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Faltas de ortografía en los libros de texto gratuitos: ¿cuál es el meta-mensaje de este descuido?

Por: Ana Paula de la Torre - 07/24/2013

Los libros de educación gratuita en México contienen 117 faltas de ortografía; ¿planean autoridades poco educadas, educar a una población?
sep

Emilio Chuayffet

En pasados días, diversos medios de comunicación difundieron un caso tan delicado, como surrealista. El gobierno mexicano imprimió 225 millones de libros de texto (como se conoce en este país al material de estudio que aporta gratuitamente el Estado), conteniendo al menos 117 faltas de ortografía. Los libros serán repartidos entre los niños que actualmente cursan los niveles de educación básica.

La indignación sobre todo en redes sociales fue intensa –y evidentemente justificada. Ante esto, el Secretario de Educación Pública (SEP), Emilio Chuayffet, alegó que fue un error de la pasada administración, y que el haber evitado la impresión de los libros habría significado, además de millonarias pérdidas, la impuntual entrega de libros para el siguiente periodo escolar.

El asunto de las faltas de ortografía en los libros gratuitos de educación básica, implica múltiples lecturas. Y es que el hecho de que los redactores carezcan del cuidado, experiencia o conocimiento óptimo para realizar un impecable trabajo en este rubro, revela un radical problema de negligencia –aunado al hecho que no hayan sido minuciosamente revisados.

Cada acción o fenómeno encarna la significación de lo que representa. Este caso sobresale por su simbolismo: si los libros son el principal apoyo didáctico para los maestros y alumnos, y estos incumplen las formalidades básicas, entonces el mensaje sería mucho más trascendente que un simple descuido: difícilmente se podrá educar a una sociedad, sin estar educado.

@anapauladelatd

Las redes sociales pueden ser un poderoso detonador de sentimientos bajos y estados depresivos, pero Instagram se gana el cuadro de honor. La explicación es esta:

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El Instituto Human-Computer en Carnegie Mellon encontró que tu “consumo pasivo” del historial de tus amigos, y tu propia emisión de contenido hacia grandes audiencias en Facebook se correlacionan con sentimientos de soledad e incluso de depresión. Otro estudio anterior había mostrado que el “seguimiento pasivo” en Facebook detona emociones como la envidia y el resentimiento en muchos usuarios, principalmente los que dedican tiempo a ver “fotos vacacionales” de sus amigos.

Todos estos estudios hacen hincapié en que no es Facebook per se lo que genera estados de desconexión y celos, sino usos específicos del sitio. Si las horas que pasas en Facebook las inviertes en ver estatus y fotos de los demás (especialmente fotos vacacionales), entonces la ciencia confirma que has entrado en una relación sadomasoquista semi-consensual con Facebook y necesitas romper el ciclo.

Ahora, Facebook no es el número uno en fomentar este tipo de ciclos emocionales de baja frecuencia; es Instagram. Esto hace sentido si pensamos que en Instagram sólo hay fotografías, la mayoría de las cuales son auto halagadoras y muestran una edición cuidadosa de la vida de los usuarios. Una que normalmente los exalta. En Instagram “tienes claves más explícitas e implícitas de personas siendo felices, ricas y exitosas que en una actualización de estatus”, apunta Hanna Krasnova, coautora del estudio sobre Facebook y la envidia. “Una foto puede ser poderosa al provocar comparaciones sociales inmediatas, y puede detonar sentimientos de inferioridad. Uno no envidia un estatus”.  

Instagram, también, incrementa tus posibilidades de violar la “delgada línea del acoso virtual”. Es común que los usuarios de Instagram se metan a ver el perfil de alguien que apenas conocen y vean todas sus fotografías (sobre todo las que retratan personas) y caigan, silenciosamente, en el mero “chisme” de lo que hacen los extraños. Pero, por supuesto, Instagram ofrece muchas otras posibilidades estéticas y relacionales, que es lo que lo hace una red social bastante nutritiva. Hay muchos usuarios --aunque lamentablemente sean la minoría-- que utilizan esta plataforma para mostrar instantes seductores de la vida, publicados más para inspirar que para cualquier otra cosa. Habrá que utilizarlo de esta manera, que es la mejor de sus versiones.

[Slate]