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Arena Ciudadana: tecnología informativa para empoderarnos como ciudadanos

Por: ps mexico - 11/25/2013

Esta organización hace uso de las herramientas tecnológicas para facilitar la comprensión de información pública compleja; su objetivo es empoderarnos para que, una vez informados, actuemos para mejorar la vida colectiva de México.

logoParte de la apatía hacia los asuntos públicos reside en la complejidad técnica que estos temas pueden presentar; las reformas o iniciativas legales propuestas por los políticos, muy a menudo son inalcanzables para nuestro entendimiento y, desafortunadamente, a su vez esto genera que se incremente nuestra falta de interés por estos asuntos.

La organización Arena Ciudadana intenta empoderarnos mediante información viable, que demande poco en tiempo para su comprensión, y que nos sirva como herramienta para que formemos nuestra opinión, para que ésta nos motive y accione para emprender soluciones colectivas. Además, realizan un interesante trabajo en redes sociales, en el cual monitorean por ejemplo la asistencia de los diputados y senadores a las sesiones ordinarias; y en caso de que falten, hacen presión pública por medio de las redes sociales, para que estos sientan presión por parte de las personas que están siguiendo sus omisiones laborales.

Recientemente elaboraron un pequeño glosario para entender la reforma en telecomunicaciones, además de algunos otros prácticos e interesantes infográficos sobre lo que implicaría la reforma al IFAI, por ejemplo. Arena Ciudadana ha creado toda una estrategia en el arte de comunicar y ha evitado que la información nos produzca frustración, propiciando una madurez común que nos lleve a organizarnos  y actuar.

Hay quien dice que cuando te interesa el bienestar del otro, no únicamente el de tus cercanos o de tu familia, sino también el del desconocido, tienes una inclinación pública. Es momento de que lo público y lo político sean temas que nos importen; porque sólo ahí se manifiesta la verdadera importancia y cohesión de los individuos; en este sentido, incluso cuando ayudas a una persona en la calle, estás haciendo un acto cívico.

Te invitamos a que revises el trabajo de Arena Ciudadana, no está de más agregar a nuestros hábitos en redes sociales, por ejemplo, el seguimiento de personas que están haciendo un trabajo por mejorar nuestro país, a partir de la creación de ciudadanía, misma que comienza al entender su importancia: es urgente entender que no es ingenuo creer que podemos hacer algo por cambiar el entorno.

 

 

La televisión, como plataforma, parece estar en vías de inevitable extinción; lo anterior obligaría a las grandes compañías a producir buen contenido, pues jinetear concesiones ya no será suficiente.

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En la medida en la que Internet se fue consagrando entre nuestra generación, la incertidumbre de otros medios, por ejemplo los impresos o la televisión, ha sido una constante. En el caso de los primeros, tenemos por un lado los diarios y las publicaciones periódicas, que han visto cómo su circulación se desploma, mientras que los libros presentan un panorama un poco menos apocalíptico.

En cuanto a la TV, ésta se ha debatido entre afirmaciones que condenan su futuro a corto plazo, y momentos en los que parece proyectar una especie de supervivencia adaptativa. Y aunque ya no es algo novedoso o estridente anunciar el próximo funeral de la televisión, los números de la industria, tomando como muestra el caso de Estados Unidos, sugieren que el fin podría estar más cerca de lo que creemos. 

Algunas cifras

De acuerdo con Business Insider, el negocio de la TV ha tenido el peor año en su historia, fenómeno asociado al "colapso de sus niveles de audiencias". Más allá de la caída en suscriptores de servicios de televisión por cable, situación compartida por los grandes proveedores en EU (por ejemplo TV Warner Cable, en lugar de ganar suscriptores durante el tercer cuarto de este año, perdió 306,000), y más allá de que cada vez más clientes de servicios de banda ancha rechazan el combo de incluir televisión de paga, lo que parece innegable es que cada vez menos personas se conectan a "la caja". Las cifras apuntan a que el rating general de las cableras va en picada, incluso cuando se trata de eventos 'mundialmente' populares, como las finales deportivas de la NBA y la MLB

Contenidos en video, pero ya no en TV

La 'muerte' de la TV es un tanto peculiar, ya que no se trata del formato de sus contenidos, el video, sino de la plataforma. Tanto las computadoras, como los móviles se han consagrado como verdugos de la televisión, la gente sigue consumiendo video, tal vez más que nunca, pero la TV ya no forma parte de su vida cotidiana.

Contenido, autonomía y estrés corporativo

Para bien o para mal, ese viejo ritual que consistía en un cuarto con personas, por ejemplo una familia, reunidos alrededor de una caja emitiendo video, parece que pronto pasará a ser un recuerdo en el imaginario colectivo. Ahora cada quién puede estar 'conectado' a su propio dispositivo, experimentando túneles de videorealidad independientes, decidiendo al instante qué programa usar para programarse un par de horas, y disponiendo de, literalmente, millones de contenidos para elegir a cuál regalar su atención.

Más allá de las implicaciones culturales, morales, o conductuales que este nuevo modelo de consumo mediático pueda tener, lo cierto es que el poder se ha volcado por completo al contenido y no a las plataformas de distribución ni los dispositivos para producir, pues en ambos casos son cada vez más accesibles. Esto le da una mayor movilidad al entorno mediático, ya que las grandes televisoras que operan las frecuencias y tienen la infraestructura para distribuir contenidos han dejado de tener exclusividad sobre estos dos recursos hasta hace poco fundamentales. Con la aparición de Internet, prácticamente cualquiera tiene la posibilidad de distribuir sus propios contenidos, y con el abaratamiento y sofisticación de los dispositivos para producir contenidos, por ejemplo una videocámara, entonces la bola queda del lado del contenido, de su calidad o al menos de qué tan atractivos resulten a la audiencia. 

Las televisoras, cableras, y demás están en una situación que, comparada con su posición histórica, debe resultar más que incómoda, pues están obligadas a competir con millones de potenciales generadores de contenido. Ojalá que estas compañías puedan traducir el estrés que, asumo, les provocan estas cifras, en una voluntad puntual para volcarse a la producción de buenos contenidos. Pero lo mejor es que si no lo hacen, el problema será sólo suyo, ya que la ola digital, las tendencias y hábitos que en ella florecen, seguramente no se detendrán a esperarles. 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis