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Las redes sociales pueden ser un poderoso detonador de sentimientos bajos y estados depresivos, pero Instagram se gana el cuadro de honor. La explicación es esta:

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El Instituto Human-Computer en Carnegie Mellon encontró que tu “consumo pasivo” del historial de tus amigos, y tu propia emisión de contenido hacia grandes audiencias en Facebook se correlacionan con sentimientos de soledad e incluso de depresión. Otro estudio anterior había mostrado que el “seguimiento pasivo” en Facebook detona emociones como la envidia y el resentimiento en muchos usuarios, principalmente los que dedican tiempo a ver “fotos vacacionales” de sus amigos.

Todos estos estudios hacen hincapié en que no es Facebook per se lo que genera estados de desconexión y celos, sino usos específicos del sitio. Si las horas que pasas en Facebook las inviertes en ver estatus y fotos de los demás (especialmente fotos vacacionales), entonces la ciencia confirma que has entrado en una relación sadomasoquista semi-consensual con Facebook y necesitas romper el ciclo.

Ahora, Facebook no es el número uno en fomentar este tipo de ciclos emocionales de baja frecuencia; es Instagram. Esto hace sentido si pensamos que en Instagram sólo hay fotografías, la mayoría de las cuales son auto halagadoras y muestran una edición cuidadosa de la vida de los usuarios. Una que normalmente los exalta. En Instagram “tienes claves más explícitas e implícitas de personas siendo felices, ricas y exitosas que en una actualización de estatus”, apunta Hanna Krasnova, coautora del estudio sobre Facebook y la envidia. “Una foto puede ser poderosa al provocar comparaciones sociales inmediatas, y puede detonar sentimientos de inferioridad. Uno no envidia un estatus”.  

Instagram, también, incrementa tus posibilidades de violar la “delgada línea del acoso virtual”. Es común que los usuarios de Instagram se metan a ver el perfil de alguien que apenas conocen y vean todas sus fotografías (sobre todo las que retratan personas) y caigan, silenciosamente, en el mero “chisme” de lo que hacen los extraños. Pero, por supuesto, Instagram ofrece muchas otras posibilidades estéticas y relacionales, que es lo que lo hace una red social bastante nutritiva. Hay muchos usuarios --aunque lamentablemente sean la minoría-- que utilizan esta plataforma para mostrar instantes seductores de la vida, publicados más para inspirar que para cualquier otra cosa. Habrá que utilizarlo de esta manera, que es la mejor de sus versiones.

[Slate]

 

Estudio revela que la intensidad con que usas Facebook podría deberse a la recompenza cerebral que genera el hecho de tener una "buena reputación".

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De acuerdo con un nuevo estudio publicado por neurocientíficos de la Freie Universität Berlin, la intensidad en el uso de Facebook puede ser predicha por la actividad en el núcleo accumbens, un área del cerebro donde se procesa la recompensa (incluyendo comida, sexo, dinero y buena reputación). El Dr. Dar Meshi y sus colegas condujeron este estudio para relacionar la actividad cerebral con el uso de las redes sociales.

“Como seres humanos evolucionamos de manera que ahora nos importa nuestra reputación. En el mundo de hoy, una de las maneras que tenemos para manejar nuestra reputación es por medio de las redes sociales”, apuntó el Dr. Dar. Con 1.2 billones de usuarios al mes, Facebook es la red social más grande del mundo. Fue utilizado en el estudio porque las interacciones de la página se manejan en vista de los amigos de los usuarios o el público que puede afectar su reputación. Por ejemplo, Facebook consiste de usuarios dando “me gusta” a la información publicada. Esta aprobación es retroalimentación social positiva, y puede considerarse relacionada con su reputación.

Treinta y un participantes completaron la escala de intensidad de Facebook para determinar cuántos amigos tenía cada participante, cuántos minutos cada uno pasaba en Facebook, etc. Se aseguraron de que cada participante calificara muy distinto en el marcador de la escala.

Primero, los sujetos participaron en una entrevista de video. Luego su actividad cerebral fue medida en diferentes situaciones. En el escáner, se les dijo a los sujetos que las personas que supuestamente vieron los videos pensaban bien de ellos, y también se enteraron si la gente también pensaba bien de otros participantes.

Los resultados mostraron que las personas que recibieron retroalimentación positiva sobre sí mismos produjeron una activación más fuerte del núcleo accumbens que cuando vieron que otra persona recibió buen feedback. La fuerza de esta diferencia correspondió con la intensidad reportada de uso de Facebook.

“Nuestro estudio revela que el procesamiento de ganancias sociales en cuanto a la reputación en el núcleo accumbens izquierdo predice la intensidad del uso de Facebook en los individuos”, apuntó Meshi. “Estos descubrimientos expanden nuestro conocimiento actual de la función del núcleo accumbens en relación al complejo comportamiento humano”

[ScienceDaily]