*

X

¿Por qué nos gustan las películas de terror? ¿Perversidad evolutiva o análisis de riesgos?

Por: pijamasurf - 07/28/2013

El rush de las películas de terror podría recordarle a nuestro cerebro primitivo las ventajas de establecer factores de riesgo en situaciones cotidianas, derivando un enorme placer de la angustia, como premio.

saw_iv

Las películas de terror son uno de los géneros con más tradición y adeptos en el cine. Al año se producen cientos de películas hechas para asustar a los espectadores, y cada temporada trata de ofrecer nuevos sustos (aunque muchas veces son los mismos, presentados de otra manera.) ¿Por qué la gente disfruta ser asustada? Al parecer el goce del miedo va más allá de la mera afición a ir al cine: podría estar ligada a un comportamiento primario de los primates.

Jeffrey Goldstein, profesor de psicología social y organizacional en la Universidad de Utrecht, en Holanda, afirma que "eliges tu entretenimiento porque deseas que te afecte. Eso es ciertamente verdadero en la gente que va por productos de entretenimiento como los filmes de horror, que tienen grandes efectos. Y ellos quieren esos efectos."

¿Y cuáles son los efectos que los fans de las películas de horror buscan? Según Goldstein y otros investigadores, estos van desde el rush de adrenalina, la distracción de la vida mundana y el goce voyeurista de observar una situación horrible desde una distancia segura, como si viéramos desde la playa --asombrados y aterrados a la vez-- un tiburón devorando a un surfista.

Incluso existen algunos factores evolutivos: nuestro cerebro parece recompensarnos cuando evaluamos el peligro de una situación, una función que pudo ser de primera necesidad en los primeros tiempos de la especie. La amigdala, una zona de respuesta "primitiva" según los especialistas sostiene una agitada conversación con el cortex, de reciente adquisición evolutiva, lo que permite a los humanos interpretar los factores ambientales de un evento y responder con emociones, como el miedo.

[Live Science]

 

Modelos hermosas a las que nunca te parecerás porque ellas tampoco se parecen a sí mismas

Por: pijamasurf - 07/28/2013

Si el ideal de belleza en nuestro tiempo está basado en las fotografías que vemos en revistas, hay un verdadero desfase que explica por qué hay tanta insatisfacción cuando de vanidad se trata. Por más que uno se arregle, que las mujeres se maquillen o que luzcan sus mejores ropas, nunca estarán siquiera cerca de las celebridades o las modelos que ven retratadas en las páginas de Vogue, porque tampoco ellas se ven así.

En una nota escrita por Denise Salceda, blogger, diseñadora gráfica y también modelo, queda en evidencia el abismo de diferencia que hay entre la fotografía original y lo que finalmente se publica en una revista. El contraste es increíble. No es sólo borrar un grano o alisar la piel de imperfecciones, sino que llegan al extremo de enflacar, aumentar el busto y modificar las rodillas para esconder las protuberancias de los huesos. Esas imágenes deben ser tomadas como una representación de la realidad, como ficción o como alegoría, pues no tienen nada que ver con la fotografía, digamos, documental.

El carácter objetivo de la fotografía nos da la ilusión de realidad o de verdad, objetivo en el sentido de que hay un objeto entre nosotros y lo que se quiere representar: la cámara. Sin embargo una fotografía puede estar tan manipulada que podría parecerse más a una caricatura que a una fiel representación de la realidad.

Ejemplos de modelos antes y después de ser fotografiadas por un profesional y retocadas en uno o varios programas de computadora sirven para desarrollar una suerte de coeficiente intelectual visual que ponga en perspectiva el bombardeo de imágenes fantásticas que parecen reales. Esto no quiere decir que dejemos de ver o de disfrutar esas fotografías, sino que estemos conscientes del juego estético del que hacen uso, y así evitar dejarnos influenciar o hasta deprimirnos por no poder llegar a ese nivel de belleza. Para mantener una salud mental es mejor saber que ese mundo es ilusorio, y que ni siquiera quienes aparecen en esas fotos se ven así. 

[Big Think