*

X

Los hombres se sienten secretamente mal cuando las mujeres que aman triunfan (ESTUDIO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 09/02/2013

Investigadores sugieren que el éxito de una mujer hace que los hombres pierdan interés en tener una relación a largo plazo con ellas.

bi_12b4b29b-b853-4ef7-9633-7026bb8ed868

Incluso cuando no están en competencia directa, de acuerdo a un nuevo estudio, los hombres experimentan un golpe al autoestima cuando sus parejas femeninas triunfan. Los investigadores encontraron que el éxito de las mujeres impacta cómo los hombres ven el futuro de la relación.

“Hay una idea de que a las mujeres se les permite disfrutar la gloria reflejada de su pareja masculina y ser “la mujer detrás del gran hombre”, pero lo opuesto no aplica igual para los hombres”, apunta Kate Ratliff, co-autora del estudio.

Los investigadores hicieron una serie de experimentos con los participantes para estimar cómo impactaba el éxito de una pareja en el autoestima implícito y explícito de hombres y mujeres. En los casos en que la mujer era más exitosa que el hombre en tareas sociales e intelectuales, los hombres registraron una caída en el autoestima implícito. En otras palabras, no reportaron sentirse inseguros, pero sus sentimientos negativos y autoestima baja se vio reflejado en tests de asociaciones de palabras y otros de la misma índole que miden las altitudes y sentimientos no expresados.

Las mujeres no reportaron sentimientos negativos cuando sus parejas triunfaban. Más bien, cuando sus parejas salían bien en un test, las mujeres se sintieron más confiadas acerca del futuro de su relación. Los hombres, al contrario, se sintieron peor acerca del futuro cuando sus mujeres triunfaban. “Así que pensar en sí mismos como no exitosos podría detonar el miedo a que sus parejas ultimadamente los dejen”, apuntaron los investigadores.

La hipótesis de este estudio es que los hombres consideran que la ganancia de ellas es su pérdida, y esto habla muy claro de cómo las tradiciones y los sistemas están implantados en las relaciones humanas hasta la médula. Algo que debemos considerar para poder romper.

 

[Salon]

Te podría interesar:
La realidad es un concepto político. Lo real es una construcción social eficiente para la dominación. Para la sujeción. La realidad no es una condición, pero se hace pasar por ella; por eso es política.

inte

No acepto el argumento de que una idea se impone porque es real. Propondría eliminar de nuestro vocabulario palabras como realidad y real. No son útiles; confunden demasiado.

Si hubiera –en el plano de las ideas- cosas reales y cosas irreales, todo sería muy evidente. Pero no lo es. Ese adjetivo impositivo no nos sirve, aunque no lo parezca.

La realidad no es una condición, sino una construcción. Las ideas no son reales, las volvemos reales.

¿Cómo funciona ese mecanismo?

Un marco conceptual, una cosmovisión, un paradigma define lo que dentro de su malla semántica es real y lo que no lo es. El capitalismo, el heliocentrismo, el existencialismo, el psicoanálisis y el constructivismo son cosmovisiones. Ahí dentro, hay cosas que son y otras que no son o son imposibles. El marco genera un espectro y fuera de él quedamos confinados a la irrealidad, con sus diferentes nombres y desprestigios: marginales, irreales, faltos de sentido común, artistas, locos, idealistas, tontos, narcisistas y demás.

La realidad -quiero decir- es un concepto político. No una inmanencia. Lo real es una construcción social eficiente para la dominación. Para la sujeción. La realidad no es una condición, pero se hace pasar por ella; por eso es política. Se presenta como condición y niega u oculta su condición de construcción.

Y con ella siempre viene su primo, el sentido común. Es el sentido que percibe lo que la cosmovisión define como verdadero. Es decir, es lo que alinea la determinación ideológica con la percepción sensorial. Y más. Más porque el sentido común muchas veces es más que sentido, para ser inteligencia común. (Común en el sentido de cierta, no de vulgar, claro está.) Sentimos y pensamos con criterio -“común”- si nuestras conclusiones caben en la trama semántica del paradigma dominante. Si no, carecemos de criterio; carecemos de equilibrio; estamos descarriados.

Por eso me niego a todo esto. Como aquéllos célebres que se negaron en los 60 pregonando –geniales- que fuéramos realistas haciendo lo imposible. Tenían razón. Es la única manera.

Cuando de transformaciones se trata (y en ésas andamos con la educación y la escuela), este tema de la realidad y el realismo juegan un papel clave. Transformar quiere decir quebrar la malla semiótica. Romper bolsa. Conectar lo interno con lo externo, e hibridizar. Válgame dios la blasfemia! Confundir un poco las cosas y anular el peso político de la realidad en el debate y el juicio. No aceptar que lo real juzgue. Solo queremos hacer una realidad nueva, como construcción.

Por eso es tan difícil transformar; que es lo mismo que innovar, cambiar y el resto de los verbos de la familia. Porque toca ideología, intereses, poderes. El transformador es siempre loco, antes que otra cosa. Maniático, idealista, iluso, manipulador, ingenuo, carente de sentido común, ridículo. Siempre es así. Por eso es tan difícil. Porque hacen falta las agallas, y la suerte, para atravesar ese fuego denso del ridículo y la exclusión para poder ponernos a la par, o a algo parecido a la paridad al menos. Y desde ahí empezar.

A veces nos ayudan las fisuras de la malla realista; porque a veces caduca. A veces sus flagrantes huecos nos ayudan a denunciar que el barco se hunde y que no era tierra firme, que era embarcación. Que el paradigma se hunde en su propia lógica quebrándose y se devela como construcción imperfecta, maniquea.

A veces tenemos esas chances y no hay que desperdiciarlas. Chances que no nos libran de nuestros riesgos, pero que nos dan oportunidades buenas de socavamiento eficaz.

La educación está agrietada. Está entrando aire en su acética cámara histórica y lo que era puro comienza a pudrirse, a velocidad. Hay muchas evidencias de eso; ya huele.

Preparémonos para los ridículos que haremos; soportemos la incomprensión general que padeceremos; sepámonos locos coyunturales y avancemos, convencidos de que lo imposible es, ahora, posible. No habrá otras oportunidades como esta.

Twitter del autor: @dobertipablo

Sitio del autor: pablodoberti.com

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.