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Estados Unidos implementó un programa para organizar a la sociedad civil en contra del gobierno de Venezuela por más de 15 millones de dólares.

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La polarización en Venezuela ha llegado a un punto donde es difícil hablar sin que se toquen fibras sensibles y se pueda caer en imprecisiones, ante la manipulación de la información de parte de los diferentes actores. La prensa internacional, salvo algunos casos más cercanos a Venezuela, parece estarse alineando con la oposición —una visión que ciertamente comparte Estados Unidos, país al cual seguramente no le molestaría colocar a otro mandatario en lugar de Nicolás Maduro, el heredero de Chávez, la gran pesadilla de Estados Unidos.

Bajo estas condiciones e inclinando la balanza, parece importante dar a conocer la injerencia que ha tenido el gobierno de Estados Unidos en Venezuela, infiltrando la sociedad civil para organizarla, equiparla y azuzarla en contra de "la revolución chavista". Cables de WikiLeaks muestran que Estados Unidos fondeó un programa de resistencia en Venezuela de más de 15 millones de dólares, supuestamente preocupado por el estado "poco democrático" que lideraba el comandante Hugo Chávez. El cable señala:

OTI [Oficina de Iniciativas de Transición, el programa propulsado en Latinoamérica por Estados Unidos] ha apoyado a 300 organizaciones civiles en Venezuela con asistencia técnica y capacitación, conectándolos con otros movimientos internacionales, y con ayuda financiera por 15 millones de dólares. 

El sitio Libre Red ahonda sobre la participación de Estados Unidos en Venezuela:

Entre los documentos revelados por Wikileaks se encuentra un informe emitido por el consejero político de la embajada de EE.UU. en Caracas, Robert Downes, denominado “Cinco puntos estratégicos del equipo en el país para el apoyo programático de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés)”.

En ese informe se resumen los puntos estratégicos que fueron delineados para el período 2004-2006, es decir, desde que la Revolución Bolivariana ganó el Referendo Revocatorio hasta las siguientes elecciones presidenciales.

Esos cinco puntos fueron: Fortalecimiento de las instituciones democráticas, penetrar la base política de Chávez, dividir al chavismo, proteger los negocios vitales de EE.UU. y aislar a Chávez internacionalmente.

A estos esfuerzos coordinados dentro de Venezuela se suman diferentes sanciones financieras y especulaciones del mercado con el fin de dificultar el mandato de Nicolás Maduro desde abril 2013.

La doble moral, según sus intereses, de Estados Unidos, quedó demostrada luego de que Obama llamara "legítimas las protestas en Venezuela" y en su propio patio trasero se arrestara a manifestantes que se pronunciaron ante la Casa Blanca.

Personalmente no me atrevo a pronunciarme sobre lo que está sucediendo en este momento en Venezuela, desde fuera, desconozco los pormenores de la situación y soy consciente de los filtros que existen en la información —la manipulación constante, del mismo gobierno y de la prensa internacional y local, de un caso como éste en el que se entrecruzan agendas políticas y en el que se pelea por el poder en una crisis que es una oportunidad para provocar un cambio. Pero considero importante notar que existen intereses creados internacionalmente, bajo el liderazgo de Estados Unidos, un país que habría violado la autonomía nacional al organizar a la sociedad civil en contra del gobierno de Chávez —y ante este antecedente, aunque el cable de WikiLeaks es de hace unos años, por qué no pensar que lo sigue haciendo. Lo que ha hecho Estados Unidos puede bien calificarse de contrarrevolucionario, y acaso como un taimado intento de golpe de estado.

También en Pijamasurf:  Fotos de las protestas en Venezuela

Twitter del autor: @alepholo

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.

Estudio concluye que Estados Unidos no es una democracia: es una oligarquía

Política

Por: pijamasurf - 02/22/2014

Prestigiosas universidades parecen confirmar lo evidente: Estados Unidos es el gobierno de la élite económica (del llamado 1%). ¿Es la demoracia la gran farsa moderna?

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Prestigiosas universidades concluyen algo que era evidente para cualquier persona con el más mínimo pensamiento crítico: Estados Unidos es una oligarquía: el gobierno representa los intereses de una élite adinerada y no del pueblo.

El estudio realizado por investigadores de Princeton y Northwestern analizó extensivamente información de políticas públicas aprobadas de 1981 a 2001 para determinar el estado del sistema estadounidense. Estas leyes implementadas fueron comparadas con las preferencias de los estadounidenses promedio, las preferencias de los más ricos y las preferencias u opiniones de grupos con intereses especiales. Los resultados muestras que la política estadounidense sirve los intereses del grupo afluente o de la élite económica que despliega una poderosa influencia a través del cabildeo. Lo cual sugiere que la democracia es una gran farsa –una representación teatral que sirve para que el pueblo no reclame el poder y se mantenga relativamente cómodo, y ciertamente inofensivo, observando la televisión, el espectáculo de los republicanos vs. los demócratas.

Los investigadores concluyen que: "El punto central que emerge de nuestra investigación es que las élites económicas y los grupos organizados que representan los intereses de las corporaciones tienen un sustancial impacto independiente en la política del gobierno de Estados Unidos, mientras que los grupos masivos y los ciudadanos promedio tienen poca o nula influencia independiente". Aún cuando estos grupos manifiestan su desacuerdo con la política pública, rara vez ven reflejados sus intereses en cambios puntuales. Otro estudio reciente muestra cómo las protestas y las manifestaciones públicas tienen también poca o nula efectividad para cambiar la política pública.

Ante este estudio, que confirma lo que ya era obvio, lo mismo que argumentaba el movimiento Occupy (y no sólo en Estados Unidos, seguramente en tu país también), resulta pertinente preguntarnos si ¿no es absurdo participar en el teatro de la democracia y perder nuestro tiempo?   No resulta tampoco descabellado preguntarnos sobre la naturaleza ilusoria de la democracia como la vivimos –esta gran superstición propagandística de nuestra era– y si no es mejor desengañarnos y elegir a nuestros gobernantes por lotería.

También en Pijama Surf: ¿Trabajan los gobiernos para las corporaciones?