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Revaluar el papel de los maestros en una sociedad, es fundamental para aspirar a un mejor sistema educativo.

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Ante la virtual aprobación de una reforma educativa que hasta cierto punto endurece las condiciones laborales de los maestros en México, miles de docentes se lanzaron a las calles, desde hace más de una semana, para protestar. Las manifestaciones han desquiciado el tránsito vehicular de la capital, y entorpecido el ya de por sí malogrado funcionamiento de la ciudad. Los ‘hombres de dinero’ se apresuran a publicar cifras, y hace seis días la cifra superaba los 500 millones de pesos, según cálculos de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño (Canacope-Servytur). En Twitter desfilan posturas, la mayoría notablemente viscerales, a favor o en contra de las demandas magisteriales, y los medios hacen el juego semántico que corresponde a su respectiva trinchera.

Pero más allá de ideologías o tuits, de partidos políticos o agendas empresariales, de penosos traslados por la ciudad u opiniones “especializadas”, lo cierto es que la actualidad del sistema educativo mexicano es deplorable. Así lo demuestra, enérgicamente, la corrupción administrativa, las mafias sindicales, las miserables condiciones en las que viven miles de maestros, y las prácticas viciadas del resto de los actores (ciudadanía, medios, etc).

Confieso que, como la gran mayoría de los mexicanos, estoy menos informado al respecto de la reforma educativa de lo que el asunto amerita. Pero creo que tampoco es imprescindible estar al tanto de la lasaña informativa para ser conciente del crucial papel que tiene la educación en un país –algo así como el “alma” de una sociedad.

Difícilmente podremos aspirar a un mejor México si no afinamos el tema de la educación, y en este proceso es fundamental revisar las condiciones de los maestros. Una de las claves de los sistemas educativos más exitosos del planeta, por ejemplo el de Finlandia, es que el oficio de docente es quizá el más respetado socialmente. Lo anterior se debe no sólo a que se trata de un profesorado altamente capacitado, sino también a que la ciudadanía y autoridades están concientes de que el futuro del país depende, en buena medida, de la labor de sus maestros. Sobra decir que en ese contexto los maestros son privilegiados con múltiples beneficios, incluidos un salario más que decente –pero a la vez son exigidos proporcionalmente y las expectativas de la comunidad alrededor de su trabajo son muy altas.

Tomando en cuenta lo anterior, parece que en México una reforma educativa integral debería elevar proporcionalmente las exigencias y los beneficios –aunque para exigirles estar a la altura de lo que su labor representa, también debería establecerse un mecanismo de capacitación efectiva. De acuerdo a esto, es necesario tomar en cuenta los planes de educación, el material didáctico (idealmente incluyendo libros de texto sin múltiples faltas de ortografía), un enfoque educativo que favorezca ciertos valores (algo urgente en un país hundido en la violencia y el egoísmo cotidianos), y contemplar una campaña de concienciación alrededor del valor de la educación y de la cultura como activos rentables para el desarrollo personal y social.

En síntesis, creo que la reforma básicamente tendría que primero definir un modelo inédito, por su rapidez y eficacia, de capacitación para revertir el histórico descuido de este rubro, y para empoderar con confianza y orgullo a los profesores. Posteriormente se tendría que aplicar, simultáneamente, un nuevo esquema tanto de beneficios como de exigencias –tan lejano a los apapachos patológicos que el gobierno les ha concedido históricamente, como de las indignas condiciones que miles de maestros, muchos de ellos rurales, enfrentan cotidianamente. Tendría que ir mucho más allá de una simple evaluación, siendo tajante en exigencias al desempeño –con una capacitación apropiada de por medio, y al mismo tiempo recompensar sobradamente su labor. Además, ya en un plano más estratégico, sería prioritario fortalecer, dentro del imaginario colectivo, la figura del maestro como un actor decisivo para el futuro de toda sociedad (tanto a nivel comunitario, como municipal, estatal, y nacional).

La clave para una mejor educación es la dignificación del profesorado, tarea que nos compromete a todos: maestros, autoridades, ciudadanía (incluido obviamente el alumnado) y, por supuesto, también a los medios.   

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

* Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no NECESARIAMENTE reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.

 

Por las siguientes razones, es muy probable que la religión no sobreviva al Internet

Sociedad

Por: pijamasurf - 09/03/2013

Existen varias razones por las cuales las instituciones religiosas estan luchando para no perder adeptos, y todas ellas se encuentran en un sólo lugar: el Internet.

jesusMientras más avanzan los años las religiones tradicionales van perdiendo parvadas. En octubre de 2012, por ejemplo, el Research Pew Center anunció que por primera vez en la historia la población de protestantes cristianos había disminuido a menos del 50 por ciento en Estados Unidos. Y el gran “héroe” (o enemigo) de esta situación es nada menos que el Internet.

Una religión tradicional, una fundada en la “creencia correcta”, requiere de un sistema de información cerrada. Es por ello que la Iglesia Católica puso un sello oficial de aprobación en algunos textos antiguos y prohibió y quemó otros. Es por ello que como por arte de magia, los católicos son capaces de cerrar todas las avenidas que contienen otra información, y han pasado eones perfeccionando defensas que mantienen la información ajena alejada de los creyentes.

Pero esas defensas, aunque funcionaron muy bien en la infancia de la humanidad, no están diseñadas para la era presente de la información. Pueden tener misionarios en Twitter y guapos calvinistas haciendo videos virales acerca de cómo la alabanza de Jesús no es una religión sino una relación, pero eso no cambia el hecho de que el libre flujo de información sea realmente malo para el producto que están vendiendo. A continuación mencionamos cinco tipos de contenido web que va en detrimento de cualquier religión.

Videos y artículos científicos radicalmente buenos: la religión evoca algunas de nuestras emociones más profundas: la alegría, por ejemplo, o la trascendencia y el asombro. Esto es a lo que se refería Einstein cuando dijo que “la ciencia sin la religión deja mucho que desear”.  Si los nuevos descubrimientos o los misterios que quedan por resolver en la ciencia no nos llenan de goce e incluso de asombro absoluto, entonces nos estamos perdiendo de la parte más rica de la experiencia. Afortunadamente la ciencia puede ofrecernos todo lo anterior, y algunas secciones de Internet son increíblemente efectivas al evocar el asombro científico (o la espiritualidad) del mundo natural revelado. Algunas de ellas son: Symphony of Science, NOVA, TED, RSA Animate y Birdnote.

Proyectos curatoriales de creencias ridículas: las creencias religiosas que no son las tuyas a menudo suenan ridículas, y entre más tarde en tu vida te las encuentres más risibles se vuelven. La mayoría de los escritores web están buscando atrapar tu atención, lo cual significa que si hay algo ridículo que reseñar sin duda será reseñado. Un recuento de las creencias religiosas casi seguramente llamará tu atención, te hará voltear los ojos, reír, y  luego dar “compartir”.

Los ámbitos explotadores, opresivos, oportunistas y violentos de la religión: el caso en contra de la religión no cesa con ponerla en ridículo. Algunas veces se pone realmente oscuro y feo. La Biblia está repleta de esclavitud sexual, poligamia e incesto, y estas están catalogadas en lugares como Evilbible.com. Un estudiante que esté escribiendo acerca del Día de gracias puede toparse con la información de cómo los puritanos quemaron las aldeas de los indios, o de dónde viene el mito original de la historia de la Navidad.

Comunidades de apoyo para personas saliendo de una religión: antes de que existiera el Internet, la mayoría de las personas que perdían su fe se guardaban sus dudas para sí mismos. No había manera de enterarse quién más podría estar pensando pensamientos prohibidos. En algunas sectas, un miembro dudoso puede ser desterrado o excomunicado para asegurarse de que las dudas no se esparzan. Ahora los excomunicados pueden crear páginas de Internet, y ahora hay tantas comunidades para los no-creyentes como hay cosas en qué creer.

Estilos de vida de los ricos, famosos y ateos: cuando salen de su proceso de recuperación, los antes cristianos o musulmanes (o cualquier otro antes-creyente) encuentran que hay todo un mundo secular que los espera en la Red. Esto puede ser literalmente un salvavidas para aquellos atrapados en comunidades religiosas cerradas. En la Red pueden explorar estilos de vida en los cuales las personas permanecen sorprendentemente decentes y amables sin un texto sagrado o una figura de autoridad que les diga qué hacer.

Bienestar interespiritual: esto puede sonar extraño, pero uno de los hilos de la religión tradicional son las comunidades de interfe que se enfocan en valores espirituales compartidos. Muchas religiones decretan verdades exclusivas y ven a otras religiones como competidoras. Sin estos decretos no hay necesidad para el evangelismo, los misionarios o una serie de doctrinas como el cielo y el infierno. La Red muestra el hecho de que las cualidades buenas o malas de la humanidad son universales y están esparcidas a lo largo de culturas y religiones, a lo largo tanto de tradiciones religiosas como seculares. Ofrece consuelo y reafirmación en que no perderán dimensiones morales o espirituales de la vida si salen de una religión, mientras que al mismo tiempo ofrece los medios para ver lo que es realmente inmortal y sabio de las viejas tradiciones.

 

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