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Concurso en Nueva York encuentra y premia con $200 USD al pene más pequeño

Por: pijamasurf - 08/05/2013

Las expectativas sobre el cuerpo son sobre todo construcciones de los medios. Pero la seguridad de las personas respecto a sus propios cuerpos puede ofrecer resistencia al avance de la publicidad.

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Un concurso en Nueva York que buscaba "hombres menos dotados" encontró a su campeón en Nick Gilronan, un hombre de 27 años de Brooklyn que no se siente menos hombre a causa de su pene pequeño.

"Estoy muy cómodo en mi cuerpo", dijo Nick luego del concurso, organizado por un bar local.

El concurso consistía en que hombres con penes pequeños hicieran un pequeño show para los asistentes; sin embargo, una entrevista con Gilronan mostró también que este tipo de eventos no buscan ridiculizan o minimizar (no pun intended) la hombría de nadie: contrariamente, son una forma de cuestionar las expectativas físicas que la publicidad promueve cotidianamente.

"Tanto para hombres o mujeres [los medios de información] sacan imágenes de gente que no son simplemente personas normales. El tamaño del pene de un hombre no importa para quién es él ni en una relación. Pasa lo mismo con el tamaño de los senos. Todos somos hechos en diferentes formas y tamaños, pero los medios ponen presión para que la gente se vea de cierta manera. Y la mayoría de la gente no se ve así."

Aunque las particularidades de su anatomía no fueron reveladas, los $200 dólares del premio le servirán, espera, para una cita romántica con alguna de las chicas que conoció gracias a la fama que le trajo el concurso. "Probablemente lo más divertido de mi pene es que soy un 'grower' no un 'shower', y cuando estoy con mujeres me encanta ver sus reacciones cuando crece al doble de su tamaño flácido. Parecen sorprendidas."

[Gothamist]

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Una vida con significado es más sana que una vida feliz

Por: pijamasurf - 08/05/2013

Un reciente estudio sugiere que las personas que son felices pero tienen poco o nada de significado en su vida tienen la misma expresión en los genes que las personas que están enfrentando una adversidad crónica.


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Los términos hedonismo y eudemonismo aluden al gran debate filosófico que ha dado forma a la civilización occidental por más de 2 mil años acerca de la naturaleza de una buena vida. ¿La felicidad reside en sentirse bien, como piensan los hedonistas, o en hacer el bien y ser bueno, como piensan Aristóteles y sus descendientes intelectuales?

Por más de una década la moda de “ser feliz” ha ido en incremento. Baste ver los libros publicados sobre el tema, que van desde Dinero feliz hasta Felicidad para principiantes. Una de las principales declaraciones de este tipo de libros es que la felicidad está asociada con los buenos resultados, incluyendo la buena salud. Algo así como “entre más feliz eres, más sano estas”.

Pero un nuevo estudio apenas publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences pone en cuestión este panorama rosa. La felicidad puede no ser tan buena como los investigadores pensaron.

Los investigadores exploraron específicamente la diferencia entre una vida significativa y una vida feliz. Y aunque parezca extraño que haya una diferencia, los resultados de la investigación mostraron que sí. La felicidad, en términos populares, está asociada con “recibir” y, al contrario, lo significativo está asociado con un altruista “dar”.

“La felicidad sin significado caracteriza una vida relativamente superficial, narcisista o incluso egoísta en que las cosas van bien, las necesidades y deseos son fácilmente satisfechos y los enredos difíciles o comprometedores son simplemente evitados”, comentaron los autores del estudio. “El significado, en cambio, es derivado de la contribución a otros de una manera más grande. En parte lo que hacemos como seres humanos es cuidar de los demás y contribuir a los otros. Esto hace la vida significativa pero no necesariamente nos hace felices”.

El mismo estudio también demostró esta diferencia pero a nivel biológico. Se examinaron los niveles (auto reportados) de felicidad y significado en 80 personas. Después de anotar el sentido de felicidad y significado de cada una (reportado por ciertas preguntas personales), los investigadores observaron la manera en que se expresaban sus genes. Encontraron que las personas que son felices pero no tienen mucho significado en su vida –proverbialmente “sólo estoy aquí por la fiesta”—tienen la misma expresión en los genes que las personas que están respondiendo a una larga adversidad crónica. Es decir, los cuerpos de estas personas felices, al activar la respuesta pro-inflamatoria, los están preparando para amenazas bacteriales. La inflamación crónica esta relacionada con enfermedades mayores como el cáncer o los problemas del corazón.

“Las “emociones positivas vacías”, del tipo que la gente experimenta durante episodios maniacos o euforia artificial inducida por drogas o alcohol, son tan buenas para ti como la adversidad”, apuntó uno de los investigadores. “El problema no es la cantidad de felicidad hedonista, sino que no está alineado con el bienestar eudemónico. Cuando ambos están al mismo nivel es lo mejor. Pero si tienes más bienestar hedonista de lo que se esperaría, es ahí cuando emerge este patrón [genético] vinculado a la adversidad”.

Por la evidencia del estudio, parece que sentirse bien no es suficiente. Las personas necesitan significado para crecer. Como dijo Jung alguna vez “La más mínima cosa con significado es más valiosa en nuestra vida que las mejores cosas sin ello”.

[The Atlantic]