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Economía sin dinero: la diversificación de capitales en el futuro próximo

Por: pijamasurf - 10/15/2013

El paradigma económico actual ha llegado a un punto límite, a la vez que el nuevo paradigma (la diversificación de nuestras prácticas económicas en diferentes sistemas) comienza a aparecer. Este es sólo un vistazo hacia el futuro próximo.

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¿Cómo medimos y producimos riqueza en nuestros días? Del mismo modo que se ha producido durante el último siglo: cambiando un trabajo o la producción de un producto por una cantidad de capital económico, que puede tomar la forma de dinero, prestaciones u otros servicios. Pero aunque el medio de producción capitalista parezca lejos de desaparecer, existen muchas otras formas de generar riqueza a la vez que construimos comunidad. Una comunidad tal vez no basada en el dinero en efectivo.

Heather Schlegel es una futurista experta en el funcionamiento de las transacciones financieras que serán tan comunes en el futuro cercano como lo era el trueque hace 5 mil años, aunque hoy nos parezcan improbables. Actualmente financia una serie documental, “The Future of Money” mediante crowdsourcing, donde plantea que el futuro puede ser un lugar donde "seremos felices y estaremos satisfechos con nuestras situaciones laborales."

Pero no se trata de un futuro utópico pues, como dijo en una reciente entrevista, el problema es que tenemos una idea equivocada del futuro: "Mucha gente cree erróneamente que sólo existe un futuro. Pero el futuro es un lugar subjetivo con muchas posibilidades... Queremos certeza, así que buscamos predicciones concretas, pero no puedes estar seguro sobre nada acerca del futuro... Uno interactúa con el futuro en una manera muy distinta desde el pasado o el presente."

Esto quiere decir que algunas tecnologías económicas de la antigüedad vuelven a tener vigencia, renovadas por la tecnología: el compartir, el trueque o las economías comunitarias no son nuevas, pero al alternarlas junto al dinero, nuestro paradigma económico se modifica. Y es que según Schlegel "estamos experimentando los límites de crecimiento dentro del paradigma actual. Hemos ido más allá de los límites del sistema existente y se está rompiendo --esta es la crisis que experimentamos."

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¿Moneda unificada?

Schlegel habló con el economista Bernard Lietaer, que trabajó en el proyecto para crear el Euro. Al parecer, Lietaer ha cambiado de perspectiva económica en general: ya no cree que una sola moneda sea lo que unificará las economías de distintos países, sino una mezcla de diversos sistemas económicos, pues "mayor diversidad significa una resiliencia más amplia del sistema y menos probabilidad de que el sistema se rompa."

¿Y cuál es la alternativa? Según la futurista, el nuevo paradigma será aquel que "acepte estos puntos de ruptura y se extienda hacia nuevas posibilidades de productos..." Además de prácticas comunitarias, los nuevos tipos de moneda virtual permitirán "liberar mucha presión de las economías secuestradas por el estado. No hay necesidad de decir que hay gran potencial de liberar capital de circulación."

Pero aún no es tiempo de cambiar totalmente a una economía virtual: "Veo a los Bitcoin como a un pequeño bebé. Tiene un potencial fenomenal y apenas empieza a gatear. Aún está creciendo, aprendiendo, dándose tumbos y siendo utilizada para una variedad de razones conflictivas. Es más fácil manipular como sistema monetario porque es pequeño y la tasa de conversión del sistema puede intervenirse. Bitcoin es un precursor de un nuevo tipo de moneda."

Economía de pares

Mientras el paradigma tradicional dictaba que los productos manufacturados provenían por lo general de grandes líneas de producción, hoy experimentamos un auge de microeconomías de trueque o intercambio como los mercados gratuitos o el DIY ("Do It Yourself", o hágalo usted mismo). De este modo, los intermediarios quedan relegados de la cadena de producción y la calidad de los productos es responsabilidad directa de los productores, además de favorecer una cultura comunitaria en una época de despersonalización identitaria.

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Pero el Internet no tiene por qué volvernos robots, sino al contrario: "Yo misma", afirma Schlegel, "estoy usando Kickstarter para recaudar fondos iniciales de mi serie de TV, 'Future of Money'". El crowdsourcing ("financiamiento en masa") permite que la gente que estaría dispuesta a comprar un producto o apoyar a un artista decida por sí misma la cantidad de valor monetario con la que está dispuesta a colaborar en su producción, y a cambio recibe un producto diferenciado según esta cifra. Pero más que el dinero, para Schlegel Kickstarter es importante porque "estoy conectándome con gente que quiere ver una visión positiva del futuro del dinero. No me importa si me apoyan con $5 o con $500 dólares."

Acciones como estas ponen a Schlegel y otros futuristas en una posición privilegiada: el futuro ya no está en manos de profetas o pronósticos que, como en Wall Street, brindan perspectivas dudosas sobre el porvenir económico frente a un panorama de incertidumbre: los futuristas son aquellos que se atreven a vivir en el mundo que desean vivir, tal vez de manera más justa e igualitaria, y que enseñan a otros a hacerlo.

Probablemente no veamos próximamente el resurgimiento de una alternativa comunista al capitalismo --pero tal vez no será necesario. Flexibilizar nuestras nociones de riqueza (la cual no será solamente económica) así como del valor que les asignamos a los objetos, productos y servicios, será una habilidad indispensable en los años venideros.

En el cumpleaños de Michel Fouacault, es oportuno redimensionar su gigantesca labor ensayística.

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Antes de morir, Michel Foucault (1926-1985) fue contundente al respecto: nada que no fueran los libros que él mismo había dado a la imprenta debía publicarse. Él, un autor tan preocupado por la disolución del sujeto, alguien que con tanto cuidado construyo, en sus palabras, “una caja de herramientas” para ayudar a pensar, temía con razón las implicaciones parciales que pudieran extraerse de los fragmentos de su obra. Y es que, como en pocos autores, sus libros se encuentran interconectados como un andamiaje instrumental, ya sea para funcionar como libros de exploración (Historia de la locura) o libros de método (La arqueología del saber). Todo en Foucault es una autobiografía, velada o simbólica. De ahí que a él le interesara tan poco desentrañar al personaje. “Me interesan los hombres de carne y hueso y me interesan los personajes. Aborrezco los híbridos de ambos”, Elías Canetti.

En 1994, sin embargo, aparecieron en Francia los cuatro tomos de Dits et écrits, que compilaban artículos, entrevistas, conferencias y otros textos dispersos aglutinando la parte más visible del autor a través de un compendio fascinante entre lo periodístico y literario, que en español sólo había sido publicado parcialmente con el título Obras esenciales bajo el cuidado de Miguel Morey; apenas una tercera parte de lo publicado en francés.

La ventaja del material que está publicando siglo XXI Argentina, quien ha publicado hasta hoy tres tomos bajo los rótulos El poder, una bestia magnífica, La inquietud por la verdad y ¿Qué es usted, profesor Foucault?,  es que nos permite acercanos a una de las inteligencias más seductoras y potentes del siglo XX, pero no desde la hagiografía ni el estudio especializado, sino desde la posibilidad transversal que ocasiona la charla. Leyendo La inquietud por la verdad queda claro que Foucault debió ser un gran conversador. En la entrevista de Rux Martin, “Verdad, poder y sí mismo” por ejemplo, atisbamos una figura palpable, en una dimensión lúcida pero también coloquial. Vemos a un hombre que titubea y experimenta y que se asume primero como docente antes que filósofo o intelectual. Alguien que se declara lector de Blanchot, Klossowski y de Nietzsche pero también de William Faulkner, Malcolm Lowry y Thomas Mann. En libros como éste conocemos la cocina de su escritura pero también los libros que pueblan su mesa de luz, elementos paralelos de su desarrollo intelectual.

En algún momento, el francés declara que “cada libro transforma lo que pensaba al terminar el libro precedente. Soy un experimentador y no un téorico” y escuchándolo fuera de los márgenes de su obra oficial no podemos sino comprobarlo, porque si algo abonan estas páginas indómitas es otro aspecto de su personalidad: Foucault fue, como si no fueran ya demasiadas sus aristas, un ensayista vital.