resultados. La sociedad basada en la libertad individual, pero evaluada por frías cifras, estadísticas y resultados cuantitativos. Todos deben sospechar y ser sospechosos ante otros seres humanos. Se trata de un modelo basado en la competencia y en el conflicto, sin considerar el elemento esencial en las relaciones humanas: la empatía.

En efecto, esto supone un problema al planteamiento del individualismo. O al menos al planear un sistema económico y político que propicia el individualismo y encapsula el altruismo.

El espejismo es el siguiente: el individuo es libre de elegir a sus gobernantes y, sobre todo, de elegir las marcas de los productos que consume. En el fondo lo que realmente sucede es que el flujo monetario es liberado a una competencia atroz por la sobrevivencia individual y la de los imperios corporativos, en la que prácticamente todo es permitido (mientras no se sepa o se cuente con un buen buffete de abogados). En este sentido la supuesta democracia es la pantalla sobre la que debatimos y proyectamos nuestros valores de equidad y justicia: un teatro.

El sistema económico mundial no tiene nada de equitativo: el ignominioso 1% de la población es el dueño del dinero.

Según el concepto de la sabiduría de las masas, un pueblo no puede equivocarse al elegir al mejor gobernante. Este es el fundamento de la democracia teórica; pero, en realidad, a una masa de gente se le puede manipular mediante abstracciones y nunca en las decisiones que atañen a su pequeña comunidad. Lo que sucede la mayor parte de las veces es que no se sabe lo que en realidad se discute, se vuelve irrelevante, y la discusión ocurre sobre posturas polarizantes en asuntos que dividen la opinión pública. En el fondo, la gestión y el status quo del Estado no se discute ni se debate. Quizá la razón sea que el sistema de competencia liberal crea el problema de la corrupción y, de hecho, lo perpetúa. Al mismo tiempo se le puede relacionar al presente estado de desigualdad. Hemos abrazado como valores el trabajo remunerado, el consumo, la explotación irracional de los recursos humanos; todo a partir del mismo malentendido ideológico.

Ahí están los medios de comunicación, insertos también en esta ecología. Por una parte son depredadores de políticos en desgracia o en escándalo; es parte del show. Por otra parte apoyan a la facción política que les permita extender su imperio para después ponerlos bajo la lupa y someterlos.

En los tiempos de las redes sociales, en los que cada individuo puede tener voz y voto, no para elegir a cierto ciudadano-en-vías-de-corromperse, sino para el debate y la gestión de los temas que a ese ciudadano le interesan, a nivel de su hábitat (los asuntos  de su interés puede que sean remotos, la aldea global es ubicua) necesitamos replantearnos conceptos disfuncionales como el Estado mismo y el sistema de representación popular.

Al final se verá si otro mundo es posible, pero para eso es necesario destruir ciertos mitos, como el de la sociedad equitativa, el libre mercado y la democracia. Llamar a las cosas por su nombre.

 

Documental completo aquí

 

Twitter del autor: @kusali