*

X
Primera parte de una entrevista con David Metcalfe en la que discutimos cómo funciona la telepatía, la relación que tiene con el paradigma científco actual, la naturaleza como un lenguaje y la conciencia como estructura primordial de la realidad y su interés por la Santa Muerte.
Picture 390

Imagen Rebecca Nicholson (http://rebeccanicholson.blogspot.mx/)

Hace un par de meses tuve la oportunidad de entrevistar a David Metcalfe. Metcalfe, además de ser un tipo estupendo, es una de las personas más enteradas de las últimas y más serias investigaciones de la paraspicología y un gran estudioso del ocultismo, la filosofía hermética y la Santa Muerte. David también escribe para diferentes sitios web como Reality Sandwich, Disinformation y sus propios sitios: Liminal AnalyticsThe Eyeless Owl

En la segunda parte hablamos sobre Cábala, el lenguaje de la naturaleza y geometría sagrada.

 

Alejandro:  Me llama la atención el nombre de uno de tus sitios (El búho sin ojos).  ¿Tiene algún significado especial?

David Metcalfe: El nombre proviene de una metáfora budista, el “búho sin ojos” es un presagio de la muerte, creí que tenía una resonancia interesante con la sabiduría, una sabiduría que no es dual, una paradoja.

A: Me gustaría conversar contigo sobre tus investigaciones, en especial sobre la parapsicología, la conciencia y la Santa Muerte.

D: A mí también me interesa conversar contigo al respecto, en especial sobre la Santa Muerte. Investigo todo desde los Estados Unidos y no estoy en contacto directo con esa cultura. Me encantaría saber tu opinión al respecto.

A: Es una cultura muy interesante: su imaginario es muy fuerte, contrasta con la religión tradicional. La idea de adorar a la muerte es impresionante: es contraintuitivo con la religión tradicional y con lo que nos enseñan que debemos creer en la práctica religiosa y hasta en la vida en general. ¿Qué fue lo que te atrajo a la Santa Muerte?

D: En el 2005 los medios estadounidenses comenzaron a publicar noticias de la Santa Muerte, Donna Caves construyó el primer templo en el 2001 y no fue hasta 4 años después que los medios comenzaron a interesarse. Me llamó la atención porque era una tradición religiosa contraintuitiva. Descubrí que a pesar de que son imágenes que representan a la Muerte, es una práctica centrada en la comunidad, sus sagrarios son cuidados por miembros del colectivo y a la vez estos refuerzan los lazos internos del mismo. El culto a la Santa Muerte se práctica en los vecindarios más peligrosos de México y de alguna manera logra neutralizar y hasta centralizar esas comunidades al unir a sus miembros.  Por otro lado, el culto está ligado a la narcocultura, existe una extraña dicotomía en su práctica y de hecho ahora existe un cártel llamado “La Santa Muerte”, que parece estarse desarrollando. Una de las cosas que descubrí cuando comencé a hablar con Andrew Chestnut, profesor de Estudios Religiosos en la Universidad Commonwealth de Virginia...

A: Quizá este es un buen momento para introducir el libro de Andrew Chesnut sobre la Santa Muerte, que recientemente se publicó en español , con una inauguración en Tepito. Tepito es uno de los barrios más marginales de la Ciudad de México, también se le conoce como “Barrio Bravo”, y es prácticamente una comunidad autónoma, opera fuera de la ley y es conocida por estar llena de cultos, criminales y antihéroes.

D: Sí, así es. El libro acaba de ser publicado en español y recientemente Chesnut dio una plática en Tepito. Ellos fueron los primeros en aceptar a la Santa Muerte públicamente, ahí se construyó el primer templo. De ahí en adelante se volvió mucho más público el culto. Por otro lado, los medios se enfocaron en el aspecto de la narcocultura y decidieron ignorar que esta tradición es mucho más compleja. Existen muchos individuos como Donna Caves, Martin George o Enriqueta Vargas, quienes no tienen relación alguna con el narco, y por el contrario se dedican a formar una comunidad alrededor de la tradición y a publicar declaraciones en contra de practicar el culto con violencia. También se oponen la subjetividad de los medios, por ejemplo, hace poco un seguidor de la Santa Muerte cometió un asesinato y por días los medios solo se enfocaron en que era un devoto, publicaron en las redes sociales que buscaba un sacrificio, etc. Sin embargo, este tipo de violencia no es la manera en que se practica esta devoción. Tanto los medios estadounidenses como los mexicanos parecen sólo enfocarse en los aspectos violentos que se le atribuyen al culto y a la vez ignoran todo lo demás.

A: Es cierto, la prensa parece enfocarse en lo que puede llamar más la atención, en hacer que la historia sea más llamativa. Si logran ligar algo con el narco se convierte en una historia mucho más grande. Lo que me parece realmente interesante es el trasfondo de la Santa Muerte, es decir, es una combinación sincrética de la religión Católica y de tradiciones aztecas, mesoamericanas. Ahora, no estoy del todo seguro, pero creo que debe estar ligada de alguna manera el culto de la muerte como una iniciación en un sentido chamánico: morir para alcanzar una conciencia nueva, la muerte como transformación, ¿no?

Picture 391D: Sin duda alguna, éste es uno de los aspectos más inquietantes del desarrollo de la tradición. Ha pasado por muchas etapas diferentes. Al principio se trataba de una suerte de reinterpretación mesoamericana de algunos de los temas que los misioneros llevaron a la región y trataban escenas de la pasión o de la resurrección de Cristo. Creo que también existe la figura de un santo —Bernardo Cuervo— que, por alguna razón, es representado como un esqueleto. En México hay una capilla con la figura esquelética, que algunos consideran es el origen de la Santa Muerte. En términos de un elemento gnóstico —de iniciación— al menos para el público, parece sólo ser en potencia, un aspecto que no se desarrolla activamente. En los libros que se publican al respecto, todo se resume a magia práctica. Pero como bien dices, su simbología e iconografía tienen el potencial de conllevar elementos gnósticos. Éste es un aspecto que en la actualidad parece ser más reconocido, de manera que en vez de ser una religión folclórica callejera, ahora se está acercando más al flujo mainstream.

A: Podría ser como una religión en un futuro distópico, una decadencia transmutada…

D: Sí, así suena, y a la vez es realmente muy pertinente para nuestros tiempos, es decir, con todos los eventos que suceden el continente americano, los problemas sociales, etc., la Santa Muerte se ha vuelto mucho más conocida. Creo que uno de los aspectos más importantes es la manera en la que la Santa Muerte parece estar abriendo algunas vías de comunicación entre México y los Estados Unidos, es una tradición que ha llamado la atención de todo el mundo, así como la de la comunidad de ocultismo en EE.UU., Canadá y hasta la del Reino Unido (aunque en menor medida). Estas comunidades se están acercando a ella, a su manera, agregándole elementos. Creo que por la misma razón está creciendo y se convierte en un comentario social. Otro aspecto interesante son los símbolos que se representan a su lado, por ejemplo el búho, que es muy importante en el folclor del sur de México. A la vez esta ave tiene otros significados para otras culturas. La Santa Muerte mexicana adopta diferentes interpretaciones, tanto significados europeos como latinos. Es sorprendente lo activa que es esta tradición. Muchas veces la gente se interesa por un culto y piensa: “se parece al Golden Dawn”, pero todas esas tradiciones están por alcanzar su ocaso, sólo se encuentran en libros y no se practican activamente, sin embargo, la Santa Muerte es activa y hasta energética. Pienso que —al menos para las personas en Estados Unidos— es impresionante poder ver cómo las personas cargan enormes estatuas de la Muerte para celebrar, es decir, no necesariamente está asociado con los aspectos mórbidos, pero más bien es una celebración de la vida. Por ejemplo, sus seguidores dicen que es segunda después de Dios porque puede ejercer su poder sobre todo excepto Dios. De esa forma también representa la vida, es quien la resguarda, es una interpretación realmente interesante.

A: Es una manera de atribuirle un nuevo significado. En México tenemos un dicho: “Cuando el tecolote canta, el indio muere”, que es otra manifestación interesante de esta tradición. Por otro lado también tienes una columna en Reality Sandwich en la que das a conocer lo ultimo en parapsicología, y también utilizas otros medios como twitter y otros sitios para los cuales has escrito por un tiempo. A través de estos divulgas las investigaciones más recientes en el campo de Psi (investigación psíquica, telepatía, y cosas paranormales). Pienso que actualmente hay suficientes investigaciones que permiten que este campo se considere con mucha más seriedad. ¿Cómo ves el estado actual de la psi?

D: Estoy totalmente de acuerdo, es decir, comencé a escribir porque me percaté de que los medios no estaban comunicando lo que realmente sucedía en este campo. Tuve mucha suerte porque, desde el principio, conocí a muchas personas que investigan fenómenos psi, como George Hansen, quien escribió Trickster in the Paranormal (Un bromista en lo paranormal). Durante mis conversaciones con él y otras personas del campo me di cuenta de que lo que ellos me decían era completamente diferente a lo que algunos medios escépticos publicaban. Después de investigar un poco más, me di cuenta de que la manera en la que los medios presentaban las investigaciones psíquicas en realidad no tenía nada que ver con los experimentos de parapsicología o con el trabajo en torno a la conciencia. Para mí era realmente importante poder sacar a la luz esta información, muchas de estas personas son científicos, no van a recurrir a Twitter, a publicar cosas en Facebook ni van a redactar artículos para sitios como PijamaSurf o Reality Sandwich. Es más, muchos de ellos ni siquiera estaban al tanto de que ese tipo de canales existía, estaban en una especie de alcantarillado cultural. En el 2010 asistí a la Conferencia de la Parapsicología y conversé con las personas ahí, y así me convertí en un especie de puente entre los científicos y los medios. A partir de entonces me he mantenido en contacto con algunos de los investigadores y así estoy al tanto de los descubrimientos más recientes. Cuando los medios escépticos reportan los mismos hechos —es muy desafortunado— pero su información es completamente subjetiva. Por ejemplo hay un escritor de Life Science que publica notas como “Estudios de visión remota llevados a cabo por el ejército de Estados Unidos no obtienen ningún resultado”. Y eso simplemente no es cierto, hay muchísimas investigaciones en torno a esos proyectos. En realidad sí lograron hacer lo que querían y además recibieron subsidios del gobierno desde 1975 hasta 1993, no hubiera sido así si no tuvieran resultados.

goatstareA: Todas esas investigaciones de la CIA, las Black Ops, como en la película The Men Who Stare at Goats, o el asunto de Stargate Conspiracy…

D: Sí, exacto. Conocí a  Russell Targ, a Joe McGonagall y otros durante seminarios de visión remota. En el Centro de Investigaciones Rhine tuve la oportunidad de pasar tiempo con estos investigadores, y me percaté de que no eran las mismas personas que los medios representan, son investigadores realmente serios. Russell Targ, por ejemplo, es completamente diferente a su supuesto personaje en  la película The Men Who Stare at Goats.

A: Es mucho más fácil caricaturizar a los personajes, ¿no? Todo se vuelve una suerte de chiste y deja de ser un tema serio, cuando realmente lo fue, es decir, en su momento invirtieron mucho dinero en el programa. Una realidad diferente es difícil de asimilar e integrar. Dentro de la realidad consensuada, este tipo de cosas puede escapar nuestra percepción y por esto es difícil ponerla en una perspectiva de ciencias positivistas. De cualquier modo todavía existen muchas preguntas abiertas y muchas personas que han tenido experiencias reales de este tipo.

D: Es una de las cosas que he discutido mucho. En este caso, las actividades que el gobierno de Estados Unidos desarrolló en torno a este programa son realmente fáciles de aprender. Sería realmente interesante ver una cultura psi desarrollarse en torno a ellas porque son cosas que se pueden hacer en casa. El psiquismo es interno, no externo. Son actividades que se pueden hacer el fin de semana, por ejemplo una prueba de visión remota. Una de las razones por las que hay tanto escepticismo alrededor de estas técnicas es que se les califica como un súper poder. Uno de los psíquicos más exitosos (en términos de los resultados) es Joel McGonagall, el primer especialista del ejército americano. Él fue una de las primeras personas que recibió el entrenamiento de visión remota; tenía un rango de precisión del 80%, un ejemplo de lo que se puede aprender mediante este proceso. Cuando lo vi en uno de los seminarios, sus aciertos eran realmente impresionantes. El hecho es que la técnica se puede emplear para muchas cosas —algunos lo llaman un programa de espionaje psíquico— pero, más bien, es una etapa temprana de recolección de inteligencia. Yo he encontrado cosas que había perdido en la casa usando las técnicas. Por otro lado, creo que un elemento que a veces confunde a las personas es la palabra “psíquico”, porque se asocia con lo paranormal, pero ninguno de los científicos que trabaja en el campo piensa que la psi es algo más allá la naturaleza, más bien, es un entendimiento más profundo de un proceso natural. Los escépticos dicen cosas como: “No creo en la magia”, “No creo en Dios”, pero ninguna de estas cosas tiene nada que ver con la psi.

A: Es el marco conceptual el que dificulta su aceptación...

D: Sí, así es. Algunas de las historias están relacionadas a fantasmas y a ese tipo de cosas, de manera que las personas empiezan a pensar en cuentos de hadas, cuando es mucho más mundano. Y es porque es mucho más mundano que en realidad es mucho más fascinante. No se trata de andar por el mundo leyendo las mentes de otros, más bien puede ser aplicado por cualquier persona (desde una ama de casa o un hombre de negocios) al usar su intuición al día a día. Otra cosa que me pareció interesante fue cómo Napoleon Hill, autor de Think and Grow Rich, un libro que por más de setenta años fue un bestseller, y un texto esencial para entender el punto de vista estadounidense de cómo mantener un negocio positivo y atractivo, fue la primera vez que el movimiento de pensamiento positivo impactó a la cultura corporativa. El libro se publicó en la década de los treinta, antes de la popularización de las respuestas negativas hacia el tema y uno de los puntos más importantes del libro es usar la intuición psíquica para triunfar en el mundo de los negocios. Y Hill lo dijo sin rodeos: “Desarrolla tu sexto sentido”.

A: También habla del sexo tántrico, ¿no?

D: Sí así es, habla sobre la transmutación sexual, sobre transmutar la energía sexual para incrementar la productividad. Es increíble pensar que ese libro, que se ha mantenido entre los más leídos a lo largo de los últimos setenta años, ha sido completamente ignorado por nuestra cultura. 

NH (1)A: En México se publicó Los brujos del poder de Jose Gil Olmos, un libro que habla sobre cómo algunas de las personas más poderosas se dirigen a las fuerzas ocultas, a brujos y a la santería, etc., para alcanzar el poder. Tenemos un trasfondo oculto, que muchas veces no vemos porque el presidente del país, el gobernador de un estado o el directivo de una gran compañía no puede decir que consultó a su brujo o a su gurú, sin embargo es algo que pasa muy seguido. Y eso es lo que hace que Napoleon Hill sea tan interesante: ha influenciado enormemente la cultura sin que nosotros realmente entendamos cómo esta visión oculta del mundo lo mueve.

D: Así es. Son las personas más pobres y las más ricas las que recurren a lo que generalmente se conoce como magia. Entonces sólo las clases medias están atascadas en un estilo de vida consumista que las  ignora. Como dijiste, hay casos como el de Bill Clinton, quien tuvo una cita con uno de los líderes Vudú más importantes de Haití, se supone que se trataba de un asunto diplomático, pero ¿quién sabe si salió algo más de ahí? Un aspecto fascinante de México es que existe un poco más de apertura, hay una mayor aceptación y más personas están dispuestas a hablar al respecto. En términos de la Santa Muerte, uno de los primeros libros publicados fue de ficción escrito por un periodista. El libro narraba la influencia de la tradición y de los individuos poderosos que le rendían tributo a la Santa Muerte, pero que a la vez negaban hacerlo. Ahora cada vez hay más personas que admiten seguir esta tradición, muchos actores y celebridades, por ejemplo.

A: Otro ejemplo es el de Henry Wallace, secretario de agricultura durante el periodo de Roosevelt, quien mantenía una amistad estrecha con Nicholas Roerich. Juntos intentaron encontrar el Santo Grial, o la Piedra del Destino en los Himalayas. Tenían una especie de hermandad secreta masónica, de la cual derivó que “el ojo en la pirámide” convertiría en el reverso del dólar, como homenaje a su influencia.

D: Sí, fue gracias a él que pusieron el Gran Sello de Estados Unidos. Y eso también da pie a otro de los aspectos negativos, es decir, involucrar las acciones de políticos con cierta frecuencia lleva a otro malentendido. Creo que generalmente se le atribuye muchos más elementos y teorías de conspiración de los que tiene.

A: Yo solía ver todo desde otra perspectiva: todo era parte de una gran conspiración. Luego me di cuenta que estos elementos son parte de la vida, nos rodean y suceden, entonces depende de nosotros usarlos y hacer ese tipo de cosas que, al final, son parte de la vida. Las personas que  ahondan en el ocultismo no lo hacen necesariamente con el propósito de controlar a otras personas. Algunos lo hacen para descubrir su propio camino.

D: Sí, exacto. También existen muchas prácticas cercanas a la magia que son esenciales para mantener viva a una cultura. En la cultura latinoamericana hay una increíble combinación de elementos contemporáneos con tradicionales, entonces discernir las influencias de la cultura actual es muy fácil, en contraste, en los Estados Unidos, todos pretenden no estar arraigados en el pasado, entonces, en este sentido, la cultura está un tanto muerta.

A: Regresando a un punto anterior, quizá, en términos de la parapsicología, esta no requiere actividades o habilidades supernaturales, más bien usa las que ya son parte de nuestras capacidades innatas, habilidades perceptivas que no estamos acostumbrados a usar. Puede ser que el siguiente paso sea entender cómo es que funcionan; si todos somos psíquicos, ¿cómo es que funcionan estas habilidades? ¿Como podemos ampliar esta percepción? ¿Qué usos le podemos dar en la vida diaria? Ya se han estudiado algunas posibilidades: la telepatía, la percepción extrasensorial que podría estar relacionada con la intuición, el supuesto “sexto sentido”. La intuición —una percepción no racional— es particularmente interesante porque aprovecha la mente inconsciente. El inconsciente registra muchísima información de la que no estamos al tanto y la guarda, esto nos presenta una nueva posibilidad: ya lo sabemos todo porque nuestro inconsciente es mucho más grande de lo que podemos imaginar. Existen también otras teorías, como las investigaciones de Rupert Sheldrake en los campos morfogenéticos: vivimos en un campo de información resonante en el cual a veces podemos sintonizar ciertas otra información afín o la cual comparte mayor cercanía morfogenética… la naturaleza es memoria incorpórea. Por otro lado, en varias ocasiones han intentado relacionarlo con el entrelazamiento cuántico. ¿Qué piensas de las teorías que explican la existencia de la telepatía?

D: Es difícil definirlo pero, a la vez, es un elemento fascinante de parapsicología. A medida que la neurociencia puede explicar la parte física de del cerebro para así entenderlo mejor, la parapsicología ahonda mucho más para determinar qué es exactamente lo que sucede.  En términos de la relación con la física cuántica, creo que en gran parte emplean su lenguaje alegóricamente, entonces es una interpretación un poco diferente a la de otros investigadores. Sé que Dean Brady por ejemplo utiliza muchas alegorías, metáforas, de la física cuántica para describir lo que parece estar sucediendo en el campo de la parapsicología. Este lenguaje metafórico ayuda a entender mejor la naturaleza de la parapsicología, cosa que los medios tienden a ignorar o a cubrir mal. Recientemente hubo un caso, publicado en la revista New Republic, en el cual Rupert Sheldrake y Deepak Chopra responden a las críticas de Jerry A. Coyne, quién asegura que son “pseudocientíficos”. En el artículo, Chopra da una lista de ejemplos en los que Coyne, un escéptico, malinterpreta una alegoría y concluye que la psi es una pseudociencia. Un ejemplo de esto es cómo Chopra escribió sobre la inexistencia de la luna ya que esta es sólo una idea conceptual, Chopra lo describió poéticamente pero lo que esencialmente buscaba expresar era que el fenómeno que llamamos “luna” no es la luna, la luna es una asociación cultural.

A: ¿Como los túneles de la Realidad de Robert Anton Wilson, la luna está hecha de nuestras creencias también?

D: Exactamente, entonces cuando los escépticos leen ese tipo de artículo, sólo podrán responder que sí existe la luna. Lo que no entienden es que Chopra está hablando metafóricamente, como en el caso del lenguaje de la física cuántica, “las mentes entrelazadas”, es un término metafórico que describe reacciones físicas, la distancia, etc. En la precognición, la telepatía o en la clarividencia sucede algo similar, entonces ahora utilizan el mismo lenguaje, pero al hacerlo no implican que sea un fenómeno con un efecto cuántico. Este es uno de los principales problemas con la presentación pública de las ciencias, mientras que hay personas que trabajan para resolver dudas, crear modelos y desarrollar teorías, los medios y los escépticos malinterpretan la información para que parezca que los investigadores afirman haber descubierto algo que va en contra de la ciencia tradicional, y no es así. Desde el final del siglo XIX, los verdaderos pensadores, aquellos que estaban influenciando las ciencias y matemáticas, eran personajes como Wittgenstein y su teoría sobre la realidad y la lógica (la lógica no funciona en la realidad, la lógica funciona a través de la lógica pero si la sacas de ese ámbito y la llevas a la realidad se vuelve completamente inútil) y Gödel con la demostración ontológica, etc. Eran personajes cuyo trabajo exploraba ideas lógicas pero que cuestionaban la realidad. En la actualidad parece que la percepción pública de la ciencia  todavía no alcanza a estos genios del siglo XIX. Aún existe una extraña percepción dualista que va de la mano con pensar que el cuerpo y la mente están separados, que no es necesariamente cierto. Los budistas también crearon un sistema basado en que esto no es cierto. El último libro de Dean Radin, Supernormal, aborda este tema: al estudiar los sistemas religiosos, los sistemas más altos de filosofía, todos hablan de la inexistencia de la realidad dualista, que conduce al psiquismo. Hay muchas otras concepciones de la realidad, hay muchos otros modelos que funcionan bien con la psi, pero como la noción capitalista del progreso científico siempre es mediante máquinas, entonces el hombre-máquina ya no funciona con la psi. Este fue uno de los problemas que surgió a partir de las conferencias TEDx que Sheldrake dio, porque los organizadores decidieron alejarse del tema. Lo que muchos no saben es que TEDx es una entidad de capital emprendedor, en esencia lo único que le interesa a la organización es que científicos den conferencias a inversores capitalistas para que estos sepan en qué deben invertir.  El problema con Sheldrake y Graham Hancock es que ninguno de los dos ofrece una oportunidad para invertir. Por otro lado, sí hay compañías que invierten en la parapsicología y que tienen centros de investigación, Sony por ejemplo. Uno de sus empleados, Gene Simmel, viajó hasta Japón a estudiar los archivos y lo que descubrió fue que la compañía descubrió que sí existe la telepatía, la clarividencia, etc. pero no hay manera de llevarlos al mercado.

A: En realidad ese es el eslogan de nuestra sociedad: es cierto, existe, pero no lo podemos monetizar entonces no haremos nada al respecto. Es interesante ver cómo las compañías comerciales se vuelven los legisladores de la realidad.

D: Además tienen equipos de personas, científicos, a los que les pagan para que apoyen la inexistencia de todo lo que no se puede monetizar. La ciencia no se puede desarrollar así.

blac-consciousA: Antes hablaste de la división entre la mente y el cuerpo, ya que nos presenta un entendimiento más holístico de cómo estos fenómenos pueden entenderse mejor si no separamos la mente del cuerpo, o quizá, llevando esta teoría un poco más allá, en términos gnósticos o budistas: todo es mente. A través de esta perspectiva podría ser más claro como un individuo puede acceder a los pensamientos de otro; como puede suceder el avistamiento de una suerte de poltergeist, como una extensión de sí mismo.

D: Al eliminar la separación entre la mente y el cuerpo, es más claro como nuestro cerebro recibe mucha más información de la que procesamos conscientemente. Los pensadores materialistas asumen que todo tiene un orden fijo y que todas las cosas fluyen entre sí, de manera que las cosas se comunican, viajan distancias fijas, pero en realidad no existen limitaciones. Nuestros cuerpos parecen tomar la forma de un cuerpo humano pero estamos constituidos principalmente de agua y bacterias, entonces estas separaciones no son reales. Hay un tipo de meditación budista en la cual debes de enfocarte en lo que ves, en el sabor que tienes en la boca, en los olores que te rodean, las cosas que tocas, al hacerlo te das cuenta de que todas esas experiencias las estás percibiendo con un solo sentido. Al meditar al respecto también te das cuenta que jamás dejaste atrás tu mente; nunca salimos de nosotros mismos, siempre interpretamos información interna y la transformamos en una realidad. Nuestro cerebro procesa todos nuestros sentidos como uno solo, esta conexión, como la geometría sagrada, nos muestra como la realidad está repleta de matemáticas básicas, que fluyen de un sistema a otro. En términos de lo que sucede actualmente en el campo de la psi, James Carpenter acaba de publicar el libro First Sight, donde habla de uno de los problemas de estudiar la clarividencia, la telepatía, la precognición, etc. Se refiere a la estructura subyacente de nuestra consciencia, que no es un proceso adicional sino algo que yace en las profundidades de nuestros procesamientos cognitivos, lo que él llama “first sight” (primera vista). Él describe que es a primera vista que obtenemos nuestra primera percepción de las cosas, de los sentidos psíquicos, pero que interpretamos en términos de la información material de nuestros sentidos. Sin embargo, en estos niveles, tanto en el de la primera vista como en el subyacente hay un intercambio continuo de información.

A: Quizá esta es una noción que nos regresa a una conciencia primordial del universo. 

Leer segunda parte 

Twitter: @davidbmetcalfe

Twitter: @alepholo

Pareidolias, falso reconocimiento de patrones y sincronicidades: la mente se proyecta en el espacio buscando encontrar sentido, pero qué si ese espacio es también sustancia mental.

Pareidolia_false_wood 

El viento no se queja; el hombre es el que oye, en la queja del viento, la queja del tiempo.- Octavio Paz

Un hombre paranoico es alguien que sabe un poco de lo que está pasando.-William Burroughs

Al menos de manera tangible, desbrozando el campo de conceptos, el hombre está sólo en el universo. Tiene sólo su cuerpo y su mente para conocer la realidad (si es que ésta existe de manera independiente de su pensamiento). Por más que uno se apoye en los demás o invoque a seres invisibles o sobrenaturales, a fin de cuentas  la mayoría de nosotros (los que no tenemos algún siddhi) sólo podemos conocer bien a bien lo que nos ocurre a nosotros, dentro del límite de nuestro cuerpo. Lo otro que conocemos, la otredad misma, la divinidad o incluso la realidad exterior se muestra de una manera un tanto espectral e inasible: podemos conocerla solamente a través de inferencias, de conocimientos indirectos, con instrumentos que a lo mucho son prótesis de nosotros —miembros fantasmas— y que van creando modelos, mapas que tomamos como reales pero que no son ciertamente "el territorio"; conocemos los fenómenos, pero la cosa en sí, el noumen es esencialmente elusivo o "incognoscible" en la terminología de Kant. Puede ser que el universo entero esté dentro de nosotros, puede ser que todo rezume de conciencia, que todo esté vivo y vibre, pero si soy riguroso, la verdad es que sólo tengo conciencia de mí mismo: esa unidad o esa conciencia universal es una luz que se desvanece o una voz que se pierde en la distancia y la monotonía. Algo que apenas puedo percibir, que posiblemente intuyo y que acaso añoro.

Estamos solos pero observamos el magnífico teatro cósmico de lo otro. Y ante esta inmensidad en la que palidecemos, y quizás precisamente porque no podemos alcanzarla o poseer lo otro que deseamos, estamos ávidos de encontrar un sentido, una explicación que nos permita seguir adelante en la separación física y psíquica que se revela como la realidad contundente —nuestro pequeño drama existencial bajo luces distantes que no queremos que  nos sean indiferentes. El hombre siempre ha visto las estrellas en la noche. En ellas ha encontrado no sólo una dirección para navegar en la oscuridad, también ha creído encontrar una dirección para entender los sucesos que le ocurren a su interior, o en su relación con el mundo y guíar su vida: una rueda de dibujos animados en los que ha proyectado su mito y su drama. El acto es primordial y no es del todo diferente de vernos reflejados en algo o en alguien que no somos nosotros. El cielo es el primer espejo de nuestra mente. Este mismo acto se da en toda cardinalidad, hacia arriba y hacia abajo, hacia afuera y hacia adentro y en todos los elementos. Las mancias son tan viejas como la civilización: podemos leer las olas del mar,  las figuras que deja el fuego en el carbón, lo que nos dice el viento es distinto si proviene del norte que del sur, la tierra es una matriz de lenguaje: el polvo susurra lo que somos, las entrañas de los animales o el vuelo de los pájaros nos muestran si es auspicioso partir o iniciar una batalla. Todo habla, todo está lleno de signos, todo es una cámara de ecos y resonancias. "Hagamos silencio, para que podamos escuchar el murmullo de los dioses", escribió Emerson.

¿En realidad leemos o decodificamos este texto, este libro de la vida, este "bosque de símbolos"? ¿O más bien creemos ver y oír fuera de nosotros nuestras propias ideas, las cuales pujamos por ver reflejadas, por confirmarlas con la fuerza de la realidad externa, para encontrar un sentido? 

Lo anterior es parte de la visión animista del universo, considerada como primitiva por la ciencia moderna, con el despectivo: "pensamiento mágico" (bajo el entendido de que el pensamiento racional, basado en la disección de los fenómenos, es superior). La ciencia moderna nos dice que el universo y la evolución corren de manera ciega e indiferente a nuestros pensamientos y creencias. El universo es vasto y maravilloso, pero es también terriblemente frío e inclemente: no se inmuta por lo que le sucede a una civilización en uno de miles de millones de planetas y menos por lo que sucede dentro de un cerebro humano. De igual manera, las leyes de la física señalan que la forma en la que se comporta la materia es constante en todas partes del universo, por lo que esta indiferencia existencial es parte de la naturaleza de la realidad. Y aunque desde fuera queremos interpretar la física cuántica como una esperanza para significarnos en este cosmos baldío, apropiándonos de la noción del colapso de la función de onda como una prueba de que  la materia responde a la conciencia o de que al observar un fenómeno lo modificamos, muy pocos son los científicos que aceptarían que esto significa que el universo recibe nuestras señales y las regresa, que la naturaleza se comunica con nosotros o que nuestra mente puede afectar la materia. En otras palabras, aunque podamos conocer las leyes de la física y entender cómo funciona el universo —la concatenación de la causa y el efecto—, el dotarlo de un significado y creer que tiene un sentido, que avanza hacia un fin determinado —y que nosotros tenemos relevancia en su camino—, es una proyección antropomórfica. 

El mundo de la divulgación de la ciencia se encuentra tomado por el reestreno de la serie Cosmos, esta vez con el astrónomo Neil deGrasse Tyson. En el tercer episodio de su "odisea en el espacio-tiempo" se explora la importancia de nuestra capacidad de reconocer patrones, una de las más particulares cualidades humanas, la cual ejercemos al borde de la patología:

El talento humano para reconocer patrones es una arma de doble filo: somos especialmente buenos encontrando patrones, aun cuando realmente no están ahí —esto es algo que se conoce como falso reconocimiento de patrones.

Estamos hambrientos de significado —de signos de que nuestra existencia personal tiene un significado especial para el universo. Con ese fin, nuestro entusiasmo suele engañarños y a los demás.

No sólo queremos descubrir y confirmar que el mundo es una historia que hace sentido, como el cuento que nos contaban nuestros padres para que pudiéramos dormir tranquilamente. Queremos ser parte de la historia, escribir nuestro nombre en las piedras y en el cielo, que las montañas nos contesten, que las estrellas nos vigilen.  

Diversos fenómenos parecen atestiguar este impulso de nuestra mente por reconocerse en el mundo. El término comúnmente usado para describir este "falso reconocimiento de patrones" es "apofenia" una mala apropiación del término acuñado por Klaus Conrad "apofanía", en oposición a "epifanía". Esta visión-delusión, en palabras de Conrad, ocurre cuando vemos conexiones sin motivo acompañadas de "una experiencia específica llena de significado anormal".  Curiosamente esta definición es similar a la definición del término sincronicidad por parte de Carl Jung: "una coincidencia acausal significativa" o "un principio de conexión acausal". (Más adelante analizaremos qué quiere decir Jung con algo que no tiene causa pero sí significado y por qué esta visión es la clave para formular un universo con sentido, en el que el ser humano pueda encontrar respuestas en el "aterrador silencio del espacio sideral").

jesus-app-cheetah.grid-4x2La manifestación más conspicua y ridiculizada de la detección de patrones falsos en el mundo es seguramente la pareidolia, comúnmente asociada con apariciones religiosas en lugares insólitos. Ocurre en personas que han visto la imagen de Jesús en un cheeto o en un burrito, a la virgen en la escarcha que producen las neveras de un minisuper o que han creído ver una señal divina luego de que la imagen de la deidad apareciera en sus éxamenes de rayos X en sus pruebas de cáncer.  Las mismas revistas científicas utilizan la pareidolia para describir objetos cósmicos encontrados por la observación astronómica: una nebulosa que es llamada "el ojo de dios", otra que se considera "el balón de futbol" o una más que es una "mariposa". Ver estos objetos cósmicos como si fueran cosas íntimamente ligadas a nuestra existencia nos ayuda a entenderalas (aunque sea bajo una falsa conexión). Por otro lado hay quienes al ver estas formas análogas creen que el universo mismo está construido a la medida de nuestra comprensión (un principio antropocósmico), bajo un mismo principio formal, con correspondencias que nos hablan y cifran. "Dentro del capullo yace la mariposa y dentro de la mariposa yace la señal de otra estrella", escribió crípticamente Philip K. Dick.

Habrá que decir que este universo frío y calculable, independiente de nuestra mente, no es el razonamiento exclusivo de las mentes más aptas de nuestra cultura  —o al menos no todas las mentes más brillantes están de acuerdo en esta visión del universo. Una de las características más notables de la inteligencia es poder sostener al mismo tiempo puntos discordantes, barajar principios contradictorios sin tener que pronunicarse a favor de uno. Hagamos esto. Jugemos el juego de Jano.

Un universo de significado

Erik Davis, autor de Techngnosis, uno de los libros más importantes para entender las ideas que impulsan a la tecnología moderna, en su trabajo reciente estudiando la religión y los pasatiempos de la sociedad contemporánea (la música electrónica, las drogas psicodélicas, los videojuegos) detecta una necesidad de reencantar nuestra existencia, por volver a encontrar un significado que podríamos llamar mágico en la herrumbre de nuestra civilización industrial. Sí, claramente la tecnología nos permite hacer cosas que antes sólo podíamos soñar, ¿pero cuál es el sentido de nuestras vidas en medio de este bosque de máquinas que nos conectan a distancia pero que también nos aíslan de la chispa vital?

A la visión del astrónomo Neil deGrasse Tyson, como contrapeso a la visión cientificista, habría que oponer la visión del psicológo Carl Jung. El tema principal estudiado por Jung por toda una vida fue  evidentemente la psique humana. Sin embargo, la profundidad de su estudio lo llevó a creer que la psique humana se extiende mucho más allá del cerebro individual. No sólo la mente inconsciente es una inmensa construcción colectiva sino que lo psíquico por momentos parece escapar del fuero interno al mundo —o al menos el mundo, en la narrativa personal de la mente, refleja los procesos internos. Intentando explicar fenómenos psi al final de su vida Jung notó que existen dos tipos de relaciones entre las cosas: la cadena causal y la interconexión de significado o "la conexión constante a través del efecto y la conexión inconstante a través de la contingencia, equivalencia o significado". Esto evidentemente resulta una herejía  y una amenaza para el edificio de la ciencia: que existe una capa de realidad, quizás más profunda aunque menos constante, en la cual la supuestamente inexorable ley de la causa y el efecto no aplica. En su ensayo Sincronicidad Como Principio de Conexiones Acausales, Jung cita a una serie de precursores que influyeron en la conformación de su idea de sincronicidad, entre ellos Leibniz, Kepler, Plotino, la filosofía taoista y Schopenhauer. Este último escribió:

Todos los acontecimientos en la vida se sitúan de acuerdo a dos tipos fundamentales de conexión: primero, la objetiva, la conexión causal de su desarrollo; segundo, en una conexión subjetiva, que existe sólo en relación al individuo que la experimenta y la cual es tan subjetiva como sus propios sueños, y en la que, de todas formas, la sucesión y el contenido están determinados necesariamente y de la misma manera como la sucesión de escenas de un drama generado por un poeta. Esos dos tipos de conexiones existen simultáneamente y en el mismo suceso, como un enlace en dos cadenas muy diferentes, las cuales sin embargo se han alineado perfectamente en una consecuencia en la cual en cada momento el destino de uno se empata con el destino del otro, y cada uno se vuelve el héroe de su propio drama a la vez que figura simultáneamente en el drama del otro. Esto es también libremente algo que excede nuestros poderes de comprensión y sólo puede concebirse a través de la más fabulosa armonía preordenada.

El anterior párrafo, que se puede encontrar en el ensayo"Especulación trascendental sobre el aparente diseño en la fe individual" es de una exquisita penetración intelectual y es vital en la concepción de la sincronicidad jungiana, aunque el psicólogo suizo luego precisara algunas diferencias con Schopenhauer.  El filósofo alemán intenta conciliar la paradoja de cómo cada quien parece generar su propia realidad, vivir en su propio drama poético y a la vez ser parte de un mundo de causa y efecto, un mundo objetivo en el que confluyen todos los dramas personales sin entrar en conflicto. Una conciliación del solipsismo mezclada con el maya del hinduismo (encontramos aquí curiosamente una anticipación de esa idea con tanta historia que en nuestros días ha tomado el nombre de La Matrix). Schopenhauer invoca una prima causa que ubica en la Voluntad Trascendental, de la cual se genera toda la trama ilusoria de la Representación. Todo ocurre de manera simultánea: "las cadenas causales radiando como líneas meridianas de los polos". Schopenhauer creía en un determinismo absoluto; Jung admitía la posibilidad de un indeterminismo. David Bohm, que llevó a la física una visión similar a la Voluntad y la Representación con su Orden Implicado y Orden Explicado, nos da una pista de cómo pueden coexistir  lo determinado y lo indeterminado, lo causal y lo significativo, desde el vacío cuántico:

ya que el determinismo puede surgir de un indeterminismo subyacente, el universo puede tener capas alternativas de causalidad y caos.

significadoHoy en día se ha popularizado mucho la creencia en las sincronicidades como eventos que parecen comunicar a la personas que las atestiguan un profundo significado o un tipo de señal numinosa. Vulgarmente se cree que estos fenómenos tienen una causa oculta, una intervención velada: son emisiones directas del "universo" (lo que sea que eso signifique). Pero para Jung, después de observar el fenómeno detalladamente, lo relevante de las sincronicidades es justamente que no tienen una causa: sólo tienen significado. Jung en un principio consideró la posibilidad de que existiera una fuerza física desconocida que pudiera estar operando en fenómenos como la telepatía, la percognición, o la astrología, más tarde pensó que el tiempo mismo podría ser una estructura codificada hipervinculante "las cosas que ocurren en el mismo momento de tiempo son una expresión del mismo contenido de tiempo". Al final se inclinó por creer que estos fenómenos simplemente sucedían como parta de una significación de la psique. La ciencia mainstream estaría de acuerdo con Jung en que no hay una explicación física para estos fenómenos; estaría en desacuerdo en que en verdad ocurren (jugando a esa cadena: estarían en desacuerdo con la ciencia millones de personas que se basan en sus experiencias). Es harto conocida la historia sobre un poltergeist que simbólicamente marcó la desavenencia entre Jung y Freud, cuando el primero se inclinaba a considerar la existencia de fenómenos parapsicológicos. Jung tuvo muchas experiencias de este tipo en su vida pero lo que lo llevó a considerar que lo parapsicológico tenía cabida en el más serio estudio científico fueron las investigaciones del Instituto Rhine, que aún hoy dejan perplejos a muchos respetados científicos.

Como he dicho, es imposible, con nuestros recursos actuales, explicar la percepción extrasensorial, o el hecho de la coincidencia significativa, como un fenómeno de energía. Esto termina con la explicación causal también, ya que un "efecto" no puede entenderse si no como un fenómeno de energía. Así que no puede ser una cuestión de causa y efecto, sino de caer conjuntamente en el tiempo, un tipo de simultaneidad... considero que la sincronicidad es una relatividad del tiempo y el espacio psíquicamente condicionada. Los experimentos Rhine han demostrado que en relación a la psique el tiempo y el espacio son, por así decirlo, "elásticos" y pueden aparentemente reducirse al punto de la desaparición, como si fueran dependientes de condiciones psíquicas y no existieran por sí mismos sino que fueran "postulados" por la mente consciente. En la visión original del mundo, como la encontramos entre hombres primitivos, el tiempo y el espacio tienen una existencia precaria. Se convierten en conceptos "fijos" sólo en el curso del desarrollo mental, gracias sobre todo a la introducción de la medición. En sí mismos, el espacio y el tiempo consisten en nada. Son conceptos hipostasiados engendrados de la actividad discriminatoria de la mente consciente, y forman coordenadas indispensables para describir el comportamiento de los cuerpos en movimiento. Son, entonces, esencialmente psíquicos de origen, lo cual es probablemente la razón que hizo que Kant los considerara como categorías a priori. Pero si el tiempo y el espacio son sólo propiedades aparentes de cuerpos en movimiento y son creados por las necesidades intelectuales del observador, entonces su relativización por condiciones psíquicas no es ya motivo de asombro sino que llega a los límites de la posibilidad. Esta posibilidad se presenta cuando la psique observa, no a los cuerpos externos, sino a sí misma.

De aquí que el hombre que observa el tiempo y el espacio y los fenómenos que discurren por su aparente continuum, en realidad observa una construcción psíquica o una relación entre su propia mente y el mundo. Se observa a sí mismo. Esto es lo que a fin de cuentas Jung nos dice en su aspecto más radical. Aquí también Jung muestra una coincidencia significativa con la filosofía hermética, que sostiene como uno de sus principios la identidad entre el espacio y la mente. Si de alguna manera la conciencia es parte fundamental de la naturaleza, entonces podemos entender que el significado sea un aspecto primordial de la realidad: es parte del lenguaje de la mente.  Ya que nos acercamos al final a terrenos ocultistas, recurramos a Lon Milo Duquette, uno de los herederos de figuras como Aleister Crowley e Israel Regardie, para poder entrever esta noción del significado como un aspecto primordial de la realidad, tanto como la materia y la energía: 

Casi cualquiera estaría de acuerdo que la realidad objetiva es un mundo en el que las cosas vivientes son justo eso --cosas vivientes, tales como personas, perros, gatos o elefantes. Y por lo tanto, los símbolos no están vivos, son representaciones abstractas de las ideas.  Ha sido mi experiencia, sin embargo, que lo opuesto es verdad en el plano de la magia. Los símbolos están vivos y las cosas vivientes son generalmente el símbolo de algo.

Al universo de la ciencia moderna que hereda aún el modelo de la física clásica de un universo mecánico, ciego y sordo a nuestra existencia, contrapongamos el universo cabalista, en el que las cosas son representaciones de un lenguaje primigenio.  En el caso de Jung, no es que niegue la causalidad sino que ésta es un aspecto complementario del significado junto con el cual forma el balance secreto del mundo, tan importante en la filosofía oriental y en el pensamiento jungiano. A Jung le gustaba citar la traducción del "Tao" de Richard Wilhelm como "el sentido" o el "significado" ("meaning", "sinn"). Para él ver conexiones significativas sin relaciones causales es equivalente al pensamiento taoista de pensar en términos del todo, el cual es esencialmente simultaneidad, lo causal en cambio es más apropiado para lo fragmentario.

Aquí nos detendremos por el momento, con la intención de cuestionar tanto a aquellos de nosotros que creemos encontrar significado en los sucesos más dispares e inconexos, como también al modelo de la ciencia establecida que niega la existencia de todo lo que no puede ver o de todo aquello que no se ajusta a la estructura paradigmática de una causa y un efecto. Vivir en un universo de significado —más allá de que pueda parecer el delirio del mentalismo— ofrece la posibilidad de reencantar la existencia al acercarse a la realidad desde la poesía. El mundo se convierte en un texto que discurre en nosotros, un río de palabras, símbolos y metáforas; no sólo para intentar descifrar sino también para disfrutar: como con un poema que tiene diferentes capas de significado y cuyos signos se conectan siempre a otros signos en una madeja infinita.

Twitter del autor: @alepholo