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Los hombres se sienten secretamente mal cuando las mujeres que aman triunfan (ESTUDIO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 09/02/2013

Investigadores sugieren que el éxito de una mujer hace que los hombres pierdan interés en tener una relación a largo plazo con ellas.

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Incluso cuando no están en competencia directa, de acuerdo a un nuevo estudio, los hombres experimentan un golpe al autoestima cuando sus parejas femeninas triunfan. Los investigadores encontraron que el éxito de las mujeres impacta cómo los hombres ven el futuro de la relación.

“Hay una idea de que a las mujeres se les permite disfrutar la gloria reflejada de su pareja masculina y ser “la mujer detrás del gran hombre”, pero lo opuesto no aplica igual para los hombres”, apunta Kate Ratliff, co-autora del estudio.

Los investigadores hicieron una serie de experimentos con los participantes para estimar cómo impactaba el éxito de una pareja en el autoestima implícito y explícito de hombres y mujeres. En los casos en que la mujer era más exitosa que el hombre en tareas sociales e intelectuales, los hombres registraron una caída en el autoestima implícito. En otras palabras, no reportaron sentirse inseguros, pero sus sentimientos negativos y autoestima baja se vio reflejado en tests de asociaciones de palabras y otros de la misma índole que miden las altitudes y sentimientos no expresados.

Las mujeres no reportaron sentimientos negativos cuando sus parejas triunfaban. Más bien, cuando sus parejas salían bien en un test, las mujeres se sintieron más confiadas acerca del futuro de su relación. Los hombres, al contrario, se sintieron peor acerca del futuro cuando sus mujeres triunfaban. “Así que pensar en sí mismos como no exitosos podría detonar el miedo a que sus parejas ultimadamente los dejen”, apuntaron los investigadores.

La hipótesis de este estudio es que los hombres consideran que la ganancia de ellas es su pérdida, y esto habla muy claro de cómo las tradiciones y los sistemas están implantados en las relaciones humanas hasta la médula. Algo que debemos considerar para poder romper.

 

[Salon]

Erradicar el esnobismo podría servir para acotar la grieta entre clases sociales

Sociedad

Por: pijamasurf - 09/02/2013

El comportamiento de los ricos y poderosos con aquellos que tienen menos recursos es casi siempre indiferente y desdeñoso. Prestar atención a este asunto e intentar fomentar la empatía es una opción para reducir la brecha entre clases.

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Un prerrequisito de la empatía es simplemente poner atención a aquellos que sufren. Con esta pequeña adición a nuestro comportamiento nos daríamos cuenta de que en más de una manera “los otros” son como nosotros. Un reciente cuerpo de investigación muestra que las personas con más poder apenas ponen atención a personas con menos poder.

Este resultado ha sido observado, por ejemplo, con extraños en una sesión de cinco minutos a solas, donde la persona más poderosa muestra menos señales de poner atención, como asentir o reírse. Las personas con estatus más alto también son más proclives a mediante expresiones faciales, mostrar desdeño, y más proclives a acaparar la conversación e interrumpir o ignorar al hablante.

Los investigadores sugieren que llevar las micropolíticas de atención interpersonal para entender el poder social tiene implicaciones para las políticas públicas. Y esto hace mucho sentido si pensamos que en toda sociedad, el poder social es relativo. Cualquiera de nosotros puede tener un rango de poder mayor o menor en distintas circunstancias. Y aunque los más poderosos nos presten menos atención a nosotros de los que les prestamos a ellos, en otras situaciones nosotros mismos tenemos más estatus, y también prestamos menos atención a aquellos un escalón o dos más abajo.

Así, desafortunadamente, se manejan las sociedades. Los más poderosos son menos compasivos hacia los de menor estatus, y estos últimos son menos compasivos con los de aún menos estatus. En  cambio, cada uno de nosotros se enfoca en las personas que valoramos más. Según Dacher Keltner, profesora de la Universidad de Berkeley, mientras que los ricos contratan sirvientes, aquellos con pocos recursos son más propensos a valorar sus ventajas sociales: como al vecino que cuidará de tu hijo mientras regresan de trabajar. La diferencia económica termina siendo una diferencia de comportamiento, apunta Keltner. Las personas pobres están mejor sintonizadas con las relaciones interpersonales (con aquellos del mismo estrato y con los más poderosos) que los ricos, porque tienen que estarlo.

En la política, por supuesto, esto es un tema muy grave. Si se elige a un presidente de un estrato social alto que nunca ha tenido que preocuparse por las demás personas o por tener una buena relación con los otros, es muy probable que no empatice con asuntos como el seguro social, los impuestos sobre medicinas, las escuelas rurales, etc.

La brecha entre los ricos y todos los demás se ha expandido inmensamente desde la década de 1970. Esto, por supuesto, desencadena la apertura de otra grieta, causada por la inhabilidad de verse a uno mismo en los zapatos de una persona con menos ventajas. Reducir la grieta económica podría ser imposible sin también remendar la grieta de la empatía.