*

X
Nuevos estudios de UCLA revelan que una región del cerebro detecta las ideas que tienen potencial de viralizarse y las que no.

130705212232-largeEstamos programados a querer compartir información con otras personas. De eso no cabe ninguna duda. Pero lo que no está claro es cómo es que algunas ideas se filtran para legar a millones de personas, y otras no. Pareciera que algunas personas le “dan al clavo” en cuestiones de información, como si tuvieran una fórmula infalible… Sin embargo, recientes investigaciones han demostrado que, mientras que la estrategia mercadóloga es muy importante a la hora de publicar una idea, digamos, en redes sociales, los impulsos cerebrales de quien la recibe participan a igual medida.

Psicólogos de UCLA se han avocado durante algún tiempo a identificar precisamente esto. Qué regiones del cerebro están asociadas con el esparcimiento exitoso de las ideas. Y han tomado, sobretodo, un paso significativo hacia responder las siguientes preguntas: “¿Cómo se esparcen las ideas?, ¿qué mensajes se volverán virales en las redes sociales? y ¿cómo predecir esto?

Dicha investigación podría llevar a crear campañas de salud pública más exitosas, comerciales más persuasivos y mejores técnicas de comunicación de los maestros hacia los alumnos, apuntaron los investigadores. “Antes de este estudio, no sabíamos cuáles regiones del cerebro estaban asociadas con las ideas que se vuelven contagiosas, y no sabíamos qué regiones estaban asociadas con ser un comunicador eficiente de ideas. Ahora hemos mapeado las regiones cerebrales asociadas con ideas que tienen potencial de ser contagiosas y están asociadas con ser un buen “vendedor de ideas”.

Los resultados de los estudios están publicados en la revista en línea Psychological Science, pero a grandes rasgos, los hallazgos fueron los siguientes:

Después de someter a diecinueve alumnos de UCLA a resonancia magnética mientras les proyectaban cinco (ficticios) pilotos de televisión, se les pidió que se visualizaran como potenciales productores de alguno de estos, o que “vendieran” alguna de las ideas a productores potenciales. Aquí, los investigadores se dieron cuenta de que una buena idea detona regiones del cerebro durante los primeros segundos (la mayoría estuvieron de acuerdo en “comercializar” el mismo piloto), y una idea sin potencial de comercio no detonaba ninguna región.

La activación cerebral se daba en la región llamada “intersección temporoparietal”, y se encendía con mayor rapidez en aquellas personas que tienen el talento de recomendar o “vender” ideas, que en las que no están interesadas en ello.

Lo innovador de este estudio, además de las obvias implicaciones de marketing, es que puede llevar a los usuarios de Internet a ser DJs de la información; escogiendo qué ideas les podrían gustar a unos y cuáles no tienen mucho potencial de interesar a nadie. Detectar una idea viral en cuanto la pensamos (o la vemos) podría ser de beneficio para todos.

[ScienceDaily]

Nuevo juego parodia la economía de vigilancia en la que vivimos, mostando de manera lúdica y crítica que nuestra información tiene un valor monetario y está siendo minada.

Data_Dealer-580

"¿Legal, ilegal? Da igual", es el slogán de un nuevo juego en línea que parodia el actual sistema de minería de datos que permea toda nuestra actividad en internet. No sólo todo lo que hacemos en el mundo digital está siendo vigilado, registrado y prontamente analizado --también está siendo monetizado. Desde hace varias décadas el dinero entró en un proceso de transformase en información (sin un soporte material) y ahora, si bien la información siempre había sido valiosa, esta también puede cuantificarse como un valor monetario. Cada like, cada búsqueda, cada email, cada dato demográfico que revelas tiene un valor para los sitios de Internet, para las compañías de marketing y para los gobiernos.

En Data Dealer, que se describe cómo "PRISM, el juego" (haciendo alusión al sistema de espionaje de EE.UU), los jugadores deben amasar un imperio de datos personales y aprender a convertir esta información en dinero. Para hacerlo se adquieren todo tipo de perfiles a través de redes sociales, aplicaciones móviles e incluso trabajadores ordinarios y se vende la información a compañías de seguros, recursos humanos y departamentos de agencias gubernamentales --una de ellas una versión del NSA, la agencia que maneja el programa PRISM, que obliga a Google, Facebook y otros sitios a entregar datos de sus usuarios. Los usuarios de Data Dealer, además, deben de aprender a extraer información adicional de los datos que tienen correlacionándolos como haría una agencia de marketing o de análisis y a lidiar con quejas ciudadanas, hackers, medios críticos y activistas cíviles --como la haría la CIA o Facebook. La atracción del juego, evidentemente, tiene que ver con que caricaturiza genialmente lo que sucede en el mundo digital en el que habitamos, mostando la falta de escrúpulos que rige el mercado. 

 

Picture 179

 

"Si les dices a las personas que deben de tener cuidado, nadie escucha. Es aburrido", dice Wolf Christi, uno de los desarrolladores austriacos de Data Dealer. "La intención del juego es hacer que las personas entienden algo --qué tipo de data existe, qué atributos son recolectados, quién está coleccionando los datos y para qué los están usando".

La importancia del juego, que se encuentra en versión demo pero que ha recibido fondos de Kickstarter para una versión interactiva más completa, tiene que ver con que, si bien a muchas personas no les importa que sitios de Internet y agencias del gobierno conozcan o hagan pública su información privada, a muchas si les importará que además se tengan ganacias multimillonarias con esa información. La economía de la vigilancia, que se sirve de  los datos de los consumidores para hacer más competitivos sus servicios, opera de manera sigilosa en internet dentro de una laguna de opacidad. No sólo sitios como Facebook o Google se benefician de tus datos, vendiendo anuncios y desarrollando herramientas más efectivas, cuando navegas en páginas como el New York Times o Time Magazine, entre otras, distintas compañías han insertado un código de tracking para minar tu data y  saber cómo interactúas con esa página, qué compras, que te gusta, etc. A través de cookies pueden saber también tu historial de navegación y detallar tus preferencias, esto incrementa enormemente el valor de los anuncios que ofrecen.

Por otro lado la minería de datos, con herramientas de análisis cada vez más sofisticadas, permite la predicción de comportamientos y la formación de perfiles sociales detallados. Esto es de gran valor tanto para los gobiernos como para muchas compañías --lo cual genera una flamante nueva divisa. Un ejemplo del potencial comercial que tiene la información social ha sido transparentado por la nueva herramienta de búsqueda de Facebook, Social Graph. Con esta herramienta podemos conocer las preferencias musicales, cinematográficas o los lugares favoritos para comer no sólo de millones de individuos, sino de grupos sociales minuciosamente segmentados --además de una pavorosa herramienta de stalking es una mina de oro para el marketing. El valor está en las conexiones, en las relaciones, como el mismo Zuckerberg ha dicho, en lo social. Facebook es el más grande focus group de la historia, y hace de la sociedad entera un focus group. 

Difícilmente habrá vuelta atrás en esta tendencia de agrupar datos personales y formar perfiles de interacción, de afilar los targets y de crear publicidad que parece "leer la mente". Queda, sin embargo, la posibilidad de estar conscientes de que nuestros datos son minados y monetarizados, de  crear ficciones digitales que burlen la minería o de utilizar herramientas que nos regresen cierta privacidad. Recordar, por otro lado, que todos somos data dealers y que aquello que decides compartir contribuye al estado mental general del mundo. 

Aquí una lista de herramientas que puedes usar para relativamente navegar sin ser minado

[New York Times]

Twitter del autor: @alepholo