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TOP: 7 grandes directores que nunca fueron a una escuela de cine

Por: pijamasurf - 09/04/2013

7 ejemplos, acaso contundentes, de que las escuelas de cine no son el único camino de expresión para la creatividad del genio cinematográfico.

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En las disciplinas artísticas existe un dilema a propósito de la formación de un artista: o se hace a sí mismo, casi libremente, al hilo de la vida y sus experiencias, o recurre a la institucionalización de la enseñanza del arte y, entonces, se vuelve pintor o escritor solo por medio de las escuelas y los programas diseñados para tal efecto. Hay quienes piensan que el arte no puede enseñarse así, entre salones de clase y pizarras, mientras que otros defienden las posibilidades de creatividad que propician dichas condiciones.

Sea como fuere, existen algunos ejemplos que podrían citarse —si el recurso es válido— para probar que, en efecto, una escuela especializada no es imprescindible en la formación de un artista. Ya antes publicamos en Pijama Surf los casos de 10 grandes escritores que abandonaron la escuela y no por ello fracasaron. Ahora volvemos sobre el asunto con 7 grandes directores que nunca pasaron por una escuela de cine.

 

1. Quentin Tarantino

Tarantino es, por mucho, uno de los directores más populares de nuestra época. Autor de una obra que oscila entre la fascinación pop y las ambiciones del gran cine —un poco como Hitchcock hace algunas décadas. “Intentar hacer una película por ti mismo sin nada de dinero es la mejor escuela de cine que puedes tener”, declaró en alguna ocasión el director a un grupo de estudiantes durante un Festival de Cannes. Su formación fue más bien obsesiva: durante una temporada no hizo nada más que ver películas, una después de otra. Y nada más.

 

2. Terry Gilliam

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“Las escuelas de cine son para tontos. Vive y aprende cómo hacer películas. Yo no fue a una escuela de cine. Solo veía películas en los cines. Y probablemente mi mayor educación haya sido hacer películas, así que eso es todo lo que puedo decir: ve películas, consigue una cámara, haz una película. Y si lo haces suficientes veces, eventualmente comenzarás a aprender cómo se hacen las películas”.

 

3. Lana y Andy Wachowski

Los hermanos Wachowski, que saltaron a la fama con la indeleble Matrix (1999), un clásico ya para cierta generación, abandonaron la universidad después de dos años de asistencia y, a cambio, comenzaron a administrar un negocio de construcción y a escribir cómics para Marvel. Con el tiempo escribieron varios guiones inconclusos o abandonados hasta dar con el que les daría la llave de entrada al mundo del cine.

 

4. James Cameron

Probablemente uno de los hombres más exitosos del cine hollywoodense, James Cameron nunca pasó por una escuela de cine. De hecho esto lo define como “una de las mejores cosas que han pasado” en su vida. Lo cual, sin embargo, no significa que no haya estudiado. El director de Titanic y otras cintas no menos emblemáticas, cuenta que por varios años leyó todo cuanto pudo de la biblioteca de la Universidad de California en San Diego, tesis doctorales y manuales técnicos, pero no estudios sobre estética del cine. “Necesitas entrenamiento, necesitas tutoría. Y necesitas experiencia de vida”, dice Cameron al respecto. Y, como algunos otros de esta lista, su consejo es simple: “Lo principal es solo tomar una cámara y hacer unja película. Eso es lo más importante”.

‘¿Y de dónde voy a sacar el dinero?’ Al carajo con el dinero. Reúne algunas personas y haz una película. Porque si haces una película y pones tu nombre donde dice ‘Dirigida por’, incluso si es el peor pedazo de mierda en el mundo y no costó dinero, después de todo, eres un director.

 

5. Christopher Nolan

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Nolan, ahora célebre por su trilogía en torno a Batman y antes por la también muy celebrada Inception (2010), en realidad estudió literatura inglesa, aunque siempre andaba por ahí con su cámara, a la espera de por fin usarla como de verdad quería. “Nunca aprenderás sobre algo tan profundamente como cuando es nada más que pro curiosidad”.

 

6. Akira Kurosawa

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¿Quién rebatirá el genio fílmico de Akira Kurosawa? Formado inicialmente como pintor, Kurosawa comenzó a inmiscuirse en el mundo del cine porque su hermano Heigo trabajaba como narrador de películas silentes. En la década de 1930 un estudio (que después sería conocido como los Estudiso Toho ) solicitó asistentes de director, y Akira tomó la oportunidad, trabajando con Kajirô Yamamoto, quien se convirtió en su mentor hasta que Kurosawa dirigió su primera película, Sanshiro Sugata, en 1943.

 

7. Stanley Kubrick

Otro indiscutible que nunca acudió a una escuela de cine. Kubrick signó su destino cuando a los 13 años recibió como regalo una cámara. A partir de entonces su curiosidad, marcadamente intelectual, se decantó hacia el ámbito cinematográfico. Kubrick trabajó como fotógrafo, camarógrafo, asistente de director, editor y asistente de audio antes de aventurarse a ser él mismo un director.

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7 extrañas supersticiones en el deporte

Por: pijamasurf - 09/04/2013

¿La magia está en la actitud o en los rituales? Estos 7 ejemplos nos dicen que la magia no está ausente de ninguna forma de interacción humana, especialmente cuando el azar (y millones de dólares) están en juego.

Tal vez hayas sentido que necesitas más suerte de la que una pata de conejo puede darte. ¿Qué pasa si te encuentras en la final de la UEFA, o si llevas medio segundo de desventaja en la última vuelta de NASCAR? Aunque no seas un deportista profesional, la suerte parece formar parte del presupuesto de todos los deportistas, pues al final los juegos se tratan de medir la voluntad con el azar. He aquí algunos rituales que han ayudado (por extraños que parezcan) a nivelar la balanza del azar en favor de los jugadores.

1. Amuleto calvo

En la copa del mundo Francia 1998, el equipo anfitrión estaba especialmente ansioso por ganar. El defensa Laurent Blanc solía besar la cabeza afeitada del guardameta Fabien Barthez, y como vieron que funcionaba, toda la selección francesa besaba la cabeza de Barthez antes de cada juego. La efectividad de esta superstición quedó a prueba cuando Francia derrotó a Brasil en la final de la copa.

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2. Danzas tradicionales

El rugby es un deporte violento, pero en Nueva Zelanda el equipo All Blacks se lo toma como una guerra. Literalmente: antes de salir a jugar realizan sobre el campo una danza de guerra de las tribus maoríes.

(Hagen Hopkins/Getty Images)

3. El discurso ganador

Ray Lewis tiene alma de predicador, qué duda cabe. Su discurso antes de los partidos es poderoso, salvaje, y según el quarterback Joe Flacco, "sin sentido." Tal vez no es lo que dicen las palabras, sino la actitud mental y emocional en la que los jugadores se ven inmersos al escuchar el llamado de la victoria...

4. "The Chalk Toss"

Cuando jugaba con Cleveland, LeBron James comenzó a utilizar un ritual previo al juego que se volvió icónico e imitado: "The Chalk Toss", algo así como "esparcir el gis". El ritual, si bien podía o no tener incidencia en el juego, servía para motivar y animar a los fans, y desde que juega con Miami, LeBron lo hace únicamente en ocasiones especiales.

5. Los colores de NASCAR

Tal vez pueda tratarse del mareo producido por dar vueltas a gran velocidad en un circuito de carreras, pero las supersticiones de NASCAR no son cosa del pasado. El conductor Rick Crawford cuenta: "A mi abuelo no le gustaba incluso que la gente usara el color verde en la pista... De hecho ellos se daban la vuelta y volvían a casa si un miembro de los pits o alguien más usaba verde."

6. Orina

Los fluidos corporales son parte de los rituales mágicos desde la antigüedad. Pero los deportistas modernos también echan mano de ellos, literalmente. El bateador Moises Alou admitió orinar en sus manos antes de cada juego para fortalecerlas. Tal vez ignoraba el hecho de que la orina de hecho puede hacer que las manos sean más suaves, pero su promedio de bateo se mantuvo en .303 durante más de 17 años de carrera. Evitemos los saludos de mano...

(Travis Lindquist/Getty Images)

7. La magia interior

Tal vez lo más importante de los rituales sea creer en ellos. Tal vez el equipo Shakhter Karagandy de la UEFA debió creer en sí mismo más que en las supersticiones, pues antes de su juego contra el Celtic mataron una oveja en una especie de ritual pseudosatánico. Al final Shakter ganó 2-0, pero PETA intervino y el director de la UEFA, Giorgio Machietti, les llamó la atención. ¿Habrá valido la pena? Pregúntenle a la oveja muerta...

[The Week]