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Julio Cortázar murió de SIDA, no de leucemia, afirma escritora uruguaya

Por: pijamasurf - 06/30/2013

La escritora uruguaya Cristina Peri Rossi asegura en una biografía sobre Julio Cortázar que el autor de Rayuela murió de SIDA y no de leucemia, como se cree hasta ahora, al parece como consecuencia de una transfusión de sangre recibida en Francia.

CortázarPor estos días, con motivo del aniversario número 50 dela publicación de Rayuela (1963), sin duda uno los títulos fundamentales de las letras hispánicas contemporáneas, el nombre de Julio Cortázar ha vuelto a circular y llamar la atención, circunstancia que en el mundo editorial a veces se aprovecha para publicar libros suplementarios que ayuden a explicar la vida o la obra del celebrado.

Ese parece ser el caso de Cristina Peri Rossi, escritora de nacionalidad uruguaya y ascendencia genovesa que fue amiga de Cortázar y de la última de sus esposas, Carol Dunlop, quien murió un par de años antes que el narrador. Peri Rossi recién ha publicado una biografía en la cual, entre otras revelaciones, ha provocada cierta polémica por afirmar que Cortázar murió de SIDA, y no de leucemia, como se ha dicho hasta ahora.

"Seguro, estoy segura... fue de SIDA", declaró Peri Rossi. "Sus médicos hablaron de un virus desconocido ―y no cáncer― que le restó fuerzas. Luego, ¿cuál es la diferencia entre decir que lo mató un virus desconocido a afirmar que fue SIDA?"

La escritora supone que Cortázar se contagió de VIH en 1984, a causa de una transfusión de sangre recibida en un hospital del sur de Francia, un escándalo médico de la época que afectó a muchísimas personas y que entonces “costó la carrera de un ministro de salud francés”.

“En sí, para los muertos, no cambia nada. Muertos están. Pero lo grave es que murieron antes de tiempo. Los dos eran personas jóvenes, sanas, que podrían haber vivido mucho más tiempo si una negligencia brutal con las transfusiones no hubiera desatado todo”, concluyó Peri Rossi.

[La Nación]

El escenario lingüístico alrededor del mundo está inmerso en una intensa transformación; en México 6 de cada 100 habitantes hablan una lengua indígena, mientras que 68 de ellas están por desaparecer.

lenguas

En el mundo, los países que albergan más diversidad de idiomas son Papúa Nueva Guinea, Indonesia, Nigeria, India, Camerún, Australia, Zaire, Brasil y México. En este último, por lo menos 6 millones 695 mil personas, habla alguna lengua indígena; las más practicadas son el náhuatl, el maya y las lenguas mixtecas.

Los lingüistas calculan que hace diez mil años, cuando habitaban el mundo entre 10 y 15 millones de personas, se hablaban unas 12 mil lenguas, hoy, según el proyecto The Endegered Laguages Proyect, se ejercen por lo menos 7 mil idiomas, de los cuales la mitad está por desaparecer. Se calcula que, de continuar esta tendencia, lo anterior se concretaría a finales de este siglo.

Hoy, el inglés es el idioma utilizado para mediar entre distintas sociedades. Existen más de mil millones de hablantes, ya sea como primera o como segunda lengua –cifra similar a los que practican el chino mandarín. Si bien resulta entendible que la actual interconexión mundial propicie el manejo de un idioma común, es importante preservar lenguas que albergan conocimientos milenarios y entendimientos sobre el mundo, únicos e irrepetibles. 

Según datos del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, en México existen 364  variantes, de 68 lenguas. Algunas de estas casi extintas, pues sus hablantes no llegan a una veintena. La iniciativa The Endangered Languages Project, ubica por zonas las lenguas que están por desparecer, y su número de hablantes. En México, por ejemplo, el mixteco del sureste de Puebla, únicamente es hablado por 1,330 personas, mientras que el maya yucateca es practicado por 16 individuos en todo el país.

Una lengua no es solamente un medio para comunicar ideas, cada palabra ideada, lleva consigo la manera en que un grupo concibe el mundo, y su propia identidad. La occidentalización, ha originado que “perdamos” perspectivas de otras culturas, para explicar la realidad. Recuperar y preservar las lenguas, debiera ser un compromiso para que las siguientes generaciones, accedan a otras perspectivas sobre esa búsqueda inacabable: entender la vida, y vivirla respecto a ello.

Twitter del autor: @anapauladelatd