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200 nuevas drogas aparecieron en 5 años (volviendo la guerra de las drogas obsoleta)

Por: pijamasurf - 06/23/2013

La guerra contra las drogas se basa en la criminalización de ciertas sustancias, ¿pero qué pasa cuando las mismas autoridades no pueden seguir la pista de cada nueva sustancia que aparece en el mercado, ni existe suficiente información sobre sus efectos y toxicidad?
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Mefedrona, una de las últimas sustancias en el mercado

A pesar de que la probada peligrosidad de sustancias como la cocaína y la heroína, estas pueden sintetizarse con relativa facilidad por alguien con mínimos conocimientos químicos, algo de equipo y sustancias que en ocasiones pueden ser lo más difícil de conseguir. En oscuros sótanos, laboratorios móviles o en medio de la selva, la "antigua generación" de drogas también ayudó a establecer un patrón para las autoridades antinarcóticos en todo el mundo, que sabían qué buscar y más o menos en dónde. Pero desde finales del siglo pasado ese panorama ha cambiado radicalmente, así como el mundo mismo y las sustancias a través de las cuáles la gente busca un high a su medida.

La expresión "drogas de diseñador" ha sido incorrectamente utilizada desde fines de los 70, cuando aparecieron entre la comunidad hippie nuevos usos de sustancias conocidas por la química desde medio siglo antes, como el MDMA. Pero la expresión es más precisa en el contexto de la investigación química, donde el desarrollo de las sustancias requiere de un profesional e instalaciones que no están al alcance de los productores informales.

Ejemplo de esto son las distintas variaciones de canabinoides, comercializados con nombres atrayentes como Spice, K2, mefedrona y M-Cat. (Aquí tenemos un compendio de 10 drogas satanizadas y sobre todo poco estudiadas, por lo mismo poco reguladas en cuanto a su ilegalidad.) Quienes comercializan y quienes consumen estas sustancias están amparados en el desconocimiento de las autoridades, además de etiquetas en las propias sustancias (muchas veces perfectamente comerciales y conseguibles en cualquier farmacia, como el DMX) donde se lee "no apta para consumo humano."

Para el periodista Vaughan Bell, lo que hace de esta una verdadera revolución química más que una "innovación del mercado es la escala y velocidad del desarrollo de drogas." El centro de monitoreo europeo para drogas y adicciones (una agencia similar a la DEA en EU) afirma que el año pasado aparecieron al menos 73 nuevas sustancias solamente el año pasado en el mercado de las drogas. Las matemáticas son sencillas: más de una a la semana; más de 200 en los últimos 5 años.

Cuando el mercado de las drogas legales explotó en la década pasada, los investigadores comenzaron a echar un ojo a la composición de lo que la gente estaba comprando e introduciendo en sus cuerpos para alcanzar estados alterados de conciencia. Lo que encontraron fue neuroquímica dura: sustancias que no podían ser conocidas sino por miembros de la comunidad científica y cuya aparición pública había quedado relegada a publicaciones especializadas.

Este es especialmente el caso de los canabinoides. Los investigadores han manipulado el tetrahidrocanabinol (o THC, la sustancia activa en la cannabis) con fines de investigación, pero no precisamente con el fin de conseguir nuevos tipos de highs. De esto se desprenden un par de conclusiones: al no estar pensadas para ser consumidas por humanos, estas sustancias no cuentan con la investigación que respalde sus efectos, potenciando su peligrosidad (el químico Barry Kidston adquirió Parkinson en los setentas al probar en sí mismo un compuesto que pretendía aportar los mismos efectos de la heroína sin sus terribles consecuencias.)

Pero una segunda conclusión es que las autoridades sanitarias y antinarcóticos simplemente no pueden seguirle el paso al mercado de las drogas. La solución burocrática ha sido criminalizar la posesión, lo que ayuda a la perpetuación de un mercado gris que se mueve entre los consumidores, los productores, los distribuidores y las autoridades. La guerra contra las drogas, para funcionar como operación política, necesita saber al menos quién es y dónde está el enemigo; el problema es que "el enemigo" se transforma incesantemente, adoptando nuevas formas para evadir a la conciencia.

[The Guardian]

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Noam Chomsky: los seres humanos se están destruyendo a sí mismos

Por: pijamasurf - 06/23/2013

Chomsky habló sobre la situación en diversos países de medio Oriente y expresó su deseo de un futuro próximo de paz, aunque no cree que ocurra demasiado pronto.

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Noam Chomsky, el famoso lingüísta y activista antibélico, estuvo en Beirut la semana pasada para recibir un doctorado honoris causa en la Universidad de dicha ciudad. Ahí aprovechó para hacer algunas declaraciones en torno al conflicto en Siria y sus peligrosas implicaciones para la región; además, con vocación filosófica que recuerda a la de Bertrand Russell, Chomsky afirmó que un mundo sin guerra donde sus nietos pudieran crecer seguros era una meta aún lejana.

"Los seres humanos están destruyéndose a sí mismos", dijo. 

Los acontecimientos que desencadenaron la primavera árabe el año pasado, donde el pueblo sirio tuvo parte activa, provocaron a su vez una brutal respuesta del gobierno, la cual amenaza con convertirse en un conflicto entre los sunis y los chiitas en Siria, lo que fue descrito por Chomsky como un "suicidio".

"Las protestas [del 2012] estuvieron enteramente justificadas, la gente no pudo haber predicho que existiría esta respuesta brutal, y una vez que la respuesta brutal tuvo lugar era casi inevitable evitar convertirla en un levantamiento armado. El país se dirige al suicidio, se está destruyendo a sí misma y es muy peligroso... La única y ligera esperanza que puedo ver es una solución negociada al estilo Ginebra, aunque sus prospectos son muy limitados."

Igualmente, el activista lamentó el aumento de la presencia de Hezbollah en Líbano, del que afirmó que "cualquier tipo de militarización ampliará ese conflicto". A un año de la primavera árabe, Chomsky afirmó que las libertades de expresión y prensa en países como Egipto llevan a creer que los logros de la gente podrían ser permanentes, pues "nadie hace el cambio si no está dispuesto a participar de los cambios", aunque matizó su entusiasmo con un poco de escepticismo en las perspectivas a futuro:

"Los gobiernos democráticos son mejores que los gobiernos totalitarios, pero no debemos volvernos dementes: ellos no reflejan el público. La brecha entre lo que el público desea y lo que el gobierno desea, la brecha es enorme."

Chomsky, de 84 años, se refirió al sueño que había motivado toda su labor intelectual durante la mayor parte de su vida como "un mundo donde mis nietos puedan vivir en paz, y no veo que vaya a ocurrir pronto. Pienso que si alguien nos está mirando desde Marte ahora, podría estar pensando que los seres humanos se están destruyendo a sí mismos justo como Siria se destruye a sí misma."

[The Daily Star]