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OFFF 2013 México, un festival para celebrar la cultura post-digital

Por: pijamasurf - 08/06/2013

Nacido en Barcelona para explorar las transformaciones de la era digital, el festival OFFF se celebra por segunda ocasión en México

offf

OFFF es una extensa red internacional de artistas, desarrolladores, teóricos y sobre todo gente que ama el diseño y el arte en todas sus manifestaciones, personas que quieren mostrar sus ideas, descubrir lo que hacen otros y compartir conocimiento con el deseo de inspirar y ser inspirados.

Como festival, OFFF nació hace más de una década en Barcelona para celebrar la creación y la cultura post-digital y en 2012 fue su primera edición en México. Ahora, en 2013, del 15 al 17 de agosto, reunirá por segunda ocasión a nuevas personas que ven en el diseño, el arte y la tecnología una forma de vida.

Entre otras actividades, el programa del festival presenta 14 conferencias que buscan inspirar a su público, crear experiencias y generar historias a partir de nuevos medios, enfatizando el tránsito de lo manual a lo digital y viceversa y partiendo siempre de la creación y la cultura post-digital, atravesando el diseño, el arte y la tecnología

Asimismo, OFFF México ofrece 8 talleres en donde se enseñará una técnica relacionada con el diseño, la tecnología y el arte. Se explorará desde lo artesanal hasta lo digital: impresión en 3D, fabricación de hardware, creación de música, manipulación de imágenes, diseño de tipografías, cutout y stop motion. Los talleres serán impartidos por expertos diseñadores, artistas o directores de empresas y estudios dedicados enteramente a la creación.

Entre los artistas y conferencistas invitados destaca la participación de Julien Vallée, Jessica Walsh, Pedro Reyes, Cocolab, Daito Manabe y Jorinna Studio, entre otros no menos importantes.

Para más información sobre el festival te sugerimos visitar su sitio en este enlace.

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Por qué ser despedido fue bueno para Maquiavelo (y puede serlo para ti)

Por: pijamasurf - 08/06/2013

Podemos leer la historia de Nicolo Machiavelli como una manera sabia de convertir los sinsabores de la vida en lecciones que, aunque duden de la virtud de los hombres, también pueden enseñarles sobre su propia naturaleza.

maquiavelo

En la narrativa de nuestras propias vidas solemos creer que los eventos, afortunados o desafortunados, deben ser medidos sólo en la duración de nuestra propia vida. Pero hay hombres cuyas narrativas sobrepasan el transcurso de una breve vida humana e impactan en la civilización. Una de esas narrativas –transformada en libro– es la de Nicolo Maquiavelo, un político italiano que el 12 de noviembre de 1512 tuvo un pésimo día al enterarse de que el estado florentino, al que sirvió dignamente durante 14 años, había caído frente a un golpe de Estado para reinstaurar a la familia Medici en el poder.

Maquiavelo fue encarcelado y torturado como parte del proceso casi burocrático de cambio de gobierno. No era nada personal: era un proceso para enviar un mensaje: un nuevo amo había llegado.

Maltrecho y dolido en su orgullo personal, Maquiavelo regresó a la finca familiar en la Toscana donde pasaba las mañanas leyendo, las tardes en la taberna local jugando juegos de mesa, y las noches entregado a una tarea por la que su nombre se volvió sinónimo de pragmatismo para los estudiosos de la filosofía política y para los entrepreneurs con necesidad de consejo: Il Principe, el best seller político por excelencia.

Pero Nicolo no podía ver el futuro, así que no se imaginaba el impacto que sus observaciones sobre la vida de los poderosos tendrían en la cultura occidental desde su publicación, hace más de cuatro siglos. En un verano como este del año 2013, pero hace medio milenio, Nicolo simplemente escribía. En una de las cartas más famosas de Maquiavelo, relata así la sensación de entregarse por entero a la tarea que su propio destino le exigía dentro de él:

En el umbral de mi estudio me retiro las ropas del día, cubiertas de barro y polvo, organizo los instrumentos apropiada y gentilmente y, ahora en ropas apropiadas, entro en la venerable corte de los hombres antiguos, donde recibido por ellos con afecto, me nutro en ese alimento que es mío solamente y para el que nací, donde no me sorprende hablar con ellos y preguntarles por la razón de sus acciones y ellos con gentileza me responden, y durante cuatro horas de tiempo no siento aburrirme, olvido cada problema, no sufro la pobreza, no me aflige la muerta: entéramente me entrego a ellos... y porque Dante dice que el conocimiento no se produce cuando escuchamos sin recordar, he compuesto un pequeño trabajo sobre los principados..."

Ser despedido a fin de cuentas hizo toda la diferencia, al menos en lo que se refiere a la historia de la literatura y la política. Como Maquiavelo, tú también podrías aprovechar el momentum de ser removido de tu trabajo para entrar en otro estado de conciencia y dedicarte a un talento subyacente, y aunque tal vez no seas recordado por la historia universal, es muy posible que tu historia personal te lo agradezca. 

Con información de BBC.