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Fundado en 1999 FusionAnomaly.net es uno de los mejores y más raros sitios de Internet, un intento épico de compilar una realidad alternativa, sensible a las modulaciones de la información que se vuelve conciencia.

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Antes de que existiera Wikipedia y monopolizara la consulta de información en línea, existía Fusion Anomaly, una enciclopedia psicodélica compilada por un sólo hombre que sirvió para muchos como la gran introducción a un flamante mundo de información alternativa. Creado en 1999, por ese entonces cuando uno buscaba temas (aún no predominantemente en Google) como fractales, hologramas, psytrance, John Lilly, resonancia mórfica, extraños atractores, mecánica cuántica, Stockhausen, etc., tenía la suerte de encontrarse con este sitio construido como una red sináptica (fresca la metáfora de que Internet era una materialización o extensión del cerebro humano, un cerebro colectivo en aras de convertirse en un cerebro cósmico, última capa de la noósfera).

Antes de las redes sociales, el pinging, y los feeds, la navegación era distinta, uno podía perderse holgadamente como un flaneur en circuitos y avenidas de información de manera ininterrumpida (en el tiempo de Kairos) y penetrar profundos reinos digitales, que llevaban a otros jardines secretos, en una enramada de conciencia digital donde el tiempo se vuelve líquido y los bits eclosionan. Una época singular en tanto a este encuentro finisecular, tete-a-tete, entre el hombre y la información, materia y espíritu (la información también como un ente vivo, un virus o un meme que operaba cambios en el organismo del individuo y del planeta).

1999: los sueños revolucionarios de Internet estaban a la alza. Los noventa habían sido la década de un entusiasta surgimiento de la cibercultura, de un empoderamiento a través de la navegación de la data, de sueños de libertad a través del conocimiento (una nueva Ilustración también encabezada, como en la Francia revolucionaria, por el Enciclopedismo). Tim Leary decía, parafraseando a McLuhan, que Internet era el LSD de esa época y quería trasladar su conciencia a una computadora para vivir para siempre. Douglas Rushkoff, hoy tan crítico de la forma en la que pasamos el tiempo hiperconectados, había escrito Ciberia, La Vida en las Trincheras del Ciberespacio, un canto psicodélico optimista sobre la forma en la que nuestra mente estaba mutando, expuesta a la explosión informática, a las perlas de la Red de Indra con su máquina rizomática de  reflejos luminosos. El canto de los hackers era "la información está viva y quiere ser libre". Hermes, el dios de la comunicación y de la alquimia, de los caminos, ladrón de la data de los dioses, parecía estar sonriéndole al mundo.

Si alguien entra hoy a Fusionanomaly.net se encontará con la animación de una galaxia espiral verde que se pulveriza y se convierte en una burbuja magnética, en un anillo Ourboros y estalla: History ends in green, es el motto. Un loop de este applet diseñado en 1999 en javascript y por demás un espacio negro, la aterradora infinitud del cosmos. Un impasse. Hay que entrar por la base de nodos y navegar el túnel de la anomalía: Atomjack's nodebased memetic flowchart on Indra's Net. Remember: You are what you cache... Se nos presenta inmediatamente un agujero de conejo (que es un agujero de gusano) hecho de información, qbits, ceros y unos debajo de la piel. Ahí podemos escoger, por ejemplo, una excursión por el "éter sináptico" y navegar cosas como la anamnesis, esa llave platónica de la memoria, en palabras de Philip K. Dick: "la salvación a través de la gnosis, o mejor dicho de la anamnesis (la pérdida de la amnesia)." (En los planetas olvidamos, en las estrellas recordamos), los túneles de realidad, el Sri Yantra, o las dimensiones de Alula. 

 

El nodo de Tecnochamanismo nos permite navegar temas, con una finísima selección, como la sincronicidad, la brujería, la resonancia mórfica, la metaprogramación, la psilocibina, el punto omega, la lógica difusa, el hiperespacio o una compilación de koans.

El nodo de entidades estaba encabezado por las grandes estrellas de la contracultura psicodélica como Terence McKenna, Robert Anton Wilson, Tim Leary, pero también personas como Bruce Lee, Dj Spooky, Simon Posford (al creador de Fusion Anomaly le gustaba el trance), Cornelius Agrippa, William Blake, dioses como Pan, Osiris y Quetzalcóatl, y entidades más bizarras como Dennis Rodman o Lee Scratch Perry.

La curaduría, pero también la misma programación, la interfase y la navegación de Fusion Anomaly muestra uno de los más sinceros y excitantes amores a la información (y al caos implícito en su flujo), a la data como una sustancia preciada (el spice de los principios de Internet, que permitía viajar en el tiempo y conocer los secretos del universo). Cada detalle de este sitio era parte de un metalenguaje en ciernes. La misma "tela" de la página, el fondo, evoca la geometría del espacio-tiempo, el grid de la curvatura, por cuyo tejido, con suerte cuántica, podremos encontrar un atajo (un warp) y llegar a otro sistema estelar. Atisbo también de la ontología como red, entretejidos los nodos, todos, como las neuronas, como las personas en un planeta: las estrellas en el cosmos.

Resultará evidente al lector que este artículo no es muy objetivo, es un paseo a memory lane, a un sitio que fue crucial en la educación memética del proyecto de Pijama Surf. Al sitio en el que pienso cuando me imagino que me preguntan cuál es tu sitio favorito de Internet. A veces me gusta imaginar un destino alternativo de Internet: ¿qué hubiera sucedido si por alguna razón Fusion Anomaly se hubiera convertido en Wikipedia y ese ángulo o línea editorial imposible de remover del todo de la (re)presentación de la realidad hubiera tenido este tono de descubrimiento psicodélico, de asombro cósmico, ubicuo en las páginas vorticales de la Anomalía? Quizás estaríamos a punto de despegar hacia ese llamado de la estrella al interior del capullo, surfeando la crisálida. El ejercicio es sólo un juego de ucronía (un sueño post-hippie, cyberpunk), pero aún así estimulante.

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Algo  nos sucedió a muchos de nosotros, personas que empezábamos a experimentar con sustancias psicodélicas y a leer libros de magia, psicología y cosmología, acaso como una crítica a la realidad (la cual era insuficiente,), descubriendo que existían otras. Simplemente descubrir que la información, si era presentada de cierta forma, si tenía la suficiente "exhilaración", podía movernos tanto como una droga, un nootrópico o un enteógeno, una de esas sustancias de ciencia ficción que hacían estallar nuestra conciencia, extenderla como un cefalópodo por corales iridiscentes. De la misma forma que las drogas psicodélicas, Fusion Anomaly se convirtió en un espacio (una ecología) de iniciación para miles de personas que empezábamos a acercarnos a Internet como a esa gran puerta para encontrar nuevos mundos que, con un poco de suerte y coherencia, podríamos diseñar a nuestro alrededor.

El creador de esta fantástica enciclopedia psicodélica, la Wikipedia de un universo paralelo en el que personas como Philip K. Dick, Terence Mckenna, Erik Davis, Carl Jung, Hakim Bey, entre otros son los grandes próceres, los legisladores de la realidad, y tienen sus rostros inscritos en una montaña gigante con arabescos holográficos, es un misterioso trickster autodenominado Atom Jack (aunque por momentos se podría suponer que fue una inteligencia artificial). Atom Jack solía intercalar sus comentarios en las entradas, a veces compartiendo algunos de sus viajes psicodélicos, epifanías e inferencias, pero en realidad dejaba que la colección de citas, música e hyperlinks hablara por sí sola, conectando una infinita madeja de navegación. Atom Jack, como uno de los personajes bibliófilos de Borges, ahora de la manifestación digital de ese sueño borgiano de una biblioteca que simula ser el universo (o lo reemplaza) alimentaba minuciosamente su enciclopedia siguiendo una estructura de tiempo maya, llenando los anaqueles de éter como si estuviera minando Akasha... (sobre esta empresa borgiana vale la pena ver la entrada de Tlön, donde se relaciona este reino con el fenómeno OVNI). Hasta que hace unos años interrumpió su posteo, sin dar explicaciones, dejando su sitio suspendido en una ola de polvo galáctico verde (siempre su color favorito).

Hoy Atom Jack mantiene una cuenta de Twitter y un blog, donde se dedica a postear fotos de gatos y memes (ya no teoría memética sobre cómo la información está viva, sino memes como los que postean los adolescentes en Facebook) y datos de bicicletas y comida orgánica (entre alguna otra miscelánea cósmica). No contesta  preguntas ni interactúa, no responde tampoco a halagos sobre su sitio o proyectos para continuarlo. Parece fuera del circuito, como si hubiera tenido un data overload. Me genera una sensación extraña verlo en la web, un fantasma que cruzó el horizonte de eventos, con los cables quemados (¿si alguien lo conociera en persona descubriría que Atom Jack es sólo un holograma?), o quizás más bien iluminado, consciente de que nada es más importante: los gatos y los chistes de Internet tienen para el Gran Programador la misma relevancia que las supersimetría y la alquimia.

En una nota personal, no necesariamente relacionada con el fin de FusionAnomaly.net, pero tal vez con un desencanto similar, Atom Jack escribió su status: "muchas razones más, incluyendo el ego contencioso sobre los medios, el canal, el atuendo, cambios de actitud,  falta de seriedad y diversión, todo indica un tiempo de moverse ...la siempre elusiva energía memética en progresión".

La posesión memética que embargó a Atom Jack, utilizándolo durante algunos años a finales de los '90 y principios de los 2000 para su transmisión, debe de ser parte de alguna de las cepas de información viva más poderosas y refinadas que  nuestra cultura ha podido disfrutar en los últimos años. Una verdadera anomalía que logró fusionarse con el espíritu que emergía en ese momento. Información que evoluciona conciencia. 

 Twitter del autor: @alepholo

 

 

Este sábado 21 de diciembre se celebra el solsticio de invierno en el hemisferio norte, el día más corto del año.

 

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Este sábado 21 de diciembre se llevará a cabo el día más oscuro del año, que inaugurará el invierno oficialmente en el hemisferio norte (lo opuesto ocurrirá en el sur del orbe). El momento exacto del solsticio ocurrirá a las 11:11 am, tiempo de la Ciudad de México (17:11, tiempo universal) una precisión que hará sonreír a algunos seguidores de la numerología y que consideran las cifras del 11:11 especialmente significativas, muchos de ellos porque siguen supersticiones arraigadas en el new age.

El mundo está compuesto de una relación pendular entre opuestos que encarna con especial simbolismo en esta fecha. Si bien se trata de la noche más larga del año, es también el inicio del ascenso del sol que culminará sies meses después en el solsticio de verano, el día más luminoso. Según algunas interpretaciones, el 21 de diciembre es en realidad la fecha que celebraba lo que hoy es la Navidad, dentro de religiones que se consideran paganas, esta fecha conmemoraba el (re)nacimiento de la deidad solar, de la cual Cristo es también una versión. El año pasado este simbolismo fue exacerbado bajo la creencia de que se produciría un renacimiento cósmico o espiritual del planeta, siguiendo dudosas profecías, en esta fecha.

Arqueólogos han encontrado pruebas de celebraciones en torno a este día desde la época del neolítico, la cual comenzó hace aproximadamente doce mil años. Existen varios monumentos de esta época que reflejan la importancia ceremonial de este singular momento astronómico: Stonehenge, en Inglaterra, sitio que mantiene una alineación con el atardecer del solsticio invernal, y Newgrange en Irlanda, el cual esta sintonizado con el amanecer de esta misma fecha.

Durante el solsticio el sol se encuentra justo a 23.5° latitud sur siguiendo el eje del Trópico de Capricornio, con el polo norte a su mayor inclinación en relación al sol.

Bienvenido el invierno, el día más oscuro del año, a la vez el signo de un renovado ascenso hacia la luz.

Solsticio de invierno 2016: conoce el simbolismo del solsticio de invierno