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Mango, el compañero ideal de la marihuana (consumirlo potencia los efectos positivos del cannabis)

Salud

Por: pijamasurf - 08/08/2013

Investigadores de la Universidad de San Diego descubren que la estructura química del mango y la de la marihuana forman una excelente combinación en el cuerpo humano para favorece los efectos positivos del cannabis, tanto en su uso medicinal como en el recreativo.

mangoEn un descubrimiento quizá un tanto inesperado pero no por ello menos útil, investigadores de la Universidad de San Diego en California dieron a conocer que los componentes químicos del mango y los de la marihuana forman una mancuerna perfecta, sobre todo con respecto a los efectos positivos del cannabis, como sus propiedades analgésicas y depresivas, aunque también funciona en el caso del uso recreativo.

De acuerdo con este estudio, el mirceno presente en el mango (un carbohidrato monoterpénico linear que es el principal componente del aceite esencial de este fruto), un anti-inflamatorio natural que también puede ser sedante, hipnótico, analgésico y relajante muscular que, además, altera la barrera hematoencefálica, favoreciendo la entrada al cerebro de los cannabinoides y produciendo un aumento en los efectos.

El mirceno ayuda a penetrar en el cerebro muchas más moléculas de THC en menos tiempo, lo que contribuye al fortalecimiento y la extensión de los efectos psicoactivos de los cannabinoides. El cuerpo reacciona al THC entrante, lo que ayuda a pasar a través de la barrera fisiológica entre el sistema circulatorio y el sistema nervioso central mucho más rápido y con mayor eficiencia. De ahí que tanto para el uso medicinal como el recreativo, acompañar con mangos el consumo de marihuana resulte en una combinación idónea.

En la práctica, esta recomendación depende también del metabolismo de cada persona. Quienes tengan un metabolismo más rápido quizá necesiten una mayor porción de mango que quienes tengan el metabolismo lento (incluso en este caso la fruta puede consumirse en forma de batido hasta una hora y media antes de fumar).

Asimismo, el mango se aconseja para los llamados “munchies”, esa hambre más o menos incontrolable que sobreviene después de consumir marihuana. Además de que es una opción mucho más saludable que alimentos ricos en azúcar, harinas o grasas (a los que usualmente se recurre), la química del mango alarga los efectos del cannabis.

Sin duda una alternativa en la que todo parece positivo y benéfico.

En Ecoosfera: ¡A disfrutar los mangos! Propiedades nutricionales y curativas de esta deliciosa fruta

En Pijama Surf: ¿Por qué la cannabis provoca hambre? La neurociencia detrás del “munchies”

Con información de La María Club

¿Existe justificación científica para la adicción al sexo?

Por: pijamasurf - 08/08/2013

La supuesta consideración de la hipersexualidad como una patología es puesta en duda en este estudio científico de la Universidad de California en Los Ángeles.

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La hipersexualidad o adicción al sexo no figuró como enfermedad en el más reciente Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders o DSM 5, que es el texto fundamental para el diagnóstico de las enfermedades mentales, en Estados Unidos.

Por primera vez, investigadores de la UCLA estudiaron el comportamiento cerebral en la llamada hipersexualidad. El estudio encontró que la actividad cerebral ante imágenes sexuales,  de individuos que padecen esta condición, no estaba ligada de ninguna forma a su comportamiento; sino que se trata de mero deseo sexual.  

En otras palabras, la hipersexualidad no se explica a través de la actividad cerebral, simplemente se trata de una libido alta, dijo Nicole Prause, una investigadora del departamento de psiquiatría del Semel Institute of Neuroscience and Human Behavior de la UCLA.

Se diagnostica hipersexualidad a quien tiene urgencias sexuales, fuera de control, sin capacidades para apaciguar sus deseos sexuales, anteponiendo la satisfacción a cualquier otro aspecto de sus vidas. Prause y sus colegas afirman que tales síntomas no son necesariamente representativos de una adicción, de hecho, un alto deseo sexual, no patológico, podría explicar ese comportamiento.

La única vía para discernir entre si se trata de una patología o no, es medir la respuesta cerebral ante estímulos con imágenes sexuales en individuos que tengan un deseo sexual tan alto como para que influya en su vida social. En caso de sufrir una adicción, las respuestas cerebrales ante los estímulos visuales tendrían que ser altas, tal como ocurre con un adicto a la cocaína.

En estudio de la UCLA se analizó la actividad cerebral de 52 voluntarios en total, con edades de los 18 a los 39 años, que reportaron ser adictos al sexo. Las imágenes de las ondas cerebrales se obtuvieron por medio de electroencefalografías.  

Los voluntarios fueron expuestos a una serie de fotografías escogidas cuidadosamente para evocar sentimientos agradables o desagradables mientras se revisaba su actividad cerebral.

Los investigadores pusieron especial atención a las respuestas cerebrales después de los 300 milisegundos de exposición a las imágenes, a este momento se le llama respuesta P300, que es la medida básica utilizada en muchos estudios de neurociencia.

Los investigadores no observaron ningún pico en la actividad cerebral de la respuesta P300; de modo que pese a toda la especulación existente acerca del efecto de la hipersexualidad en el cerebro, resolvieron que no se trata de una patología.

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