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El azar y la contingencia intervinieron para provocar la viralización de un cortometraje realizado a partir de los mensajes encontrados en una vieja contestadora abandonada en un mercado de pulgas en Argentina.

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En una feria de antigüedades de Buenos Aires se vende una vieja contestadora automática, con su correspondiente cassete usado por última vez en 1998. Un joven coleccionista compra el aparato y al reproducir la cinta se encuentra con una joya de la narrativa amorosa: una seguidilla de mensajes que una mujer al borde de un ataque de nervios, María Teresa, le deja a su circunstancial ex, Enrique.

Un tiempo después, un ilustrador conocido como El Niño Rodríguez decide reutilizar ese audio y dirigir en un corto a la deliciosa Andrea Carballo, estrella del off porteño. El resultado es "Ni una sola palabra de amor", un magistral trabajo de lipsync que ya dio la vuelta al mundo, les dio fama a María Teresa y Enrique, pareja sobreviviente, y viene arrasando en diferentes festivales de cine.

Por otro lado, según dio a conocer el diario argentino Clarín, la voz que protagoniza involuntariamente  “Ni una sola palabra de amor” dejó de ser anónima luego de que el propio periódico se diera a la tarea de buscarla. Entre otras cosas, María Teresa relató lo siguiente:

Es la historia de un matrimonio de 30 años y los 10 llamados fueron un punto, un episodio. Detrás de eso hay una historia que supera a la ficción pero que es interesante de analizar para ver cómo se sigue después de un distanciamiento así. Uno piensa que era un drama amoroso pero había otras connotaciones, problemas financieros... Todavía es más interesante para las mujeres porque debemos ser muchas las que estamos en esas situaciones. Yo le había dado un raje violento pero necesitaba que volviera. Yo siempre digo que si viene Campanella y me pregunta sobre la historia, hacemos una película ya. 

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Acuerdo de Asociación Transpacífico, el nuevo atentado contra la libertad de flujo de contenidos en Internet

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 08/26/2013

El gobierno de Estados Unidos impulsa casi secretamente la aprobación en 12 países del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), el cual, entre otras medidas, busca castigar con severidad toda violación a derechos de autor y de propiedad intelectual.

TPPComo sabemos bien, Internet es actualmente el mayor territorio de flujo de contenidos: libros, música, imágenes y en general todo tipo de data circula por las interminables vías de la red, en muchos casos sin restricción de ningún tipo, en buena medida gracias a la desmesura del medio.

Esto, sin embargo, no ha evitado que grandes consorcios, empresas y gobiernos que comparten sus intereses, hayan intentado censurar dicha libertad, ponerle freno y, amparados en la supuesta propiedad intelectual y de derechos de autor, castigar a quienes comparten sin fines de lucro dichos

En años recientes estos intentos se han concretado en iniciativas como SOPA y ACTA, proyectos de ley que desde el Congreso de Estados Unidos buscaban controlar el libre flujo de contenidos en Internet so pretexto de la regulación.

Ahora un nuevo peligro se cierna sobre Internet: el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés: Trans Pacific Partnership), una alianza entre 12 países de la región impulsada sobre todo por el gobierno estadounidense y la cual incluye también a Canadá, México, Perú, Japón y otros. Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur son los gobiernos que lo firmaron desde un inicio, en tanto que el resto todavía se encuentra en negociaciones.

Cabe resaltar que si bien el TPP se presenta como un acuerdo de índole económica y comercial, entre sus lineamientos posee otros que se refieren exclusivamente a Internet en su relación con los derechos de autor y de propiedad intelectual. Así, por ejemplo, según reporta el diario The Inquisitr, el acuerdo pretende castigar incluso las infracciones menores a este tipo de leyes, mediante un mecanismo en el que los proveedores del servicio de Internet tengan la capacidad de cortar el servicio a un usuario después de 3 acusaciones de violación de derechos de autor.

Por otro lado, diversos medios coinciden en la poca información que se ha difundido al respecto. Incluso periódicos tan importantes como The New York Times o el Washington Post han dedicado únicamente artículos breves sobre el tema, además de que pasan varias semanas antes de que un medio de importancia retome el asunto.

Quizá por esta reserva con que se ha manejado lo concerniente al TPP, la reacción en contra de su apartado sobre Internet ha sido menos contundente que, por ejemplo, las que suscitaron las iniciativas ACTA y SOPA. Con todo, se espera que pronto el activismo virtual surja con la misma fuerza de entonces y detenga este atentado contra la libertad de la red.

En Pijama Surf: Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet